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Autismo Infantil: Desarrollo y Sugerencias para su Intervención Educativa (Parte I)

El siguiente papel, pretende mostrar una revisión general y comprensiva del síndrome autista, principalmente en la etapa infantil, a partir de la recopilación bibliográfica existente más reciente, considerando algunas últimas investigaciones que se han realizado sobre el tema, y la experiencia personal desde mi práctica en la intervención con niños y niñas con necesidades educativas especiales. El trabajo se inicia con una introducción que señala mi motivación e interés sobre el estudio del autismo, luego deriva a una caracterización del desarrollo de los niños con autismo, considerando la detección de los síntomas, el patrón evolutivo del autismo, sus características según edad, su desarrollo cognitivo, social, comunicacional y emocional,
Introducción

Mi interés por el autismo se presentó cuando nació Francisca, mi hija menor. Antes de los 12 meses de vida, me di cuenta que algo extraño se presentaba en ella y me recordaba algunas clases de Psicología del Desarrollo, donde vimos en los Trastornos Generalizados de la Infancia, un trastorno denominado Autismo. Francisca coincidía con algunos patrones conductuales característicos que se han observado en el inicio del desarrollo de niños con Autismo (Filipek, 1999, en Charman, Baird, 2002): no sonreía, no seguía con la mirada los objetos cuando se le colocaban frente a su visión, pero si se lo dejaba a un lado y me retiraba lo buscada, no mantenía contacto ocular con las personas, sí con objetos o partes de las personas que le llamaban la atención, como objetos brillantes. Parecía sorda en algunos momentos cuando se le colocaban cerca de la oreja algunos estímulos, sin embargo ante ruidos inesperados lloraba, o si sonaba algún objeto metálico con el viento ella inmediatamente buscaba el sonido con la mirada. No reaccionaba ante su nombre ni palabras familiares, presentaba ciertas estereotipias con las manos y brazos, como movimientos sin sentido, no emitía palabras, sí gestos guturales. No jugaba con otros ni reaccionaba frente otros niños. Presentaba movimientos rápidos del cuerpo con un marcado retraso de la motricidad gruesa. No reaccionaba cuando la cogían en brazos de una manera afectiva o hacia la demostración de afectos de otras personas, parecía no reconocer familiares de gente desconocida, entre otras características. Sin embargo, al realizarle por más de dos años diversas evaluaciones y tratamientos se descubrió que no poseía dicho trastorno sino uno menos frecuente: Síndrome de Angelman, muy similar al Autismo, pero en la medida que fue creciendo se empezaron a manifestar las diferencias. Sin embargo mi interés en el Autismo siguió presente, sobretodo en la actualidad, ya que trabajo en dos centros de atención para niños con necesidades educativas especiales: un hogar de menores con discapacidad y una escuela especial, donde en ambos lugares me toca intervenir con algunos niños con dicho trastorno. En dichas instituciones he aprendido sobre la importancia de la claridad del diagnóstico, del trabajo multidisciplinario, de la intervención y estimulación temprana acorde a las potencialidades y necesidades de cada niño, de considerar el desarrollo de todas las áreas (cognitivas, afectivas, sociales, psicomotoras) de manera integral, la integración de la familia y educadores y de todas las instancias comunitarias en las cuales el niño se interrelaciona en su desarrollo y de la capacitación y actualización teórica y práctica constante de los profesionales que intervenimos en dichos contextos familiares, educacionales y comunitarios.

En la siguiente exposición, pretendo mostrar una breve revisión básica y aplicada, con una finalidad no sólo informativa, sino más bien crítica y comprensiva de las intervenciones actuales en el ámbito del trastorno Autista, revisando aspectos elementales sobre la detección, desarrollo, evaluación e intervención con niños con Autismo considerando mi novata experiencia y la revisión bibliográfica limitada que existe en el ámbito psicoeducativo.

Características del Desarrollo de Niños con Autismo

El término "Autismo" - que proviene del griego y significa "sí mismo" - fue tomado por Kanner del término planteado por Bleuler originalmente, siendo este último en 1911 quien lo utiliza para referirse a los pacientes con esquizofrenia que tendían a retirarse del mundo social para sumergirse en sí mismos a las fantasías de sus pensamientos (Frith, 1999). Kanner toma el término para referirse a la incapacidad para establecer relaciones sociales, diferenciándose del concepto de Bleuler por que consideraba que las personas con autismo tenían una deficiente imaginación (Rivière, 1997).

He aquí las confusiones que ha desencadenado el término hasta nuestros días, cuando se le denomina a dicho trastorno como esquizofrenia infantil o psicosis infantil como similar al Autismo, confundiéndose no solo su tratamiento sino también las causas, existiendo durante mucho tiempo la creencia de que el Autismo infantil era producto de un desarrollo deficiente o desorganizado de las madres con respecto a la formación de vínculo y apego en las primeras etapas de la infancia temprana, respaldada por la visión psicodinámica (Rivière, 1997).

A partir de lo anterior, podría afirmar que hoy en día se sabe que dicha propuesta no es influyente en el desarrollo del autismo y que este ocurre en cualquier familia, de cualquier cultura, nivel socioeconómico y etnia, más allá de los patrones de apego y formación vincular. Cada vez es más fuerte la etiología neurobiológica, y existe conciencia de que la intervención temprana es fundamental pues potencia al máximo las capacidades de desarrollo personal y social del niño y la oportuna guía y orientación a sus familiares y educadores. Sin embargo, tanto el autismo como los demás trastornos generalizados del desarrollo, el diagnóstico e intervención temprana es sumamente difícil. Son pocos los niños que se cree que tienen autismo o síntomas parecidos, y que son derivados a los profesionales o centros especializados antes de los dos o tres años de edad perdiendo, por ende, un tiempo crítico e importante para la implementación de un programa integral de atención (Charman, Baird, 2002, Mendizábal, 1996).

Para entender dichas dificultades, y proponer una intervención, a continuación realizaré una caracterización del desarrollo del niño autista, cerrando posteriormente con una propuesta personal de intervención.

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