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GLOSARIO

BORDERLINE

Otto Kernberg, que se ocupó especialmente del estudio de los llamados casos fronterizos, casos límite o bordelines, sostiene que un bordeline no es una categoría nosográfica residual o negativa donde incluír todos aquellos casos que no entran decididamente ni en la neurosis ni en la psicosis. No es una categoría donde vayan a parar los 'dudosos', es decir, no es un categoría del orden de la duda, sino del orden de la certeza: es posible hacer una identificación positiva de un caso límite. El bordeline tiene algunos de los rasgos de la estructura neurótica y otros rasgos de la estructura psicótica.

La sintomatología típica del bordeline tal como fuera descripta por Kernberg, puede resumirse en los siguientes puntos:

1) Ansiedad crónica y difusa: los bordelines tienen una ansiedad permanente sin una razón evidente o bien identificada. 2) Neurosis polisintomática: aquí podríamos decir que el bordeline tiene todas las neurosis juntas, ya que en rápida alternancia pueden ser fóbicos, obsesivos, histéricos, etc. Es posible señalar entonces la diferencia con el neurótico, en el cual predomina netamente uno de esos síntomas (el obsesivo tendrá un predominio donde el síntoma obsesivo es tal que éste le desorganiza la existencia), y la diferencia con el sujeto normal, que tiene todos los rasgos neuróticos pero atenuados, y sin que ninguno de ellos le desorganice la vida. 3) Perversión polisintomática: El bordeline tiene también todas las perversiones, pudiendo alternar rápidamente entre homo y heterosexualidad, entre sadismo y masoquismo, etc. 4) Posee estructuras pre-psicóticas clásicas, como las personalidades paranoide, esquizoide, hipomaníaca, ciclotímica. 5) Neurosis impulsivas y adicciones. 6) Trastornos caracterológicos de los llamados de nivel inferior, como personalidades infantiles, narcisistas, antisociales, etc. 7) Manifestaciones inespecíficas de debilidad yoica, como baja tolerancia a la ansiedad, poca capacidad de manejo de impulsos (de aquí las neurosis impulsivas) y poca capacidad para sublimar.

Otto Kernberg diseñó un ‘diagnóstico estructural’ con el expreso fin de identificar los casos límite (bordeline o fronterizos) y distinguirlos del neurótico y del psicótico a partir de tres parámetros positivos: el juicio de realidad, las relaciones objetales y las defensas utilizadas.

Normalidad / Neurosis

Diferenciación yo - no yo

Objetos buenos y malos integrados

Bordeline: Diferenciación yo - no yo

Objetos buenos y malos escindidos

Psicosis:Indiferenciación yo - no yo

Objetos buenos y malos escindidos


Una primera manera de distinguir estas tres patologías es viendo como funciona en cada una el juicio de realidad. La diferenciación o indiferenciación entre lo que es yo y no yo apunta al juicio de realidad, es decir, apunta a si el sujeto es capaz de discernir lo que es fantasía (realidad psíquica) de lo que es la realidad propiamente dicha (mundo exterior).

Por ejemplo, una persona normal, un neurótico o incluso un bordeline puede tener la fantasía de que alguien lo ama, pero reconocer, cuando hay suficientes elementos de juicio, que se trata solamente de una fantasía, sin asidero en la realidad. En todo caso, si los elementos de juicio objetivos le informan que tal persona no lo ama, sobrevendrá alguna frustración o alguna desilusión, pero en definitiva terminará aceptando el juicio de la realidad.

La situación es muy distinta en el delirio erotomaníaco, en la psicosis, donde por más que la otra persona convenza al enfermo de mil maneras de que no lo ama, este enfermo seguirá insistiendo que sí, e incluso podrá argumentar que si el otro le dice que no lo ama es porque quiere disimular su amor ante la sociedad, o cualquier otro argumento. Vemos aquí una imposibilidad de distinguir una mera fantasía de la realidad, de distinguir lo que corresponde al orden de la realidad psíquica y lo que tiene que ver con la realidad exterior.

En otro ejemplo, uno puede tener una sospecha de que lo están estafando, pero cuando se pone a juntar pruebas en la realidad, puede llegar a la conclusión de que sólo se trataba de una fantasía. El psicótico, en cambio, está convencido de que lo están estafando, aunque las pruebas en contra sean abrumadoras.

Una segunda manera de distinguir neuróticos, bordeline y psicóticos es examinando qué tipo de relaciones objetales establecen con los demás. El neurótico establece vínculos con objetos de los cuales pueden tener una visión integrada, es decir, donde están presentes en el mismo objeto sus aspectos 'buenos' y 'malos'. El bordeline y el psicótico tiene en cambio una visión fragmentada o disociada de los objetos: o son totalmente buenos o son totalmente malos. Un ejemplo de esto se ve en el tipo de transferencia que establecen habitualmente los bordeline con el analista: es una transferencia negativa, donde al terapeuta sólo pueden verlo como alguien totalmente malo.

Todo esto es también aplicable a los objetos internos constitutivos de la identidad yoica: el neurótico puede tener una visión unificada de su yo a pesar de sus aspectos contradictorios (buenos y malos), mientras que los bordeline y los psicóticos no tienen esta visión unificada. Una tercera manera de distinguir estas patologías es a partir de las defensas utilizadas: los neuróticos usan defensas más elaboradas, y los bordelines y los psicóticos defensas más primitivas como la escisión, la identificación proyectiva y otras.

Cazau P (2003) Vocabulario de Psicología.


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