El desarrollo infantil implica que habilidades como la autorregulación, el control de impulsos, la flexibilidad cognitiva y la tolerancia a la frustración aún están en proceso de maduración. Una interacción que para un adulto puede parecer manejable, para un niño puede sentirse desagradable, injusta o amenazante.
Los métodos, técnicas y sistemas de evaluación que empleamos en el acto didáctico son relacionados directamente con el perfil del estudiante, que llega a un aula de clases en busca de nuevas competencias que le permitan ser apto para el desempeño óptimo de un puesto de trabajo y por consiguiente una autonomía socioeconómica.