Para el desarrollo óptimo del lenguaje es condición necesaria y suficiente la inmersión del niño desde los primeros momentos de su vida, en un entorno en el que se haga uso espontáneo y significativo de una lengua natural. Los niños sordos hijos de padres oyentes no tienen la posibilidad de oír, por lo que la única lengua natural que puede hacer que el lenguaje se desarrolle en forma óptima es la inclusión en un entorno de lengua de señas.
La persona con SPL tiene muy poco conocimiento de los hechos del entorno que damos por sentado que todos conocen, es decir, tiene un limitado fondo de conocimiento (Pollard 1998, citado por Hall et al. 2017), al no acceder a los canales regulares de información cotidiana.