Los padres de hoy enfrentan un desafío que pocas generaciones conocieron. No basta con enseñar Español y Matemáticas, buenos modales, un segundo idioma, robótica o un oficio. Hay que formar personas capaces de conservar la esperanza mientras todo parece invitarlas al cinismo. Hay que enseñar a distinguir la verdad en medio del ruido, la compasión en medio de la violencia y la fe en medio de la incertidumbre.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud1, en la actualidad existen 1,500 millones de personas con sordera y se ha previsto que para el 2050, esta cantidad aumente a 2500 millones, es decir 1 de cada 4 personas; 1,100 millones de jóvenes entre los 12 y 35 años, se encuentran en riesgo debido a las actuales prácticas de esparcimiento y diversión, que los llevan a estar expuestos de manera excesiva a sonidos fuertes.