El movimiento corporal debe considerarse un recurso complementario. Su pertinencia depende de que los estudiantes puedan explicar qué representa la experiencia, relacionarla con el concepto matemático y utilizarla para resolver problemas posteriores.
El presente artículo parte de la siguiente pregunta: ¿por qué y bajo qué condiciones el movimiento corporal puede contribuir a la comprensión del cambio, la derivada y la diferencial en la enseñanza del cálculo? El objetivo es argumentar las posibilidades y limitaciones del movimiento corporal como mediación didáctica para comprender el cambio y la aproximación diferencial.