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Estimulación temprana importante en el proceso de aprendizaje del niño

Las partes cognitivas de una persona generalmente se heredan, un niño ya viene con una capacidad intelectual establecida. Siempre habrá un niño súper inteligente, uno que se encuentre en la media y uno que siempre tendrá problemas de aprendizaje en ciertas áreas, esto se relaciona también con los tipos de inteligencia de cada persona, no todos servimos para todo, pero servimos para algo en particular afirmó el Dr. Edil Escobar reconocido neurólogo con especialidad en neonatología y pediatría.

La estimulación es importante en el proceso de aprendizaje, apuntó señalando que la mejor forma de estimular al niño en sus habilidades es tratando de reforzar que es lo que le gusta hacer, por ejemplo hay niños que les gusta desde muy pequeñitos bailar y son rítmicos, hay otros a los que les gusta pintar, agarrar lápices, entonces todo va de acuerdo a lo que el niño muestra y la mejor forma de estimularlo es alrededor de los tres meses.

De acuerdo a la página de internet estimulaciontemprana.org el objetivo primordial de la estimulación temprana es ayudar en el proceso de formación de la estructura cerebral humana, proporcionando estímulos adecuada y oportunamente, para permitirle al individuo alcanzar un desarrollo con gran variedad de posibilidades. El cerebro humano es tan dinámico que es muy fácil formar niños llenos de conocimientos o habilidades, pero sin motivación, ni pasión, o niños que han sido estimulados incorrectamente, no son lo que sus estimuladores esperaron que sea.

Existen diferentes formas que persiguen este fin por ejemplo en México hay los jeembore que son gimnasios para niños donde más que todo se estimula la parte motora, mientras que la parte cognitiva se estimula más adelante, a partir del año y medio aproximadamente, afirmó Escobar.

A partir de los 4 a 5 años lo que se debe hacer es tratar de reforzar la adaptación curricular y la adaptación a la escuela. Se ha establecido que mientras más temprano un niño entre a un parvulario, a una guardería o a un jardín infantil donde exista estimulo mucho mejor le va a ir al niño. Generalmente se lo puede ingresar a los 3 años.

En este lugar podrá compartir con otros niños, empezará hacer texturas, hacer colores y su velocidad de aprendizaje se va a ir incrementando. Entonces la idea de todo desarrollo de la memoria o inteligencia se basa en la estimulación temprana. Mientras más temprano se lo estimule mucho mejor le irá en el proceso de la vida de aprendizaje y mientras más tarde entre su desarrollo será dentro de lo normal, no quiere decir que sino se lo estimula le irá mal, sin embargo mejora con el estimulo sostuvo el especialista.

Según un artículo de la Organización Mundial de la Salud para que el niño tenga un desarrollo positivo es esencial que entre el lactante y su madre (u otra persona que lo cuide) exista un fuerte vínculo creado por la estimulación psicosocial. La formación de ese vínculo en las primeras fases de la vida es un paso esencial que sienta las bases para el posterior desarrollo cognitivo, emocional y social. También la alimentación y la prestación de otros cuidados ofrecen oportunidades de estimulación psicosocial y ayudan a establecer vínculos positivos entre el niño y quienes lo cuidan.

La estimulación en niños es de gran apoyo y mientras antes se empiece, mejores resultados se tendrán en ellos principalmente dirigidos al desarrollo de la confianza y autoestima, además de las otras habilidades motoras y de aprendizaje.

Tomando en cuenta que cada niño es único y que la autoestima es un factor muy importante en él se debe considerar factores como su temperamento, sus habilidades, debilidades, mecanismos de defensa, deseos y su nivel cognitivo. Algunos consejos importantes de guiainfantil.com para estimular la autoestima en los niños es la siguiente:

1. Responsabilidades. Incentivar el desarrollo de las responsabilidades del niño. De una manera positiva, crear algunos compromisos y exigir en un clima de participación e interacción, cumplimiento por parte del niño.

2. Participación. Dar la oportunidad al niño para tomar decisiones y resolver algún problema.

3. Reforzar sus logros. Reforzar con positivismo las buenas conductas del niño. Por ejemplo, cuando él haga los deberes, o recoja sus juguetes, o se cambie de ropa solo, dile con cariño y de forma efusiva ¡gracias por ayudarme!, o ¡lo has hecho muy bien.

4. Límites claros. Marcar los límites en su educación, enseñándole a prever las consecuencias de su conducta. Ejemplo: "Si no recoges tus juguetes, no irás al cine". Y que no haya vuelta atrás.

5. Resolución de problemas. Enseñar a al niño a resolver sus propios problemas y a aprender de sus errores y faltas, de una forma positiva. Por ejemplo, si el niño no alcanza una buena nota en una asignatura escolar, anímale a estudiar más y a prepararse para superarse en el próximo examen. El niño debe sentir que un error puede convertirse en un aprendizaje y, consecuentemente, podrá arreglarlo si emplea más esfuerzo.

6. Críticas constructivas. Dejar de lado las críticas destructivas. Los insultos no favorecen a la autoestima del niño. En lugar de decir "eres un desordenado, tienes tu cuarto como una basura", mejor decir "no me gusta ver tu cuarto tan desordenado, me pone muy triste". Así, estarás demostrando que lo que a ti te disgusta es el desorden del cuarto, no el niño.

http://www.opinion.com.bo
2/01/2012

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