Mari Luz López nos pregunta
- Tengo un hijo de tres años y medio, que nació a las 27 semanas de gestación. Como secuelas padece leucomalacia periventricular y parálisis cerebral. Está muy afectado a nivel motor, pero extraordinariamente conectado con el medio.
No déficit sensorial (ni auditivo ni visual). Inteligencia conservada. Asiste a colegio ordinario donde su integración social es plena. Se comunica con la mirada y señalando rudimentariamente, pero su lenguaje comprensivo es estupendo, considerando su edad. Profundamente motivado y con una clara intencionalidad comunicativa. Únicamente posee 6 o 7 fonemas sonidos, comprensibles en su ambiente familiar.
Cada sonido representa siempre el mismo objeto, pero le resulta imposible articular voluntariamente lo que quiere decir. Deglución atípica (se alimenta con consistencia puré al que se añade una pequeña cantidad de grumos para entrenar masticación).
El cirujano maxilofacial comenta que su elevado paladar no es el motivo de que no hable. Los otorrinos que le han visitado emiten informaciones contradictorias: que si una intervención de adenoides favorecería enormemente su respiración y por tanto su lenguaje, que si no sirviese para nada puesto que al ser un niño respirador oral, su lenguaje no mejoraría.
En fin, lo que quisiera es posibilitar que el niño pueda interaccionar voluntariamente con su entorno, puesto que su capacidad cognitiva lo permite.
Gracias.
Nuestros especialistas opinan:
Hola Mari Luz,
He revisado su consulta y estimo que Ud. está muy bien orientada por un equipo de profesionales.
La interacción con el entorno social deberá ser progresiva y programada.
Para poder abordar la problematica, sería conveniente, iniciar al niño en sistemas alternativos y aumentativos de comunicación. La creación de plantillas o plafones de comunicación ayudan a abrir y establecer el diálogo.
Previamente, se deberá valorar cual es el sistema más acorde a las características de su hijo, por ejemplo: plafones spc, bliss, etc.
Un saludo.
Equipo espacioLogopédico.com