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Casi un tercio de los escolares no entiende lo que lee.

España vuelve a aparecer a la cola de los países industrializados, detrás de Alemania, Italia o Francia.

Aunque la magia de Harry Potter, cuya última entrega llega hoy a las librerías españolas, ha conseguido iniciar en el placer de la lectura a miles de niños y adolescentes, otros muchos quedan al margen de fenómenos literarios y siguen sin entender bien lo que leen. Según los últimos resultados del estudio internacional Pirls, que analiza la comprensión lectora de alumnos de 39 países al final de primaria, un 28% de los alumnos españoles de diez años no entiende bien lo que lee: concretamente, un 22% tiene un nivel de comprensión bajo y otro 6%, muy bajo. Estos resultados son peores que los obtenidos en otros países de la Unión Europea como Alemania (un 13% de alumnos con comprensión insuficiente), Italia (13%) o Francia (24%). Expertos en educación consultados por La Vanguardia hacen un diagnóstico de la situación y proponen varias recetas.



Rendimientos mediocres.



El estudio Pisa de la OCDE ya advirtió en diciembre que el rendimiento de los estudiantes españoles de 15 años en lectura ha experimentado un "preocupante descenso" con respecto al 2000 y queda diez puntos por debajo de los países industrializados. En el estudio Pirls, que complementa con datos de primaria los resultados de Pisa, España vuelve a aparecer a la cola de los países industrializados. No hay datos recientes que permitan para comparar el rendimiento de los alumnos de las distintas comunidades autónomas. Pero el catedrático de Didáctica Amador Guarro calcula que, en conjunto, alrededor del 30% de alumnos acaba primaria sin leer y escribir correctamente.



Por qué es importante la lectura.



Dentro del aprendizaje académico la competencia de leer y escribir "te abre la llave del conocimiento", señala con rotundidad el catedrático Juan Jiménez. Los expertos aseguran que un alumno que no cuenta con un buen nivel de comprensión lectoescritora está abocado al fracaso escolar. Y destacan que hay dos momentos clave: en infantil (a partir de los tres años), cuando se inician los rudimentos de la lectura; y sobre los 10-12 años, periodo en el que algunos alumnos pierden el hábito de leer.



Cambiar la manera de enseñar.



Los especialistas abogan por una revisión a fondo de la metodología para aprender a leer y escribir desde los primeros niveles. "Se debe favorecer la interacción verbal entre los alumnos. Releguemos el aprendizaje mecánico: dejemos hablar en clase, que se expresen. Así ampliarán el vocabulario", apunta Amador Guarro, catedrático de Didáctica de la Universidad de La Laguna.



La pedagoga Myriam Nemerovsky critica prácticas no recomendables como limitarse a leer en voz alta. Desde su experiencia como formadora de profesores, es partidaria de ampliar los pocos momentos para la lectura que se dan en el aula. "En clase, los alumnos tienen que leer, contrastar opiniones, comparar textos, seguir un criterio literario.... Se han de organizar espacios frecuentes y regulares donde interactuar con los textos, nada que ver con leer en voz alta".

El pedagogo y coordinador del proyecto de innovación educativa Atlántida, Florencio Luengo, demanda más estrategias de los docentes para favorecer la lectura. "Pedir a un alumno que lea un texto, subraye las ideas importantes y haga un resumen no es suficiente". Mejorar la comprensión lectora implica, según Luengo "incidir menos en la recogida de información, un poco más de análisis y, sobre todo, aplicar el conocimiento en la práctica, faceta en la que no damos la talla en los estudios internacionales".



Cuestionada la receta de los 30 minutos.



La ley orgánica de Educación (LOE) establece la necesidad de dedicar media hora diaria a la lectura. El encaje dentro del horario escolar queda en manos del centro. Fue una de las propuestas estrella del ministerio para apuntalar la competencia lectora. Pero "se trata de un parche", se queja Amador Guarro, "una enmienda a la metodología tradicional empeñada en que durante cinco horas en el aula no se hable ni se interactúe". Leer y escribir, afirma, son destrezas que se han de trabajar continuamente en todas las materias.



Propuestas para la escuela...



Entre las soluciones que proponen los expertos, destaca la creación de espacios de promoción de la lectura, bibliotecas a las que puedan acceder también los padres y otros familiares de los alumnos. Además, piden que se fomente la participación de los istintos actores educativos. Y que se junte a escolares de distintos niveles, para que se ayuden y tengan que expresar lo que saben. "La formación de grupos para realizar distintas tareas e intercambiar pareceres resulta fundamental", señala Marta Soler, profesora de la Universitat de Barcelona y experta en animación a la lectura. Soler apuesta además por abrir el abanico de textos estudiados, y admitir "problemas de matemáticas, libros de historia o de ciencias naturales".

Luengo propone ofrecer a profesores y estudiantes "materiales nuevos e innovadores", mejorar la formación docente, coordinar sus estrategias y adaptar "realmente" los textos a cada edad.



... y para casa.



Tanto en el ámbito familiar como en el colegio, la fórmula es leer y comentar: el pequeño ha de explicar lo que ha leído. Todos los expertos recomiendan leer a los niños desde pequeños. "Cuando se les leen cuentos, refuerzan su proceso de alfabetización", afirma Marta Soler. Es positivo "que vean las palabras, que se den cuenta de que significan cosas". Y, por supuesto, los expertos aconsejan también que los adultos den ejemplo leyendo.

La Vanguardia.
31/03/2008

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