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El misterio de la vida humana está personificado en la enfermedad mental” .

El trastorno bipolar es una enfermedad mental que acapara buena parte de los prejuicios que suscita la ignorancia y el desconocimiento de este tipo de afectaciones. Por fortuna, decisiones como la del periodista Michael Greenberg de contar su experiencia en un libro, desmantelan los estereotipos erróneos con los entablamos nuestras relaciones sociales. ‘Hacia el amanecer’ (Seix Barral) relata la historia de Sally, la hija de quince años de Greenberg que sufre una fuerte crisis que quiebra para siempre la barrera de lo normal y de lo cotidiano.

‘Hacia el amanecer’ es un retrato humano de cómo lo insólito irrumpe en nuestra vida para mostrarnos la fragilidad de quienes nos rodean, nuestra propia fragilidad. De cómo algo inesperado, un fuerte y convulso desequilibrio conduce al diagnóstico de un trastorno bipolar. Duro, sincero, alejado de sentimentalismo, esta crónica en primera persona de Michael Greenberg sobrecoge por lo contundente. Usted pudo escribir este libro mucho antes. ¿Por qué ahora, 13 años después de aquel suceso?

Era importante dejar que lo vivido reposara, que la distancia con aquel hecho, acaecido en 1966, fuera la suficiente como para poder relatarlo. De ese modo, con el paso del tiempo, fui capaz de retratarnos como realmente éramos en ese momento. No podría haber escrito esta historia antes. Aunque pueda parecer una paradoja, la distancia aporta claridad. Quería que el lector viviera la historia como si realmente hubiera estado allí en aquel momento, y para ello necesitaba el conocimiento que el tiempo me ha aportado.

“El 5 de julio de 1996 mi hija se volvió loca”. ¿Cuál es la primera reacción como padre al enterarse de que su hija es diferente?

Estaba atónito, apuñalado, estupefacto, sobrecogido... Lo que me sorprendía no era sólo el hecho de que Sally fuera diferente –todos lo somos-, sino que Sally era cada día más inalcanzable. Se parecía a mi hija, pero de repente se había transformado en alguien que no conocía. Patética, desesperadamente intentaba atraerla hacia mí, reanudar nuestra relación anterior, nuestra conversación inmediatamente anterior a la crisis, pero fallaba en todos mis intentos…

¿Cuándo y de qué manera uno acepta que su hija tiene trastorno bipolar?

Lo aceptas lentamente, con reticencia, después de haber descartado otras –todas las demás- posibilidades. Al principio pensé que Sally era brillante, diferente, una poeta talentosa. Por aquel entonces esperaba que estuviera tomando algún tipo de drogas, lo que por lo menos hubiera ofrecido una explicación eventual. Al final acepté los hechos y pude empezar a cuidar de ella e informarme sobre su situación (educarme, formarme sobre su condición, sobre el tema).

“Los doctores apenas sabían más de la enfermedad que yo”, asegura en su libro. Ese vértigo a lo desconocido, ¿cómo se supera?

En parte, la falta de un conocimiento médico profundo sobre la psicosis era un alivio. Desde luego, una cura sería un milagro, uno de los mayores adelantos de la Humanidad. Pero, de momento, no hay cura posible y todavía es escasa la información certera sobre la enfermedad. Fui capaz de aceptar la condición de Sally en mis propios términos e interpretarlo como el misterio que es. Sally, hasta cierto punto, también ha podido hacerlo.

La comunicación con ella, ¿es fluida?

Me comunico con Sally igual que lo hago con los demás. Cuando se encuentra bien podemos conversar, compartir ideas y experiencias de manera muy gratificante y cariñosa. Cuando está en la agonía de una crisis, nuestras charlas son diferentes, más dolorosas. Dejamos de comunicarnos de forma coherente durante esos momentos.

En el libro, relata cómo su hija en una ocasión le preguntó si le provocaba miedo. ¿Lo tuvo en algún momento?

Nunca sentí miedo de ella, sentí miedo por ella. Sally quería estar segura de que ella no me asustaba. Es cierto que proyecta sus temores exteriorizándolos hacia mí, pero cuando atraviesa un episodio de crisis no puedes aceptar que tienes miedo, si no, tu falsa impresión de omnipotencia podría hundirte.

Trece años conociéndolo. ¿Qué es lo mejor y lo peor del trastorno bipolar?

Lo peor es la incertidumbre de Sally y de quienes vivimos más cerca de ella, el no saber cuándo aparecerá una recaída. Es como portar –ella, nosotros- la espada de Damocles, el constante espectro de locura que se avecina. Lo mejor es el humor, el carácter que Sally ha desarrollado para vivir con su problema. Es una auténtica existencialista, exprime cada minuto. El trastorno maniaco-depresivo o trastorno bipolar, como prefiero llamarlo, le ha aportado una gran experiencia, conoce el amplio espectro de cambios de humor en todos sus extremos. Eso la ha convertido en una mujer valiente, una mujer espectacular. Tiene un conocimiento de la humanidad (de lo que significa ser humano) que poco de nosotros tenemos.

¿Cómo afecta a la pareja tener una hija con enfermedad mental?

A veces ha puesto a prueba nuestro matrimonio –el estrés, las llamadas de pánico en mitad de la noche de Sally, las emergencias ocasionales- pero también nos ha acercado más. Se trata de una experiencia intensa que compartimos. Y ambos queremos a Sally.

Las personas con enfermedades mentales tienen una mayor dificultad de integración social. ¿Ha disminuido el estigma que recae sobre ellas?

Espero, tengo la esperanza, que los prejuicios sociales estén disminuyendo, pero no estoy seguro de que sea así. La enfermedad mental ha estado presente desde tiempos inmemoriales. Es parte de lo que somos como seres humanos. Los prejuicios se deben al miedo de la gente. Y es un miedo razonable. Pero también podemos enfocarlo por lo que podemos aprender de lo desconocido sobre nosotros mismos. El misterio de la vida humana está personificado en la enfermedad mental, como lo está en el amor y en la muerte. Merece tanto compasión como sobrecogimiento.

¿Qué papel desempeñan los medios de comunicación respecto de las enfermedades mentales, cree que se preocupan por el aspecto más morboso o que realizan una labor de concienciación?

Por lo general, en los medios de comunicación la enfermedad mental aparece, por desgracia, de una manera sensacionalista. Sobre todo cuando se comete un crimen y un “loco” es el criminal.

¿Qué dice su hija del libro?

A Sally le encanta. Después de leerlo dijo: “sentí como si leyera sobre alguien que no soy yo. Sobre una quinceañera llamada Sally que ha pasado por un infierno y fuera la única que no lo supiera”.

Por último, me gustaría detenerme en el título del libro, ‘Hacia el amanecer’, optimista, vital, esperanzado…

Pensamos en el sol como una fuerza benigna, una fuerza que nos alimenta, algo en lo que nos sumergimos. Pero el sol de la locura es destructivo, es la luz de un sol abrasador, la luz sin sombra, la luz que quema todo lo que ilumina. “Hurry Down Sunshine” es el título original, y alude a la espera de que ese sol maníaco-destructivo se marche, para que la suave luz del día y la cotidianidad regresen.

http://solidaridaddigital.discapnet.es
27/02/2009

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