Busca:   en:
Inicio > Revista > Actualidad

Cuidarnos para preservar la salud de nuestros oídos.

Javier caminaba tranquilo por la peatonal escuchando su música favorita con su reproductor de MP3. Pero cuando llegó a la esquina de Juan de Garay, no escuchó que sus amigos lo llamaban para quedarse a tomar algo, juntos, en el quiosquito de ahí cerca.

El adolescente escuchaba la música tan fuerte con sus auriculares que no le permitía poder estar en contacto con lo que lo rodeaba. Desconocía que los sonidos moderados o intensos pero sostenidos en el tiempo, como son los que emiten estos equipos de música portátiles si se escuchan con mucho volumen, estaban perjudicando a su normal audición.

Anita había empezado las clases con mucho entusiasmo pero -según la opinión de su maestra- estaba como distraída, no prestaba atención en el aula. Por este motivo, había advertido a sus papás sobre esta situación, ya que no estaba respondiendo bien a las consignas que ella le daba para realizar diferentes actividades.

¿Qué tienen en común estos casos? Ambos se relacionan con la audición, en verdad, con problemas auditivos -evidentes y otros no tanto- que pueden tener los adolescentes y los niños en edad escolar, muchos de los cuales no son advertidos por los padres a ésta y otras edades.

En el marco del Día Nacional de la Audición -que se conmemoró el pasado 28 de marzo-, profesionales de los servicios de Otorrinolaringología y Fonoaudiología del Hospital de Niños Dr. Orlando Alassia de nuestra ciudad se sumaron a la campaña de concientización que se hace en todo el país por la fecha. Por este motivo, el Dr. Daniel Gandolfo y la Lic. en Fonoaudiología Silvia Gandolfo explicaron cuáles son las medidas preventivas que se pueden poner en práctica para cuidar la audición, específicamente referidas a tres grupos etarios: los recién nacidos (neonatos); los chicos en edad preescolar y escolar; y los adolescentes.

En relación con estos últimos, los profesionales admitieron que “es un tema preocupante por los trastornos que trae a futuro”, ya que -según advirtieron- “los chicos hoy en día usan el MP3 y MP4 a intensidades muy altas y esto les va generando una hipoacusia que, en el tiempo, va a traerle problemas en la edad adulta. Incluso hay pacientes a los que les tenemos que colocar audífono a los 40 años”.

En este sentido, recordaron que existen dos formas de daño por ruido: una es el trauma acústico, causado por un ruido muy fuerte (más de 130 ó 140 decibeles) de golpe, y el daño por ruidos moderados o intensos pero sostenidos en el tiempo. “Este último es el caso de los MP3 y MP4, que va asociado (entre los jóvenes) a ir a discotecas -al menos una vez por semana- con parlantes que tiran un sonido de 140 decibeles y a la polución sonora ambiental que vivimos, como toda ciudad moderna”, plantearon.

Todo esto -aseguraron- va generando problemas auditivos que no se notan en el momento pero a partir de los 40 ó 50 años redundará en problemas auditivos severos. Sin embargo, esto puede surgir en el ingreso a un trabajo, si le indican hacerse un estudio para ver si tiene una leve o moderada disminución de su audición. Allí se puede detectar.



Escuchar y entender



Según comentaron, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que 95 decibeles por día (60 a la mañana y 35 a la noche) sostenidos en el tiempo darán problemas a nivel auditivo a una persona, severos e irreversibles, porque dañan el oído interno.

Como medida preventiva, sugirieron que “si los chicos están en un ambiente ruidoso, no deben competir con el MP3 con ese ruido porque seguro que van a estar en más de 95 decibeles. Lo ideal es que puedan escuchar la música y entender cuando alguien les habla”.

En este sentido, agregaron que “cuando los chicos salen de las discotecas sienten zumbidos en sus oídos y la sensación de oído tapado. Con el reposo, a los días cede. Pero esto lo repiten al fin de semana siguiente, hasta que el zumbido permanece y la audición va bajando. Esto les genera una pérdida auditiva que no le genera preocupación al paciente, ya que sólo se da en situaciones de mucho bullicio. Escucha que le hablan pero no entiende lo que le dicen porque la pérdida de la audición se produce en un rango de frecuencias, en la de los sonidos agudos”.

En relación con los chicos en edad preescolar y escolar (entre 3 y 6 años), los profesionales del Alassia explicaron que “hay una patología que se llama otitis media secretora o con efusión, que consiste en la presencia de mocos en el oído medio. No da síntomas ni signos de cuadros infecciosos agudos; tampoco genera dolor ni produce fiebre. Por eso, pasa inadvertido para los padres salvo signos de hipoacusia, entre leve y moderada, que no es notada”.

Y continuaron: “De esta manera, los chicos suben el volumen del televisor o si los padres le hablan preguntan “¿qué?”. Estas situaciones pasan como si fueran distracciones o como si estuvieran en otra cosa pero en realidad ocurre que no están entendiendo lo que se les dice. Esto también les sucede en el grado: en un ambiente con mucho bullicio, el niño escucha a la maestra pero no entiende las consignas que le está planteando. Aquí también se piensa que es por distracción del niño, pero esto genera problemas del habla (como escucha mal, habla mal) y de aprendizaje, además de mal desempeño escolar”.



Consultar al tiempo



Por último, remarcaron que es importante el diagnóstico precoz de la otitis media secretora en los niños en edad preescolar y escolar, que se realiza con una simple audiometría, estudio que actualmente es obligatorio para el ingreso a la escuela, y posteriormente seguir el tratamiento adecuado.

En este sentido, comentaron que “llegan al consultorio muchos padres que no se dieron cuenta de esta situación y el chico tiene pérdidas auditivas. En este caso, el tratamiento es bastante simple y también se puede solucionar. Al igual que lo que se daba con los bebés, si el problema del oído medio está en el período crítico de adquisición del lenguaje, el chico puede tener dislalia y otros problemas simples del lenguaje. Se pueden ir corrigiendo pero los padres no tienen que esperar a que la maestra les advierta sobre esta cuestión”.

Por último, los profesionales del Alassia agregaron que “actualmente se ve una concientización del pediatra, el médico de cabecera de los niños, en relación con la detección precoz de los problemas auditivos. De esta manera, la mayoría de los neonatólogos del hospital derivan a los chicos para el control, como algo rutinario”.

En los primeros meses de vida, los bebés reaccionan cuando comienzan a escuchar ciertos sonidos o ruidos pero, en algunos casos, no responden a las conductas auditivas que tienen que ir teniendo, de acuerdo con la edad. Por eso, los padres deben estar alertas a ciertos signos para poder advertir si sus hijos tienen problemas auditivos.

Durante los tres primeros meses de vida, el bebé se asusta cuando oye sonidos fuertes y se calma al oír la voz de su mamá; entre los 3 y los 6 meses, generalmente gira los ojos y la cabeza en dirección del sonido, imita y juega con sus propios sonidos (dice “ajó” o “ga-ga”) y disfruta de los juguetes que hacen ruido.

Entre los 10 y los 12 meses, el niño empieza a comprender el significado de ciertos objetos y personas conocidos para él, balbucea cuando le habla (generalmente llora si oye truenos o frunce el seño cuando lo retan) e imita sonidos simples (como “guau-guau” o “muuu”). Entre los 12 y 24 meses, el niño responde correctamente a ¿dónde?, comprende frases simples (como por ejemplo “cerrá la puerta” o “traé la pelota”), usa palabras simples y gestos para pedir determinados objetos, se refiere a sí mismo por su nombre y une dos palabras o más con sentido de frase.

Por último, entre los 24 y los 36 meses de edad, el niño identifica objetos cuando se menciona su uso, disfruta escuchando cuentos sencillos y pide que se repitan, une palabras de su vocabulario para formar frases de dos palabras, hace preguntas usando “qué” y “dónde”, y le interesan sonidos de la radio o programas de televisión. Por este motivo, los padres deben estar atentos a los signos de alerta de los problemas auditivos que pueden tener los niños, que pueden ser los siguientes: en el primer mes de vida, el bebé no reacciona a los ruidos fuertes; entre los 2 y 3 meses, no sonríe ante un estímulo sonoro; hasta los 4 meses, si no gorjea (dice “ajó”) o duerme mucho.

Posteriormente, entre los 4 y 6 meses, se debe hacer la consulta con el especialista si el niño no reacciona a la voz de la madre o no localiza la fuente sonora; si después de los 6 meses el bebé no silabea; si entre los 12 y 18 meses no aparecen las primeras palabras ni usa el “no”; si a los 12 meses es necesario el apoyo gestual permanente para que comprenda; si a los 18 meses no señala o señala permanentemente con fines comunicativos; si entre los 20 y 24 meses no obedece a órdenes verbales simples; si a los 24 meses no aparecen las primeras frases; si a los 36 meses usa el lenguaje telegráfico; si a los 30 meses sus expresiones no se pueden entender (jerga).

En homenaje a Tato

El Día Nacional de la Audición se conmemora cada 28 de marzo en homenaje al Dr. Juan Manuel Tato, el padre de la Otorrinolaringología argentina, quien, en 1933, realizó la primera cirugía para restablecer la audición a un paciente.



Su libro “Lecciones de audiología” (1948) ha sido lectura obligada en toda América Latina y fue un experto reconocido en todo el mundo. Se lo considera introductor de modernas técnicas para eliminar y reducir la sordera. Entre sus pacientes figuró Eva Perón.



65

decibeles

es lo que sugiere la Organización Mundial de la Salud como el máximo nivel de sonido al que podemos estar expuestos durante el día, hasta las 22.



55

decibeles

es el sonido que produce una conversación normal (nivel bajo).



65

decibeles

se consiguen cuando se usa una aspiradora, un televisor con volumen alto o un despertador (nivel ruidoso).



90

decibeles

produce un embotellamiento



en una calle.

100

decibeles,

o más, surgen en una discoteca, cuando pasa una moto con escape libre o si suena la alarma de un comercio (nivel intolerable).



130

decibeles

marca el nivel de daño auditivo, ya que, si se sobrepasa, el oído puede resentirse de inmediato.



También desde que nacen



Según las estadísticas mundiales, 1 de cada 1.000 recién nacidos es sordo profundo y hasta 5 de cada 1.000 tiene algún tipo o grado de hipoacusia. De los niños de alto riesgo (aquellos que han estado por más de una semana en Neonatología), 1 de cada 200 recién nacidos pueden tener problemas auditivos.

Por este motivo, desde el hospital de Niños Dr. Orlando Alassia se trabaja desde hace varios años en el control auditivo del neonato para el diagnóstico precoz de los problemas auditivos, sobre todo en chicos de alto riesgo, aunque no en el marco de un programa provincial que lo prevea, sino por iniciativa de los profesionales.

Los Dres. Gandolfo aclararon que “la idea es rápidamente poder actuar porque el período crítico de la adquisición del lenguaje es hasta los 3 ó 4 años. Es fundamental diagnosticar antes de los 6 meses una hipoacusia para enseguida comenzar un tratamiento, de manera que ese niño pueda lograr el lenguaje e insertarse a nivel social”.

Asimismo, advirtieron que “al bebé se le pueden hacer estudios desde el segundo día de nacido, en manos de fonoaudiólogas especializadas en audiología infantil. No hace falta llegar a los 3 años para ver si tiene problemas auditivos porque ya es tarde. La buena audición es requisito indispensable para el desarrollo de las habilidades de comunicación y la integración del lenguaje, aprendizaje e interacción con el mundo que lo rodea, que es fundamental en las primeras etapas de la vida”.

Y aseguraron que “se puede revertir la forma en que esa criatura va a comunicarse e insertarse en la comunidad a través de lengua de señas o lectura labial porque no usó su canal auditivo para adquirir el lenguaje, o con lenguaje, en la escolaridad, que se intentará que sea normal y no especial. Puede cambiar radicalmente la historia de ese niño si es detectado el problema precozmente”.



+ información

Servicio de Otorrinolaringología y de Fonoaudiología del hospital de Niños Dr. Orlando Alassia: Mendoza 4151 de nuestra ciudad; teléfono 450-5900, internos 180 y 183, y 450-5936.



http://www.ellitoral.com
23/04/2009

Gastos de envío
G R A T I S
Envíos España península para pedidos superiores a 59,90 euros (más iva) (condiciones)

Síguenos en: Síguenos en Twiter | Síguenos en Facebook | Instagram | pinterest

Enlaces rápidos a temas de interés

BOLETÍN

RSS | XHTML | CSS
Mapa Web | Registro | Contacta
© Majo Producciones 2001-2024 - Prohibida la reproducción parcial o total de la información mostrada