Trece de ellos (sólo faltó uno) recogieron con una sonrisa su ejemplar del libro mientras sus padres y profesores les miraban con orgullo. Unos brujos que se enamoran, un hada madrina más mala que el propio Lord Voldemort, varios dragones (uno rosa y amarillo, uno que se convierte en oveja y hasta uno vergonzoso), una brújula que sólo sirve para encontrar plátanos y una isla que es un tesoro son sólo algunos de los personajes que aparecen en los relatos seleccionados para aparecer en el libro, con el que se cierra este curso el plan de lectoescritura impulsado por la conselleria balear de Educación.
En él han participado doce centros de Ibiza y dos de Formentera. En total, 1.200 escolares de Primaria han recibido este refuerzo para potenciar la comprensión lectora en grupo mientras que otros 200 han recibido una atención más específica al detectar que tenían más problemas que sus compañeros. Todos ellos tuvieron que escoger un personaje (un pirata, una bruja o un dragón) y escribir un cuento.
Plantarse frente a la hoja en blanco no es fácil, así que por eso les dieron un personaje con el que empezar. Cada colegio escogió entre todos los de sus alumnos el que le parecía el más representativo del centro para que formara parte del libro, explicó Alfonso Rodríguez, director del Institut per a la Convivència i l´Èxit escolar, al finalizar la entrega de libros a los emocionados miniescritores. Todos esperan que ahora, con este impulso, no abandonen el hábito de la lectura.
Ahí, Rodríguez miró directamente a los padres, a los que pidió que sean conscientes de la responsabilidad que tienen a la hora de que sus hijos disfruten de la lectura. Que les lean cuentos. Que lean con ellos. Que les vean leer. Eso sí, reconoció que esta labor es más complicada que hace unos años. «La sociedad apuesta más por las imágenes y así es más difícil que la lectura entre. Los niños tienen la misma capacidad lectora», señaló Rodríguez, que aseguró que este plan de lectoescritura continuará el próximo año en los centros de las Pitiusas y no descarta la posibilidad de que amplíe.
«Leer cuesta un poquito al principio, pero cuando se tiene costumbre ese esfuerzo se ve recompensado», animó antes de soltar a toda velocidad una fórmula matemática de letras: «la eficacia lectora es la media de la velocidad y la comprensión lectora».
Eso sí, también confesó ser consciente de la responsabilidad de los docentes en conseguir que los niños le hagan un hueco a los libros entre la Nintendo, la Wii y la merienda. «Está claro que no a todos los niños les gustan los mismos libros», justificó cuando se le preguntó por las lecturas que los profesores encargan a sus alumnos.
Apenas recibían el libro, los niños empezaban a pasar las páginas a gran velocidad. Buscaban su nombre. Su cuento. El que enseñarán a toda su familia. El que leerán hasta saberse de memoria. Palabra por palabra. Quizás, hasta se atrevan a pasar de hoja y leer los que han escrito el resto de sus compañeros de las islas e incluso es posible que al cerrar el libro tengan ganas de empezar otro. Entonces, ´Històries de pirates, bruixes i dracs´ tendrá el mismo poder mágico que el álbum de fotos familiares de la bruja creada por la pequeña Khoudia Diaye. Si alguien quiere saber qué pasa sólo tiene que buscar el libro. Está en cualquier colegio.
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21/08/2009