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Reflexiones acerca de los niños y adolescentes en un centro de psicología

Los niños/as y adolescentes que acuden a nuestro centro de psicología presentan problemáticas de diferente índole que preocupan a los padres. Es importante abordar estas situaciones de manera individual, pero a su vez involucrar a la familia y, en muchos casos, al resto del entorno del niño/a. La terapia familiar puede ser un buen complemento para hacer frente a la mayoría de estos problemas, para que todos sus miembros puedan formar parte de la mejora.

Existe un factor común que muchos de estos niños/as y adolescentes tienen: muchos suspensos en la escuela. Pero este dato no significa que sean personas que siempre hayan tenido dificultades en lo académico, pues en muchos casos se trata sólo de un período de bajada del rendimiento escolar. De modo que podemos ver los suspensos como un “síntoma”, una señal, que indica que “algo” les está pasando, que a menudo no tiene que ver con las dificultades de aprendizaje, sino con temas emocionales y, por tanto, relacionales (sobre todo familia y grupo de iguales).



Problemáticas actuales

Una de les problemáticas con la que nos hemos encontrado es la de niños, normalmente preadolescentes, que faltan gravemente el respeto a sus padres. Estos casos tienen en común que los adultos por alguna razón (por ejemplo, la dificultad para compaginar la vida laboral y familiar), no han podido poner suficientes límites a sus hijos y cuando lo quieren hacer ya les resulta muy complicado, porque han entrado en un círculo vicioso difícil de romper. A veces se confunde ser demasiado permisivo con tener un estilo educativo democrático, porque éste no consiste en dejar que el menor actúe libremente, sino en escucharle, pedirle su opinión, tenerlo en cuenta, pero quien finalmente debe tomar las decisiones es el adulto. Contrariamente a lo que pueda hacer pensar la actitud de algunos niños/as y adolescentes, es preciso tener presente que ellos/as quieren y reclaman, a su manera, que se les pongan límites, que alguien les diga hasta dónde pueden llegar. Por tanto, es esencial dedicar tiempo a hablar y escucharles activamente, demostrándoles interés por su vida, y a enseñarles sus derechos y deberes como hijos.



Malas conductas

Cuando los niños están preocupados por cosas que están viviendo, tanto en la escuela como en casa, lo manifiestan en sus conductas (moverse mucho, estar desatentos en clase, molestar a los demás, transgredir normas, actitud desafiante o agresiva, etc.). Si un niño cambia su comportamiento de un modo evidente, puede ser que esté reaccionando a alguna situación vital, por lo que es necesario averiguar qué es lo más importante para él/ella en ese momento. También pueden ser síntomas de algún trastorno (por ejemplo, hiperactividad), por lo que debemos pedir valoración profesional.



Habilidades sociales

Las dificultades en las habilidades sociales están muy presentes en los niños y adolescentes que necesitan terapia. A menudo vienen asociadas con la problemática por la que piden ayuda profesional, pero no suelen ser el núcleo de la demanda. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la corta edad de estos pacientes también tiene que ver con estas dificultades a la hora de enfrentarse a determinadas situaciones sociales, algunas de les cuales pueden llegar a ser muy complicadas y es normal que no tengan herramientas suficientes para desenvolverse. Estas habilidades sociales, o también conductas asertivas, se pueden trabajar en sesiones individuales sobre todo para tratar situaciones muy concretas o bien en grupos de habilidades socioemocionales, donde se practican diferentes ejercicios de situaciones específicas y se intentan resolver en grupo y ayudarse mutuamente.



Separaciones

Hoy en día, también nos encontramos con padres preocupados por cómo puede afectar su separación a los hijos. Es importante adaptarse a su ritmo; a menudo necesitan más tiempo para entender y adaptarse a la nueva situación, por lo que ayuda ir preguntando cómo se sienten e ir resolviendo sus dudas con un lenguaje adecuado a su edad. Este tema remueve muchas emociones, sobre todo porque para los padres también es un momento delicado y se pueden confundir preocupaciones personales/de pareja con las de los hijos. Por tanto es de gran utilidad pedir ayuda externa que en aquel momento pueda ser más objetiva, para conseguir una separación sana.



Otro tema frecuente en padres y madres es la dedicación más centrada a un hijo/a que de pequeño estuvo muy enfermo, a partir de lo cual siempre le quedó la imagen de “débil” y se le dedicó más atención y/o exigencias (en exceso o déficit) en comparación con otros hermanos. Es lógico que se dé esta situación porque ha habido un gran sufrimiento, pero a lo largo del tiempo hay que hacer un esfuerzo para reconvertir esta imagen en una más saludable y “fuerte”, dado que se trata de alguien que ha podido superar una situación muy difícil.



Lazos en las vacaciones

En las vacaciones de verano es importante intentar hacer que para los hijos sea una época distendida y amena, en la que puedan realizar actividades que normalmente no hacen, ya sea para reforzar los lazos familiares como para aprovechar la riqueza que aportan las nuevas relaciones que se crean en un grupo de iguales, lo cual puede suponer una buena dosis de energía tanto para mayores como pequeños. Aunque quizás existan algunas de las situaciones antes comentadas, debemos intentar crear un ambiente divertido, positivo y comprensivo.



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14/09/2009

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