El programa de psiquiatría infanto-juvenil de Osakidetza recibió el pasado año 2.636 casos nuevos, 305 más que en 2007. Las estadísticas también aumentaron en relación a la cifra de pacientes diferentes, que pasaron de 6.660 a 7.130.
La mayoría de estos niños padecían el denominado trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH). «Es una de las patología más comunes entre los jóvenes vascos», explica José Antonio de la Rica, jefe de Asistencia Psiquiátrica y Salud Mental de Osakidetza. Esta dolencia se manifiesta mediante un aumento de la actividad, la impulsividad y los problemas de concentración. Sin embargo, para que esos comportamientos sean diagnosticados como trastorno «deben ser lo suficientemente importantes como para que los chiquillos tengan dificultades en el ámbito escolar y familiar», puntualiza Ana González Pinto, presidenta de la Sociedad Vasco-Navarra de Psiquiatría.
Para evitar que los menores sufran acoso escolar o simplemente bromas crueles de sus compañeros de clase, el Departamento de Sanidad «colabora en coordinación con los centros de salud y los de enseñanza», señala De la Rica.
En los casos diagnosticados, los expertos recomiendan que los chavales continúen acudiendo a clase con normalidad para evitar la «estigmatización y la exclusión social». También es fundamental que cuenten con el apoyo no sólo de la familia, sino también de su escuela y de un terapeuta. Aunque lo más importante es que «en el colegio reciban el mismo trato que sus compañeros, aunque después se les ayude a organizar su material», destaca González.
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7/10/2009