La idea de hacer el diseño accesible a los invidentes se ha hecho realidad gracias a un programa interactivo inédito creado por Claude Garrandès, un francés de 48 años que perdió la vista en su infancia.
"Oía a mis amigos teclear con los programas de infografía. Me desesperaba. El problema estaba en poderme hacer con el control de la herramienta gráfica", explica Garrandès, profesor de braille (lenguaje para los ciegos) y de informática en Niza.
Tras varios meses de trabajo con su compañero Frédéric Aguilar, su idea tomó cuerpo. Mediante un lápiz gráfico se escribe en una especie de pizarra conectada a un ordenador, donde cada acción posee su equivalente sonoro ("archivo", "barra de herramientas", "paleta de colores", etc.).
La pizarra está recubierta de una fina película de caucho, donde cada trazo queda grabado, lo cual permite al usuario seguir su diseño paso a paso y compartirlo con otro invidente. Además, el dibujo puede imprimirse en relieve.
Para los trabajos que requieran mayor precisión, el ordenador es capaz de corregir las líneas. Los dibujos pueden colorearse porque "incluso para nosotros, los colores son fundamentales. Hay vibraciones, equivalencias. Tenemos un espacio interno de colores y ganas de compartirlo", explica.
El programa permite igualmente la grabación de mensajes sonoros durante la realización del dibujo, y que se escuchan cada vez que se recorre una determinada zona.
"Esta aplicación constituye un triunfo pedagógico para los alumnos invidentes", afirma su esposa, Véronique Garrandès, profesora encargada de adaptar los mapas geográficos a los invidentes.
"En los mapas actuales se puede poner muy poca información debido al espacio que ocupa el braille. Las leyendas son monumentales. Con esto, cada punto que recorre el dedo es interactivo", explica.
Garrandès pretende llegar a comercializar su invento a un precio "muy bajo", "para que todo el mundo se beneficie".
Fuente: AFP
9/06/2003