Busca:   en:
Inicio > Revista > Actualidad

Qué hay de cierto sobre la estimulación temprana.

De inicio, es importante explicar que la estimulación temprana es una popularización de la práctica llamada intervención temprana, que es un grupo de acciones y técnicas que fomentan el progreso de las capacidades de un infante que, a partir de un diagnóstico oportuno, revela cierto retroceso o alta probabilidad de tenerlo.

“Niños con diagnóstico de trastorno del desarrollo primario o secundario por un padecimiento genético (hereditario) o congénito (desde el nacimiento) son los que más se benefician con la intervención temprana, pues se aprovecha el estado ‘no maduro’ o no consolidado de conexiones neuronales y neuromotoras de su organismo para corregir dificultades. Por cierto, al decir temprana nos referimos a los primeros meses de vida en niños con problemas motrices, a los primeros años en chicos con dificultad en la representación de esquemas mentales (estructuras que permiten el aprendizaje), y a los primeros 2 a 6 años en casos de trastornos del lenguaje”, asegura el psicoanalista Bernardo Pérez, que cuenta con un diplomado en valoración infantil por la Universidad de las Américas de Puebla (centro de México).

El experto añade que lo anterior es de mucha utilidad para mamás primerizas, médicos ginecólogos, parteros, obstetras, neonatólogos, enfermeras, pediatras y psicólogos infantiles porque, en caso de tener un niño con un diagnóstico de retraso significativo, deben hacer algo de inmediato, es decir, a muy temprana edad.

Factores importantes para estimular adecuadamente

La estimulación temprana es una manera de potenciar el desarrollo motriz, cognitivo, social y emocional de nuestros hijos, pero al mismo tiempo se debe respetar el desarrollo individual y la predisposición del bebé. Al inicio las actividades se enfocan en reforzar el vínculo emocional, masajes y estímulos sensoriales, respetando el desarrollo natural del bebé, y el instinto natural de sus padres. Luego se inician actividades de motricidad gruesa, motricidad fina, concentración y lenguaje. Es muy importante cuidar y proteger la iniciativa, la independencia y el autoestima del niño durante todo su proceso de aprendizaje. Al mismo tiempo vale la pena tomar en cuenta factores importantes para lograr aprovechar los estímulos adecuados a los cuales nuestros hijos pueden estar expuestos.



Cada niño es diferente



Todos los niños NO son iguales, cada uno tiene su propio ritmo de desarrollo. Su desarrollo individual depende de la maduración del sistema nervioso.



Parámetros de desarrollo del niño



Es importante entender los parámetros de desarrollo pero es más importante todavía entender que estos son bastante amplios y que su desarrollo depende de varios factores. Al reconocer el patrón de desarrollo general, podemos utilizarlo como una guía para presentarle al bebé los estímulos y actividades adecuados.



No forzar al niño



La estimulación debe ser una experiencia positiva. No se debe forzar al niño a hacer ninguna actividad. Tenemos que aprender a “leer” lo que nuestros hijos sienten en ese momento.



Jugar con el niño



La única forma que el niño aprende durante esta primera etapa es si está predispuesto a aprender y asimilar nueva información, es decir jugando. El juego es la mejor manera de estimular a un niño. Además es importante que el niño este bien comido que haya hecho su siesta y se sienta cómodo. Los padres van aprendiendo a leer el comportamiento de su bebé y a respetar sus necesidades.



Lo bueno de la estimulación temprana



En opinión de ambos entrevistados, además de ver la importancia en materia de salud pública y familiar de la intervención temprana, se debe rescatar la estimulación temprana de su envoltura mercadotécnica porque, bien aplicada y con base en los manuales de la Secretaría de Salud (Ssa), así como impartida por profesionales certificados como se hace en el Imetyd, ayuda a fortalecer y desarrollar las capacidades y habilidades de los infantes.

De acuerdo con los especialistas, la estimulación temprana bien dirigida puede aportar los siguientes beneficios:

* En niños regulares desarrolla sus capacidades y habilidades en tiempo y forma.

* Con ella se crean ambientes que permiten que los chicos cuenten con la libertad de explorar, actuar, interactuar y moverse con medidas de contención y límites.

* Las oportunidades de desarrollo de 0 a 6 años evitan la deserción escolar, el índice de reprobación y limita los índices de violencia. “Si se implantara a toda la población infantil traería beneficios a nivel nacional”, añade Mondragón.

* Dentro del área socio-afectiva (una de las más importantes en estimulación temprana) los padres pueden aplicar sencillos pasos que consisten básicamente en acariciarlos, jugar y compartir con ellos, además de dar oportunidad de explorar las cosas y de preguntarles cómo las ven. También es fundamental no aislarlos, sino integrarlos totalmente a nuestra vida, y un buen paso para ello son las fiestas infantiles.

* En cuanto a las madres, se estrecha el acercamiento con su hijo tras la experiencia del embarazo y el parto; los recursos: hablarle al pequeño y delimitar su cuerpo por medio de las sensaciones y motricidad, al igual que con los espejos y la palabra.

* La estimulación temprana no es dejar que los hijos prueben estimulándose con todo libremente, pues esto es una forma de evadir la función paterna que tiene que ver con la famosa figura de autoridad.

Es importante subrayar la falsedad de la idea de que el hijo “va a salir mal” o “no es perfecto” porque no se le llevó a estimulación y, por eso, puede carecer de alguna capacidad. “Se debe tener cuidado porque ahora hay muchos hijos ‘multifuncionales’, con muchas habilidades, pero sin deseo propio, es decir, con dificultad para saber qué hacer y sin vocación. Estos jóvenes son los que de niños estuvieron en múltiples clases”, expresa Bernardo Pérez.

También debemos enfatizar que la estimulación temprana no es mala, siempre y cuando sea practicada por un profesional. Mondragón recomienda verificar la veracidad del respaldo académico y experiencia de la persona encargada de aplicar estas técnicas, así como preguntar en varios centros para comparar y seleccionar la mejor opción, ya que está en juego la salud y el desarrollo del niño.

“Ahora es una moda porque se ha hecho más accesible, sobre todo en niveles medios y altos de la sociedad; lamentablemente, muchas veces se recurre a ella para compensar la falta de atención a los pequeños, de modo que los llevan a tal o cual centro pero los dejan al cuidado de otras personas para salir con amigos a tomar el café. Considero que la estimulación temprana debería verse, más bien, como una oportunidad de desarrollo para todos y que une a padres e hijos”, puntualiza el directivo del Imetyd.



Estimulación temprana: en etapas y por áreas

La estimulación temprana se puede dividir por etapas, aunque de entrada el especialista debe hacer una valoración al principio y al final de cada una: a) de los 45 días a los 4 meses, b) de 4 a 6 meses, c) de 6 a 9 meses, d) de 9 a 12 meses, e) de 12 a 18 meses, f) de 18 a 24 meses, g) de 24 a 36 meses, h) de 3 a 4 años, i) de 4 a 5 años y j) de 5 a 6 años.

La estimulación temprana se divide en cinco grandes áreas: cognitiva (funciones mentales), sensitiva, socio-afectiva, del lenguaje y motora (movimientos). Todas ellas se complementan, por lo que no se pueden trabajar en forma independiente.

Si se detecta algún impedimento específico o factor de riesgo, se deriva al pediatra y de ahí al especialista correspondiente, como ortopedista, terapeuta físico o de lenguaje, pedagogo o psicólogo.

http://nuevaprensa.com.ve
12/02/2010

Gastos de envío
G R A T I S
Envíos España península para pedidos superiores a 59,90 euros (más iva) (condiciones)

Síguenos en: Síguenos en Twiter | Síguenos en Facebook | Instagram | pinterest

Enlaces rápidos a temas de interés

BOLETÍN

RSS | XHTML | CSS
Mapa Web | Registro | Contacta
© Majo Producciones 2001-2024 - Prohibida la reproducción parcial o total de la información mostrada