Cada vez son más los mayores que se suben al carro de las nuevas tecnologías para cuidar su bienestar físico y psíquico. La buena acogida del servicio telegerontológico, que desde 2008 funciona en cinco centros cívicos de la ciudad, ha convencido a la Concejalía de Servicios Sociales para ampliar la oferta. Los vídeos con una Eva Nasarre adaptada a la tercera edad y un 'brain training' personalizado y diseñado por especialistas sanitarios estarán disponibles en todos los centros cívicos a partir del próximo mes de abril
SARA VÁZQUEZ | A CORUÑA Purificación Conde tiene 67 años y una energía y un ánimo poco comunes entre las mujeres de su edad. Sufrió hace años un derrame cerebral que dejó tocado el lado derecho de su cuerpo y que la obligó a jubilarse y abandonar su oficio, la peluquería y, tanto por recomendación médica como para aprovechar el tiempo libre que dispondría desde entonces, comenzó a realizar actividades en centros cívicos. Cuando en 2008 la Concejalía de Servicios Sociales puso en marcha el servicio telegerontológico, no dudó en apuntarse.
El programa de telegerontología, único de sus características "en el mundo" -está patentado-, según el responsable de su desarrollo, el profesor José Carlos Millán Calenti, y que usan en la ciudad más de 200 personas, funciona desde 2008 en los centros cívicos de O Castrillón, San Diego, Monelos, Os Rosales y Labañou. La demanda y los buenos resultados registrados han motivado su extensión a todos los centros cívicos de la ciudad, según la concejal de Servicios Sociales, Silvia Longueira, que ayer presentó la ampliación del servicio, a la que se destinarán 30.000 euros y que se hará efectiva en el mes de abril.
El servicio de telegerontología ofrece a sus usuarios actividades centradas en la estimulación cognitiva, que permite trabajar aspectos relacionados con la memoria; ejercicios físicos, vídeos didácticos, control de parámetros biométricos, como la temperatura o la tensión; y la posibilidad de formular consultas a especialistas del Complejo Gerontológico La Milagrosa a través de una videoconferencia. Longueira explicó que es un refuerzo tanto para las personas que requieren atención como para sus cuidadores y aclara que en ningún caso pretende ser "excluyente" de los cuidados que puedan brindar las personas, sino "complementario".
Millán Calenti explica que, en origen, el servicio telegerontológico no estaba pensado para centros cívicos, pero reconoce que es interesante y que "tiene un buen uso". Purificación Conde destaca que una de las ventajas de ir al centro es encontrarse con sus amigas: "Lo pasamos bomba. Si no hiciera estas cosas, caería en una depresión. Además, cuando paré de trabajar estaba para el arrastre y ahora hago las tareas de casa sin enterarme."
Además de los ejercicios físicos, que ayer en el centro cívico de O Castrillón se centraron en la cadera, el programa de telegerontología dispone de actividades para cuidar la mente, que se desarrollan de modo individual y se ajustan a cada persona, según sus fallos y aciertos, que quedan registrados. Elvira Prieto asegura que los ejercicios de estimulación cognitiva le sirven "más que nada, para practicar la memoria y la concentración; a mí, por ejemplo, se me había olvidado del año en que se descubrió América y, ahora, si me vuelve a salir esa pregunta, ya me acuerdo". En su caso, no ha sido necesaria una recomendación médica porque Elvira Prieto tiene claro que "llega un momento en que hay que preocuparse por cuidar la mente".
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3/05/2010