Pacientes con daño cerebral que se consideraban desahuciados empiezan a realizar tareas que hace unos años parecían impensables para sus familias: lavarse, vestirse por si mismos, hacerse el desayuno, desplazarse solos en autobús, ir a la piscina o actividades con animales son algunas labores que se consiguen tras la rehabilitación que se les ofrece en el centro de la asociación Sarela, promovido por familias de personas gravemente afectadas. Este mes han recibido un distintivo de calidad como reconocimiento por la labor realizada.
El daño cerebral puede deberse a un traumatismo craneoencefálico en un accidente de tráfico o laboral. Pero también ser consecuencia de un ictus, o por padecer problemas de salud como ciertos tumores, encefalitis víricas o una anoxia -falta de oxígeno- cerebral.
En el año 2002 un grupo de familias asumieron el reto de abrir un centro de día, en As Cancelas. Lo hicieron porque no había ninguna alternativa para atender a sus seres afectados por este mal: unas vez que recibían el alta de los especialistas sanitarios iban para casa, donde tenían dificultades para prestarles la buena atención que exigían y merecían.
El centro de día se habilitó en el garaje de una casa, afirma José Balboa, presidente de Sarela. Comenzaron a contar con profesionales, algunos les ofrecieron servicios como voluntarios. Primero atendieron sus propios casos, pero al ser un recurso único la demanda creció constantemente.
«Salir del infierno»
Los resultados son espectaculares: «demostramos que se puede conseguir salir del infierno, que el daño cerebral no es un pozo sin fondo que no tiene solución. La mejora continua que han experimentado los usuarios evidencia que este centro de día no es un aparcamiento de personas, que es posible que pacientes tan gravemente afectados puedan volver a reintegrarse en la sociedad», manifiesta Luciano Fernández, también directivo de Sarela.
El distintivo de calidad ISO 9001:2008 es consecuencia de tres años de trabajo para cumplir todos los requisitos. En ese período también lograron el reconocimiento de centro de utilidad pública por parte de la Xunta. Además, llegaron a acuerdos con la USC y la Fundación Caixa Galicia, y con la asociación vecinal de As Cancelas para usar el centro sociocultural del barrio.
La demanda no ha dejado de crecer: tienen autorizadas 12 plazas de centro de día «e si tivésemos 40, estarían tamén todas ocupadas, a lista de espera é importante», sostiene Balboa.
Ahora disponen de diez profesionales contratados y 3 voluntarios estables, que son especialistas en psicología, trabajo social, educación social, terapia ocupacional, fisioterapia, logopedia, auxiliar de enfermería, psiquiatría, y abogados que colaboran. «Con este cadro de persoal temos capacidade para atender máis casos; e non nos autorizan, porque as instalacións actuais non dan para máis», agrega Balboa.
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16/05/2010