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La vocación de un maestro especial.

Si ser maestro de un niño con todas las capacidades es difícil, imagínese cómo será ser docente de un niño o joven con capacidades especiales. En Ibarra hay quienes pueden dar fe del amor, vocación y dedicación que le ponen a este trabajo y son los maestros del Instituto de Educación Especial de Ibarra.

Quienes trabajan en esta entidad que está marcada por el amor y paciencia lo hacen bajo el eslogan ‘la educación especial es responsabilidad de todos’. Trabajan con niños, niñas y jóvenes con discapacidad intelectual, síndrome de down, parálisis cerebral y multiretos. Son 250 alumnos de Imbabura y Carchi.

Existe un nuevo enfoque pedagógico ecológico funcional que los divide en niveles. Están Intervención Temprana, para niños de 0 a 5 años. Educación Funcional en donde intervienen los niños de 5 a 12 años.

Pasan a Transición a la Vida Adulta, para adolescentes de 12 a 20 años, esta incluye el Centro de Entrenamiento para el Trabajo.

Los docentes de educación especial tienen un algo especial, porque no todos podrían hacer ese trabajo. Ellos dicen que están revestidos de amor, tolerancia y paciencia. Tienen este argumento porque entregan prácticamente su vida a estos niños, aunque están convencidos que no recibirán ningún tipo de reconocimiento.



Cualidades especiales

“Sí, somos maestros especiales, porque para prestar servicio a personas con necesidades educativas diferentes tenemos que tener cualidades y características especiales”, dice Eduardo Paspuel Cerna, rector del Instituto de Educación Especial de Ibarra.

Quienes aprenden en esta institución están rodeados de cuidados y el sistema que usan los maestros es diferente al de la educación que todos conocemos. En el caso de los niños y jóvenes con necesidades especiales a pesar de estar en un mismo grado, no todos requieren de los mismos conocimientos.

“Es necesario tener conocimiento a profundidad de las áreas a enseñar como Lenguaje y Comunicación, área cognitiva, afectivo social, autosuficiencia y recreación física”, explica Paspuel.

A pesar del sacrificio, los maestros de educación especial están seguros que la retribución llega de los mismos niños, quienes suelen sorprenderlos con algo que para la gran mayoría es cosa de todos los días.



Dotes necesarios

Los maestros especiales



El maestro de educación especial debe tener dotes y aptitudes para enseñar.

Hay que formarse en la teoría y en la práctica pedagógica de personas con necesidades educativas especiales.

Hay que tener amplios conocimientos sobre psicología infantil y del adolescente.

Brindar amor, cariño, confianza y seguridad.

Ser solidario y sensible al dolor humano.

Gozar de una buena higiene y salud mental.

Capacidad para adaptar los contenidos según las capacidades de los alumnos.



Lo que hace

Un maestro especial



Enseña jugando, como una técnica o metodología que posibilita el auto estima, seguridad, tolerancia, confianza en sí mismo y en otros.

En todas las actividades tiene presente una afectividad de calidad, ayuda al proceso de enseñanza aprendizaje del niño.

Brinda especial atención y cuidado a la pluriculturalidad y diferencias individuales.

En el quehacer educativo, da especial importancia a la familia como agente educador y socializador.



http://www.lahora.com.ec
26/05/2010

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