Buscar: en:
Inicio > Revista > Actualidad

Luis Antonio Sousa González: “No tratamos trastornos, tratamos niños”.

Con el objetivo de aprovechar un sábado de agosto, el día 28, el Centro de Investigación y Tratamiento de los Trastornos por Déficit de Atención (CIT-TDA) de A Coruña propone formar parte de un taller titulado Cómo educar a nuestros hijos, que se propone, ni más ni menos, que dar técnicas para lidiar con los problemas de conducta de los niños y prevenirlos si no los tienen.

Ningún niño viene con manual de instrucciones cuando nace.

Efectivamente, por eso intentamos dar unas técnicas generales para tratar a niños de entre 0 a 16 años. A este taller puede venir cualquier padre, pero suelen ser familias que ya tienen algún tipo de conflicto. Pueden ser trastornos o simplemente que no adquieren hábitos adecuados. Muchas veces se diagnostican déficit biológicos de atención y al final resulta ser que nunca se le enseñó correctamente a ese niño.

¿Es más fácil solucionar un problema de falta de hábitos que enfrentarse a algún tipo de trastorno de atención?

A priori sí. Las pautas que les damos a los padres en ambos casos son muy parecidas, aunque, claro, al niño que tiene un problema biológico le va a costar un poco más adaptarse. Lo importante es que los padres sigan las recomendaciones y que sean muy sistemáticos.

¿Qué tipos de trastornos de atención se tratan en CIT-TDA?

Principalmente, hiperactividad y a los inatentos. Los primeros son niños que no son capaces de estar mucho tiempo concentrados en una misma tarea, mientras que los segundo se identifican más difícilmente aunque son más. Se calcula que solo 3% de la población es hiperactiva, mientras que inatentos hay hasta un 14%. Esto ocurre porque es menos llamativo y molestan menos. Son personas que se concentran pero no son capaces de discernir detalles o buscar los siete errores, por ejemplo. Son niños que molestan menos y se relacionan mejor con sus compañeros, pero su atención no resulta efectiva.

¿Qué pasa cuando ya son adultos?

La diferencia entre personas hiperactivas e inatentos es más marcada en el mundo laboral, ya que los primeros van a ser personas que estén a un montón de proyectos a la vez pero son incapaces de volver a uno y concluirlo. En cambio, los inatentos son perfectos para tareas rutinarias, pero a los que no se les puede pedir superar retos muy altos. Lo importante es apoyarles y no darles falsas esperanzas respecto a su futuro.

¿Cual es el papel de los profesores en este tipo de terapias?

Yo soy profesor de primaria y psicopedagogo por eso sé que es muy importante que se involucren. Procuramos tener una reunión con los colegios una vez al mes, para contarles lo que creemos que puede funcionar y lo que no con ese niño y para ver la evolución. En la carrera de Educación hay materias sobre esto, pero muchas veces falta práctica.

La comunicación entre padres, profesores y psicopedagogos debe ser vital.

Pues sí, no solamente para ver los progresos del niños, sino para ver cuál es su problema concreto. Hay niños que se portan muy bien en casa y en el colegio van mal, o al revés. Un este centro, es obligatorio una reunión mensual.

Hay padres que piensan que son los profesores los que deben educar a sus hijos.

Sí, son personas que dejan a sus hijos en nuestra consulta o en la clase del colegio y se desentienden. Pero deben entender que al centro deben llegar con unos hábitos aprendido, con unos requisitos previos: que sepan sentarse, que se estén quietos, que sepan escuchar un no y que lo acepten, porque muchas veces nunca lo han oído en casa. En Infantil no se nota tanto, pero cuando los niños pasan a Primaria y ven que el o la profesora debe repartir su atención con 25 niños más, puede ser muy chocante para ellos. Esto genera problemas de ansiedad por el cambio brusco, que muchas veces se confunden con otros problemas.

Una vez detectado el problema, ¿qué pueden hacer los padres?

En este taller solo se dan técnicas generales, pero luego si vemos que los problemas son más serios se hace una evaluación completa. Tanto de la parte biológica –inteligencia, atención, lectoescritura–, como del entorno, familiar y escolar.

A veces se olvida la parte biológica, porque dos niños criados de la misma manera nunca son iguales.

Claro. Lo primero: hay que separar temperamento, la parte biológica con la que nacemos, y la personalidad, que se va desarrollando. Segundo: nunca se educa de la misma manera a dos hijos, porque son diferentes. No se puede comprar el mismo juguete a los dos, porque a uno le gustará y a otro no. Puedes tener un hijo que entienda a la primera y el otro necesita seis repeticiones. No solo no es efectivo tratar igual a dos niños, sino que no es conveniente.

Por eso siempre será importante el estudio individual de cada individuo.

Lo que hay que tener claro es que nosotros no tratamos ni déficit de nada, ni trastornos de conducta. Tratamos niños que pueden tener problemas o familias con hábitos negativos. Por eso es necesario un análisis pormenorizado de cada caso y las posible soluciones, porque no hay dos personas iguales en nada.

http://www.xornal.com
3/10/2010

Gastos de envío
G R A T I S
Envíos España península para pedidos superiores a 59,90 euros (más iva) (condiciones)

Síguenos en: Síguenos en Bluesky | Síguenos en Facebook | Instagram | pinterest

Enlaces rápidos a temas de interés

BOLETÍN

RSS | XHTML | CSS
Mapa Web | Registro | Contacta
© Majo Producciones 2001-2025 - Prohibida la reproducción parcial o total de la información mostrada