El canto de las ballenas, el hip hop, reggaeton, Mozart, Beethoven... cualquier música vale, si se utiliza bien, para actuar como «un axente de socialización» que favorezca «a expresión e cohesión do grupo». Y también como «un servizo sanitario preventivo». De esas premisas parte Ana Pazos, trabajadora social del Concello de Santiago, que dinamiza un taller de musicoterapia dentro de programa de envejecimiento activo y saludable del centro de salud de Vite.
Ayer celebraron la quinta sesión, y la sexta y última será el 2 de diciembre. Asisten treinta personas con edades a partir de 55 años, y conforman un grupo muy «participativo». Se reúnen los jueves por la tarde, dos horas cada vez, y utilizan la música y coreografías para aprender a relajarse, para divertirse, y sobre todo como una experiencia comunicativa y para reforzar lazos y relaciones.
Ana Pazos estudió varios años piano antes de trabajo social, y con posterioridad se formó en musicoterapia en la UNED. Afirma que este tarea con la música es también una parte del trabajo social, que difiere según se intervenga con grupos o con personas individualmente, y requiere estrategias diversas.
Los trabajadores sociales, agrega Ana Pazos, ejercen como agentes de cambio y en actuaciones como la de Vite buscan ayudar para conseguir una vida saludable. Las personas de edades más avanzadas son más receptivas, porque no hay mucha oferta pensada y orientada para ellas, por lo que suelen responder muy bien y con interés a las actividades.
En los tres años del programa de envejecimiento de Vite se celebró este taller. En los dos anteriores estas actividades favorecieron que las personas asistentes mantuviesen el contacto, la amistad y se relacionasen. Y era ese el objetivo que se buscaba, dice
http://www.lavozdegalicia.es/santiago
6/12/2010