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La hiperactividad en los niños puede causar déficit de atención

Un tratamiento correcto de la hiperactividad en los niños, puede evitar futuros problemas que lo incapaciten a tener una vida social armoniosa.

La pediatra María Jesús Ordóñez y el editor Roberto Álvarez-Higuera, son padres de un niño con déficit de atención e hiperactividad. En su libro-testimonio "No estáis solos", lanzan un mensaje de esperanza en primera persona a las familias que están en su misma situación.

Pese a que su hijo sufrió un diagnóstico tardío a los 14 años por distintos errores médicos y esta situación les provocó una gran angustia, años de caos escolar y castigos constantes hacia su vástago, el mensaje de su experiencia en totalmente optimista y piden al resto de padres en su misma situación "que no cejen en su empeño hasta hallar la solución".

Su larga travesía en el desierto hasta dar con un diagnóstico y una solución eficaz se refleja en este libro, ¿un testimonio esperanzador con final feliz destinado a ofrecer respuestas a las numerosas interrogantes de muchos padres en nuestra misma situación¿, aseguran ambos.

"Los niños con trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH, su sigla) no son malos estudiantes o tienen mal comportamiento por su propia voluntad, o como consecuencia de un entorno hostil, sino porque tienen un problema neurológico", subrayan María Jesús y Roberto a la par.

"No se trata de un problema psicológico o psicosocial, salvo los daños colaterales, que en muchas ocasiones vienen dados por las reprimendas constantes, castigos y continuos esfuerzos frustrados", aseguran los padres.

Unas reprimendas y castigos por los que pidieron perdón a su hijo cuando supieron que sus trastadas en el colegio, su falta de concentración, sus malas notas en los estudios y su talante no correspondía a que se portara mal, "sino a que era producto de una enfermedad y requería un tratamiento", recalcan.

"Vimos que este trastorno no era una mera peculiaridad de su personalidad, sino una alteración neurológica que obstaculizaba el aprendizaje y la convivencia, y que si no era diagnosticada y tratada podía arrastrar a quien la sufre a la desesperación, a una vida repleta de problemas personales y profesionales", relatan los progenitores.

Y, cuanto antes se llegue al diagnóstico, "menos sufrimiento acarreará al niño y más posibilidades habrá de recorrer juntos el camino de su equilibrio", advierten los autores de este esperanzador relato.

Los autores de este libro insisten en que el TDAH tiene un tratamiento médico eficaz, que ni los hijos ni los padres son culpables y que es urgente que el paciente sea diagnosticado y tratado a una edad temprana.



¿Qué es el TDAH?



El "trastorno por déficit de atención e hiperactividad" es la patología más frecuente neurológica y de la conducta en la población pediátrica y afecta a alrededor del cinco por ciento de los niños y niñas, con una media de entre uno o dos alumnos por aula. Estudios de otros países elevan esta patología al ocho por ciento de la población infantil.

La atención dispersa, el exceso de impulsividad y unos movimientos constantes y exagerados caracterizan esta enfermedad, de la que se distinguen tres variantes: de predominio intenso, de predominio hiperactivo-impulsivo y el combinado, con características de los dos tipos.

Esta enfermedad tiene una importante carga genética en el 70 y el 80 por ciento de los casos, aunque también se atribuye al bajo peso al nacer, encefalitis y traumatismos, hipoxia, hipoglucemia o exposición a niveles elevados de plomo en la infancia temprana.

Por parte de la madre, el consumo de tabaco, alcohol y determinados fármacos durante la gestación pueden hacerla aparecer, y los niños pueden manifestarla si han sufrido una adopción traumática.

Distintos estudios indican que en el TDAH existen problemas en los circuitos reguladores de determinadas áreas del cerebro encargadas de regular la atención, la hiperactividad y la impulsividad.

En las zonas cerebrales del córtex prefrontal y de los ganglios basales existe una disminución de la actividad, con unos niveles bajos de los neurotransmisores dopamina y noradrenalina.

Los niños afectados con TDAH sin tratamiento sufren en su desarrollo un proceso crónico de incapacidad para la vida social, como el deterioro de las relaciones familiares y escolares y sociales, causadas por sus trastornos del aprendizaje, emocionales y de conducta.



EFE
6/02/2011

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