Un informe de la Organización de Naciones Unidas (ONU) revela que en el mundo hay 650 millones de personas con discapacidad, de los cuales un 80% vive en países en desarrollo. Los datos de este trabajo han inspirado la campaña "InvisiblesÉ pero reales, las personas con discapacidad en países empobrecidos", una iniciativa para sensibilizar a la sociedad puesta en marcha la ONG Juan Ciudad.
La campaña incluye una exposición itinerante, que puede ser visitada hasta el viernes en la Estación del Norte de Valencia, y un ciclo de conferencias.
El proyecto parte de una premisa: la unión de pobreza y discapacidad hace aún más difícil la vida de las personas. Si para un discapacitado resulta complicado adaptarse a los desafíos cotidianos en los países ricos, ¿cómo será para aquellas que viven en situación de pobreza? La campaña se inició ayer con la conferencia "La discapacidad no hace la diferencia" a cargo de la especialista Josefina Juste Cuesta. "La persona no es la discapacitada, es la sociedad la que discapacita y eso es lo que hace la diferencia", señaló Juste Cuesta. Además de responsable de la Comisión de la Mujer del Comité de Representantes de Personas con Discapacidad de la Comunidad Valenciana, ella misma conoce en primera persona las implicaciones de vivir con limitaciones físicas. "La discapacidad no es una enfermedad, es una situación de vida", aclaró la especialista, quien también advirtió que el tratamiento social de esta situación "es una cuestión de derechos humanos, no de asistencialismo".
Los asistentes al acto también pudieron apreciar fotografías de retratos tomadas en los centros hospitalarios de la Orden Hospitalaria en diferentes países donde Juan Ciudad ONGD desarrolla proyectos de cooperación, como Perú o Senegal.
100.000 discapacitados valencianos
Más cerca, en 2008 en la Comunitat Valenciana había alrededor de 100 mil habitantes con algún tipo de discapacidad, según el Instituto Nacional de Estadísticas. Juste Cuesta encuentra deficiencias en la aplicación de las políticas europeas sobre discapacidad. Al menos eso dejó entrever con una ironía: "El año 2007 fue, en Europa, el año de la plena integración... ¿de cuál?", y pone el acento en la discriminación que sufre la mujer discapacitada. "En nuestra sociedad, la mujer con discapacidad sufre una doble discriminación: por ser mujer y por tener discapacidad", asegura.
"Un círculo vicioso"
La responsable técnico de la campaña., Cristina Cañizares, afirma que "según el Banco Mundial la discapacidad y la pobreza forman un círculo vicioso, ya que a menudo la pobreza lleva a la discapacidad y la discapacidad a mayor pobreza, y esto atrapa a las personas" y agregó que "la invisibilidad de las personas con discapacidad aumenta en los países empobrecidos y dificulta que puedan ejercer sus derechos fundamentales, como acceso a una vivienda digna, a la educación o la salud". De hecho, afirmó, "la mayoría no cuentan con servicios adecuados de atención socio sanitaria".
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20/03/2011