En los dos últimos años, 26 personas con discapacidad intelectual se han convertido en funcionarios de carrera en la provincia de Jaén y 160 han firmado un contrato con alguna empresa jienense que, en el 20% de los casos, ha mantenido al trabajador.
"Son cifras pequeñas, pero si las comparamos con las de hace 10 años, el incremento ha sido abismal", dice Antonio González, gerente de la Asociación Provincial Pro-minusválidos Psíquicos de Jaén (Aprompsi).
Para este colectivo, integrarse en el mercado laboral es todo un reto, ya que a las limitaciones generalizadas se unen las propias, a veces reales, pero en la mayoría de los casos fruto de presunciones sin fundamento.
"Nuestra capacidad de aprendizaje es limitada, pero con trabajo cualitativo se pueden aumentar las metas", explica González, quien apunta que la inserción laboral de estas personas es fundamental para garantizar su inclusión social y, por extensión, su normalización.
Esto último es, precisamente, una de las cuestiones que se han tratado esta semana en el III Congreso Internacional de Discapacidad Intelectual -organizado por la Universidad de Jaén y Aprompsi-, al que han asistido unas 450 personas de cinco países.
En ese sentido, el director de la Escuela de Ciencias Sociales y Trabajo Social de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Plymont (Reino Unido), Anthony Gilbert, ha asegurado en su conferencia que la inserción en el mercado laboral es lo que podrá finalmente normalizar e integrar realmente a los discapacitados en la sociedad.
Por su parte, el sociólogo francés Robert Castel, director de la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales de París, ha insistido en la necesidad de buscar la colaboración entre organizaciones para evitar la exclusión, mucho más generalizada de lo que se piensa.
En esa línea, en el Congreso se ha planteado la Universidad como plataforma de inclusión social por medio del trabajo. "Los puestos allí necesitan niveles de cualificación que también hacen difícil el acceso al colectivo, porque muchas personas no pasan de los estudios primarios; sin embargo, podemos hacerlo. En la Autónoma ya ha experiencias en ese sentido y en Jaén ya hay personas trabajando en prácticas", comenta el gerente de Aprompsi.
En su tercera edición, el tema central del evento ha sido la responsabilidad social de las organizaciones hacia la discapacidad intelectual, como respuesta a la necesidad de abrir una vía de encuentro entre las organizaciones públicas y privadas y la sociedad en lo que respecta al impulso del citado colectivo.
"En España, con la Ley de Dependencia, existen muchos medios para atender a personas con discapacidad intelectual. Sin embargo, estamos intentando que se lleve a cabo un salto cualitativo, desde la perspectiva de la transparencia, del compromiso ético...", apunta González.
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24/03/2011