La Universidad de Zaragoza investigará la inteligencia límite --personas que tienen un coeficiente intelectual comprendido entre 70 y 85-- y establecerá los métodos para identificarla y valorar las necesidades que presenta esta discapacidad. La impulsora de esta iniciativa ha sido la Fundación Picarral, que tiene una larga trayectoria en proyectos destinados a la inclusión social. Ayer tuvo lugar la firma del convenio con la DGA y la propia universidad.
En el acto estuvieron presentes los titulares de los Departamentos de Educación, Servicios Sociales y Universidad, María Victoria Broto, Ana Fernández y Javier Velasco, así como el rector Manuel López y la directora de la Fundación Picarral, Teresa Soro.
Las investigaciones parten en la capital aragonesa, pero se irán extendiendo a otras ciudades de la geografía española porque la idea es "conseguir aplicaciones concretas para que este colectivo tenga cada vez más autonomía", tal y como explica Teresa Soro. La directora de la fundación destaca que gracias al apoyo de la universidad zaragozana, Aragón será la primera comunidad a la que se podrán aplicar las conclusiones obtenidas con el estudio. Los resultados del análisis de esta discapacidad se explicarán a los profesionales de la educación, para que conozcan "no solo sus limitaciones, sino también el potencial de estas personas", indica Soro.
Las personas con inteligencia límite presentan dificultades en el ámbito educativo, social y laboral que hacen necesarios apoyos intermitentes a lo largo de su vida. Sin embargo, hasta el momento no cumplen con los criterios imprescindibles para ser identificadas como personas con discapacidad intelectual o retraso mental, por lo que no reciben ningún diagnóstico específico. Este estudio trata de paliar este vacío y que estas personas puedan recibir las ayudas necesarias para su desarrollo profesional
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8/04/2011