A veces, no poder controlar los impulsos impide el progreso. Los niños que sufren Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) lo saben tan bien como sus familias. Y cada vez son más. Se calcula que entre uno y dos alumnos por aula de primaria padecen este trastorno, que se considera una dificultad específica de aprendizaje.
Lo malo es que esos padres a menudo tardan en ponerle nombre a lo que le pasa a su hijo: de tres años y medio a siete. Y lo que es peor, se cree que el 40% del fracaso escolar se debe al TDAH sin diagnosticar.
María Jesús Ordóñez y Roberto Álvarez-Higuera no supieron hasta que su hijo tuvo 14 años que lo suyo era TDAH. De paso, el padre se reconoció en los síntomas del trastorno.
"Yo también lo tengo. Y me he visto reflejado en él: los mismos lagrimones en la misma sala de profesores, la misma sensación de culpabilidad... Por eso el diagnóstico fue un gran alivio para todos", apunta Roberto que, junto a María Jesús, pediatra, ha escrito No estáis solos. Un testimonio esperanzador sobre el TDAH (Cúpula).
Pese a haberlo detectado muy tarde -dos veces se descartó el TDAH en su caso- su hijo hoy estudia dos carreras. Y todo el calvario previo, todas las visitas al hospital porque al niño "se le había metido" gasolina en el ojo o una esponja en la nariz son sólo color en su libro para ayudar a otros padres: "Nos decían que teníamos que exigirle más... pero buscaban en el sitio equivocado. El problema estaba en el cerebro", rememora Roberto.
El mismo tratamiento
"El TDAH es un trastorno neurológico provocado por la falta de un neurotransmisor. Los últimos estudios, en The Lancet, muestran cómo la electroestimulación puede funcionar", explica María Jesús.
El tratamiento, que funciona también con adultos, combina lo médico con lo psicosocial, y es el único para luchar contralahiperactividad, la impulsividad y el déficit de atención. "Que se da en niños y niñas, pero las niñas suelen ser más de tipo inatento, de estar en las nubes", matiza Roberto
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9/04/2011