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Captar sonido mediante luz infrarroja, primer paso hacia una revolución de los implantes cocleares

Se ha conseguido usar luz infrarroja invisible para hacer que células del corazón de ratas se contraigan y que células del oído interno de ciertos peces envíen señales al cerebro. El descubrimiento podría algún día mejorar los implantes cocleares para la sordera, conducir a dispositivos para restaurar la visión en ciertos casos, ayudar a mantener el equilibrio a personas que tienen dificultades para hacerlo, y tratar trastornos del movimiento corporal como el Mal de Parkinson.

Aunque el logro alcanzado en este nuevo estudio abre la posibilidad de desarrollar marcapasos que utilicen señales ópticas en vez de señales eléctricas para estimular las células del corazón, no parece haber necesidad de ello, dado que los marcapasos eléctricos funcionan bien.

El verdadero interés del avance tecnológico hecho por el equipo del bioingeniero Richard Rabbitt de la Universidad de Utah reside en las importantes mejoras que puede aportar al campo de los implantes cocleares.

Los implantes cocleares existentes convierten el sonido en señales eléctricas, que normalmente se transmiten a ocho electrodos en la cóclea (caracol), una parte del oído interno en que las vibraciones del sonido se convierten en señales nerviosas que viajan al cerebro. Ocho electrodos sólo pueden proporcionar ocho frecuencias de sonido.

Un adulto sano puede escuchar más de 3.000 frecuencias diferentes. Existe la posibilidad de que con la estimulación óptica se puedan escuchar cientos de frecuencias o incluso más de mil, y no sólo ocho. Quizás algún día un implante coclear óptico permita a las personas con sordera profunda volver a disfrutar de la música y escuchar todos los matices del sonido de los que disfruta una persona con capacidad auditiva normal.

A diferencia de la corriente eléctrica, la cual se propaga a través del tejido y no se puede enfocar en un punto, la luz infrarroja sí se puede enfocar, por lo que se podrían dirigir muchas longitudes de onda (correspondientes a las muchas frecuencias del sonido) a células diferentes en el oído interno.

Rabbitt advierte, sin embargo, que el desarrollo de implantes cocleares basados en este método óptico puede tardar de 5 a 10 años en completarse. Para ser prácticos, necesitan una fuente de luz y de energía más pequeña. También deben tener mayor eficiencia energética, para así poder funcionar con pilas pequeñas, como unos audífonos.



http://noticiasdelaciencia.com
10/06/2011

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