Un caballo cabalga en el cuadro de María Ángeles. Su jinete está a punto de tocar el sol. Bien podría ser un autorretrato de su autora, apasionada de estos animales con los que se encuentra todas las semanas en sus sesiones de quinoterapia y que la traen recuerdos de su infancia en el pueblo, cuando sus padres, labradores, recogían patatas. Los deseos, las preferencias y los recuerdos de María Ángeles se vuelcan en sus pinturas. Y como los de ellas, los de los otros veintiséis usuarios del centro de mayores con discapacidad intelectual que Aspanias tiene en Fuentecillas, artífices de Colorterapia, la muestra que mañana se inaugura en el Foro Solidario Caja de Burgos (Manuel de la Cuesta, 3), donde se mantendrá hasta el 31 de octubre (de lunes a viernes de 10 a 14 y de 17 a 21 horas).
«Esta exposición quiere enseñar las capacidades y saber hacer de nuestros mayores que viven en Burgos. Cada cuadro es una historia muy personal que cada uno de los autores ha sabido llevar al lienzo, con los apoyos necesarios», resume Miguel Patón, presidente de la Fundación Aspanias.
Una realidad que confirma Laura Olmos, responsable del proyecto Colorterapia. «La parte que no se ve, pero que quizás es lo que más valor tiene, son todas las historias que encierra cada obra, que hablan de sus anhelos, sus vivencias, de aquello que les importa, sus recuerdos y sus sueños», explica sobre esta práctica innovadora y alternativa que hace dos años entró en esta casa para quedarse debido a unos resultados más que satisfactorios.
Olmos se refiere a la sensación de felicidad que a sus creadores aporta mostrar al público estas pinturas, que normalmente ocupan el cabecero de sus camas, en un acto que la responsable califica de generoso. Pues cada acrílico esconde un trabajo arduo. Antes de coger el pincel y enfrentarse al caballete pasan entrevistas sobre sus gustos y preferencias que ayudan a perfilar el resultado final, que ha estado guiado por la artista Mónica Lignelli.
Este trabajo previo, de investigación en uno mismo y en su alrededor, condujo a José Luis Izquierdo a plasmar un pueblo, con sus casas, sus montañas..., que bien podría ser el suyo, Quintanilla del Agua.
En tres caballetes, en un lugar destacado, se exhiben tres piezas. Las de los fallecidos Carmen, Carlos y Alfredo. El de este último lo terminó María Ángeles que quiso así hacerle un homenaje. A esta colección se suman dos murales, uno que preside el vestíbulo del centro, y otro pintado a cuatro manos, entre los usuarios mayores de Fuentecillas y los más jóvenes de Puentesaúco.
En la presentación de Colorterapia cupo la parte plástica y también la económica. No el valor de los cuadros, que no están a la venta, si no la contribución de Caja de Burgos a la Fundación Aspanias, que asciende a más de 600.000 euros, entregados desde 2004. La directora de la Obra Social, Rosa Pérez, aplaudió este tipo de iniciativas, necesarias, dijo, para ayudar a una mayor normalización e integración en la sociedad.
Con nombre propio
Están Félix Ruiz, Carmen Temiño, María Jesús Francés, Nines Ibeas, Carlos Eguiluz, Nati González, Asunción de Prados, José Luis Izquierdo, Julio Ruiz, Paco Fernández, Saturio Encabo, Esperanza Asturias, José Ramón Díez, Adela Ortega, Aurora Ortega, Goyo Alonso, Ángel Cueva, Inés Gil, María Ángeles Elena, Dolores del Pie, Felipe León, María Ángeles del Olmo, Carmen Ruiz, Piedad Toledano y Pilar Alonso
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6/11/2011