¿Es necesario tanto sufrimiento de nuestros hijos afectados por el Síndrome de Asperger durante la etapa de la Educación Secundaria Obligatoria?. Ante esta pregunta, medio centenar de padres y familiares de la Asociación Asperger Castilla-La Mancha concluyen con una solución expeditiva: que los niños afectados por esta enfermedad lleven una grabadora al instituto si no cuentan con “la protección” de un adulto en el centro.
En estos términos se ha celebrado este sábado la asamblea general de la organización, con el fin de difundir entre la opinión pública la indefensión que, a su juicio, sufren los estudiantes de Secundaria afectados por el trastorno en el ámbito educativo.
Frank Spain, presidente de la organización, manifestó que “sólo pedimos protección para nuestros hijos en sus interacciones con los demás”, ya que “son literales y tienen dificultad en entender bromas, sarcasmos y dobles intenciones”.
Buen rendimiento
En concreto, los jóvenes con Asperger “tiene buen rendimiento a nivel académico”, si bien en general “no son comprendidos por los profesores” y “se encuentran indefensos en los espacios de recreo y en otros ámbitos donde se desarrollan habilidades sociales “al no tener la supervisión directa de un docente.
Así, “la situación es dramática para padres e hijos” explica Spain, por lo que han iniciado una plataforma de actuaciones “más provocativa”, con las demandas que han consensuado en las que piden un organigrama de cada IES “para saber conquién hay que hablar” y un protocolo escrito garantizando la supervisión continuada del alumno o de lo contrario “llevarán una grabadora”.
Con todo, los miembros de la asociación exigen que los chicos que sufren este trastorno tengan profesores “in loco parentis”, es decir, que estos tutores o docentes actúen con ellos como si fuesen sus padres.
Manifiesto
En un manifiesto reivindicativo, los padres de niños con Asperger manifiestan su inquietud por la situación tanto sanitaria como educativa.
En el plano sanitario, “hay un número muy bajo de diagnosticados en la provincia”, y denuncian, en el ámbito educativo, la falta de atención especializada en los centros de Secundaria, teniendo en cuenta la asistencia en Primaria”. “No encontramos en ningún centro de ESO la protección del Sistema”, sentencian.
Los afectadosa, explican, llegan a la Secundaria con todos los informes de psicólogos y orientadores que acreditan su dolencia y algunos “rechazan totalmente la existencia del síndrome”, y otros que abandonan al alumno “como imposible”. En cuanto a sus iguales, los afectados “suelen ser rechazado por los compañeros”, dicen los padres, una situación que “puede llegar a convertirse en un verdadero infierno”.
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25/07/2012