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La dislexia resta puntos en la Selectividad

La RAE define la dislexia como «la dificultad en el aprendizaje de la lectura, la escritura o el cálculo, frecuentemente asociada con trastornos de la coordinación motora y la atención, pero no de la inteligencia». Una definición corta que encierra tras de sí el calvario de alumnos que se esfuerzan tanto o más que el resto para aprender a leer y a escribir y para seguir progresando en sus estudios. Con un buen diagnóstico y la orientación adecuada pueden tener éxito en sus estudios, aunque siguen encontrándose con barreras. Una de ellas es que en la Región no hay un examen de Selectividad adaptado para ellos y sienten que hacen esta prueba en desigualdad de oportunidades.

La Asociación de Dislexia de la Región de Murcia, Adixmur, ha presentado una reclamación ante la UMU por no permitir que los diez alumnos con dislexia que se presentaron a las pruebas de acceso pudieran tener un examen adaptado, a pesar de que acudieron con informes técnicos de los orientadores de sus centros. «Estuvimos hablando con los responsables de la prueba y nos dijeron que harían lo posible; estábamos convencidos de que adaptarían el examen y lo único que hicieron fue dejarles hacer el examen en una sala aparte», denuncia Ana Martín, presidenta de Adixmur. Lo que piden es más tiempo para hacer la prueba y contrarrestar así sus dificultades para comprender textos, y que en la corrección no les tengan en cuenta igual que al resto las faltas de ortografía. «No tiene sentido que reciban ayuda y adaptaciones en el instituto y que la propia UMU tenga un programa para ayudarles mientras estudian la carrera, y que, sin embargo, no cuenten con ayuda a la hora de acceder a la universidad», reclama molesta la presidenta, que se sintió engañada al pensar que, por primera vez, este año habría un examen adaptado. Se presentaron diez alumnos, de los que solo ha suspendido uno. Sin embargo, aprobar no garantiza conseguir nota para la carrera que quieren estudiar y por eso se quejan. Están convencidos de que la dislexia les quita puntos.

Encarni Contreras es una de las estudiantes y tiene claro que no darles facilidades supone una injusticia. «Nos quieren poner al nivel de los demás, pero nos lo ponen más difícil por tener este problema», explica enfadada después de haber sacado un 6,8 en los exámenes. Era la segunda vez que se examinaba. Hace un año hizo los exámenes y su 7,25 no fue suficiente para conseguir una plaza en Educación Infantil, así que decidió repetir. «Desde febrero no salí ningún fin de semana ni fui a ningún sitio», afirma la joven, que reconoce que lloró de frustración cuando vio su nota y se enteró de que no habían tenido una corrección adaptada a sus necesidades.

A ella le diagnosticaron dislexia en tercero de ESO y hasta entonces sus problemas en los estudios eran para sus profesores y compañeros la consecuencia de su falta de atención y de su poco interés por los estudios; «pero yo siempre he estudiado mucho, más que los demás, para aprobar y sacar los cursos por mi orgullo», afirma. Encarni quiere ser maestra y responde a quienes crean que por ser disléxica no podrá cumplir su sueño: «Yo sé que quizá no pueda dar clase a alumnos de Primaria por mi problema, soy consciente, pero sí que puedo ser maestra de Infantil y una buena educadora». Ahora Encarni confía que la nota del año pasado le sirva para lograr plaza este curso. Y si no, seguirá luchando.

http://www.laopiniondemurcia.es
29/08/2012

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