Profesionales médicos afirman que es posible un aumento considerable en la cantidad de enfermos de hipoacusia debido al uso intensivo de equipos de sonido como ser celulares y reproductores musicales para los próximos 15 años. Problemas auditivos que solo se veían en adultos mayores, ya se aprecian en jóvenes de entre 20 y 30 años.
La hipoacusia refiere a un daño en la capacidad de audición de una persona y es una patología cuyo número de casos aumenta en nuestra ciudad debido a la masiva utilización de equipos de audio con mayor intensidad y por más tiempo. Este medio buscó la palabra de un profesional con experiencia en tratamientos de dolencias similares y no dudó en afirmar que aprecia un aumento en el número de enfermos que sufren de traumas en su sistema auditivo.
En charla con El Comercial, el Otorrinolaringólogo, Enrique Catalá, fue consultado sobre los casos que observa en su consultorio y cuáles son los motivos por los cuales escuchar música por un tiempo prolongado y a un volumen considerable puede acarrear problemas de sordera en un futuro cercano.
“El problema es la contaminación sonora que está en todas partes. Hace mucho tiempo teníamos ruidos que causan traumas acústicos en los medios industriales pero con las exigencias de protección auditivas de las ART para los trabajadores, esos inconvenientes disminuyeron”, explicó Catalá haciendo referencia a que en el pasado, solo eran habituales los problemas auditivos causados en el ambiente laboral por ruidos extremos. El profesional pasó a explicar los riesgos de la utilización de equipos de sonido y en especial los que incluyen auriculares que son introducidos en el oído logrando un mayor impacto en las zonas sensibles del sistema auditivo.
“Aumentan los traumas acústicos por la contaminación sonora que mencionamos. Se prevé dentro de 15 años habrá un aumento en el número de jóvenes hipoacúsicos de entre 20 y 30 años”, advirtió el entrevistado quién agregó que debido a las distintas intensidades de los ruidos que llegan al oído interno se maximiza en mayor o menor medida la sordera hasta llegar a una hipoacusia profunda.
Catalá admitió que en Formosa no existe una estadística que marque la cantidad de enfermos afectados por esta patología pero se guió de cifras nacionales para expresar que el fenómeno del incremento de hipoacúsicos jóvenes “está relacionado directamente al uso y abuso de dispositivos y su intensidad y duración con las que se utilizan”.
El especialista expresó que especialmente en épocas en donde los jóvenes “usan y abusan” de los equipos de sonido como celulares, IPod y reproductores de mp3 con alta intensidad, se ha visto un considerable aumento en los casos de sordera en pacientes de edades muy tempranas: “Capítulo aparte es para la intensidad del sonido en lugares bailables o la sobre potenciación de los equipos en los automóviles”, sostuvo Catalá destacando que los boliches bailables tienen un nivel de volumen en sus equipos de sonido que dejan seriamente dañados a los oídos de los asistentes y dichos órganos requieren de varias horas para poder recuperarse de semejante impacto.
“Con respecto a la música alta, hay que decir que, al menos, hay un daño auditivo. Muchas veces vemos en la calle que se acerca un automóvil y escuchamos varios metros antes la música que se está escuchando en su interior. Hay que imaginarse lo que debe ser para el oído de sus ocupantes”, sostuvo el Otorrinolaringólogo.
“Cefalea, insomnio y zumbido en los oídos, son solo algunos síntomas de trauma acústico y habrá que analizar si con el tiempo eso no repercute en un daño mayor”, prosiguió Catalá quién manifestó además que es habitual que a su consultorio lleguen vecinos con dolores de oído. Tras hacerse estudios médicos pertinentes se llega a la conclusión de que hay un trauma acústico: “Con esos resultados se consulta de nuevo con el paciente sobre si este estuvo bajo sonidos fuertes y por mucho tiempo y la respuesta es que si utilizó equipos de sonido y estuvo en lugares con fuertes ruidos”, expresó.
En el mismo sentido afirmó que se perciben cada vez más problemas auditivos entre pacientes de entre 35 y 40 años que antes no había. La mencionada franja de edad sufría problemas en los oídos solo por infecciones pero los traumas acústicos ya son cada vez más frecuentes.
Catalá aclaró que el sexo del paciente no guarda relación con un mayor o menor daño en lo referido a traumas acústicos. Agregó que otro de los síntomas es la denominada Fatiga Auditiva, la misma conlleva cambios en la circulación y del cuerpo mismo. Se modifican las células del oído interno ocasionando daños en el mismo. Al ser consultado sobre qué medidas tomar para evitar ser víctimas de este tipo de patologías Catalá afirmó que es necesario evitar escuchar música con reproductores de sonido con auriculares por más de 60 minutos: “Además es necesario evitar dicha utilización de los dispositivos a una capacidad que supere el 60%. Es necesario evitar la exposición prolongada a ruidos extremos para poder darle al oído tiempo para que se recupere del impacto”, dijo.
Así mismo resaltó que los auriculares que se introducen en mayor medida en los oídos son los que más daño producen debido a que la música fuerte ingresa con mayor intensidad al sistema auditivo impactando con mayor fuerza al oído: “Son los intraauriculares y son los más dañinos. A la hora de elegir un auricular se aconseja que no aísle al odio del resto del ambiente sino que permita escuchar al resto de lo que pasa mientras se oye la música”, indicó mientras explicaba además que es habitual observar que muchos jóvenes eligen los intraauriculares debido a una cuestión de estética.
El profesional entrevistado comentó que la sobre exposición a ruidos intensos conlleva la falta de sueño, mayor excitación motriz y aumento de presión arterial, entre otros daños: “El paciente va a estar más activo que lo habitual”, expresó el Dr. Enrique Catalá en su charla con Radio Uno.
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21/03/2013