El 58,79 por ciento de los pacientes con esclerosis múltiple (EM) tienen la percepción de que tienen un bajo nivel de vida a efectos físicos y un 59,55 por ciento a nivel metal, según un estudio realizado por el Hospital Universitario de Canarias.
Este estudio basado en la calidad de vida en pacientes con esclerosis múltiple está realizado por neurólogos del HUC y la muestra ha sido de 150 pacientes y su objetivo fomentar su máxima calidad de vida.
El análisis, según una nota del HUC, contó con la colaboración de 102 mujeres y 48 varones con una edad que oscilaba en torno a los 42 años.
En cuanto al curso de la enfermedad, 114 encajarían dentro del tipo remitente-recurrente, que cursa con periodos de actividad de la enfermedad y posterior remisión de los síntomas y nueve diagnosticados de EM Secundaria Progresiva , es decir, que tras un periodo más o menos largo de sucesión de recidivas han pasado a una fase degenerativa de la enfermedad.
Otro de los cuatro encuestados tienen esclerosis múltiple en fase primaria progresiva, donde la enfermedad evoluciona desde el inicio sin presencia de brotes y los 23 restantes son pacientes con Síndrome Neurológico Aislado, es decir que han sufrido un primer episodio de disfunción neurológica y, los datos de las exploraciones complementarias podrían indicar con más o menos probabilidad, que este episodio se trataría de un primer brote de esclerosis múltiple.
Entre los resultados encontrados destaca el bajo nivel de calidad de vida percibido por los pacientes, que se corresponde de una puntuación de 58,79 sobre 100 en el componente físico y, a nivel mental de 59,55.
En relación al género, no se hallaron diferencias significativas (a nivel estadístico) entre hombres y mujeres, aunque existe una tendencia que a una percepción de calidad de vida superior en los varones.
La peor calidad de vida física se corresponde a pacientes con reciente diagnóstico (menos de 2 años), lo que para los especialistas se puede deber al malestar e incertidumbre que genera el conocimiento de padecer una enfermedad crónica y degenerativa hasta la posterior adaptación a la misma.
A nivel mental, el grupo de mayor calidad de vida fue el de más de 10 años de evolución, que para los especialistas que realizaron este estudio probablemente esté asociado a lo anterior.
Se analizó también la influencia del nivel de discapacidad neurológica en la calidad de vida de los pacientes y en este sentido se encontró con que el grupo de discapacidad moderada, refería una calidad de vida física por debajo del grupo de discapacidad leve e incluso por debajo del grupo de discapacidad grave.
Según la nota del HUC, este hecho hace suponer que los pacientes con discapacidad moderada se perciben a sí mismo con grandes limitaciones incluso más que aquellos que necesitan ayuda constante para la ambulación o aquellos cuyo desplazamiento está limitado a una silla de ruedas.
A nivel mental, el mejor grupo fue el de discapacidad leve.
Para los especialistas, se deben replantear los objetivos e intentar indagar en otros aspectos que, hasta ahora, no habían sido tenidos en cuenta y que pueden repercutir en el bienestar físico y mental de nuestros pacientes.
En su opinión, ello permitirá abordar sus problemas desde un punto de vista integral y plantear unos objetivos más adaptados a cada persona utilizando todos los medios de los que disponemos y que cubren un amplio abanico que va desde las terapias convencionales hasta las terapias complementarias o no farmacológicas para el tratamiento de aspectos a veces invisibles de la esclerosis múltiples.
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18/07/2013