Claudia del Basso recorre sus 20 años y todo lo que esa edad significa. Todos los viernes a la mañana dedica dos horas de su vida para leerle a las personas que sufren una discapacidad visual.
Para quienes no conocen el complejo de Bibliotecas y Archivos de Salta es bueno recordarles que existe allí una sala de lectura destinada a los no videntes.
Es un espacio pequeño y austero pero muy cálido que funciona en la planta baja del edificio de avenida Belgrano y Sarmiento.
Es un microcosmo que guarda muchas sorpresas entre sus páginas y también algunas necesidades.
El Departamento de Lectura para Personas con Discapacidad Visual trabaja duramente para poder cubrir las necesidades de crecimiento de sus lectores no videntes, sin embargo existe un gran obstáculo: por varias razones las personas no videntes no asisten. La encargada del Departamento especializado, la comunicadora social María Elena Pastrana, dialogó con El Tribuno sobre la actualidad de su sala especial.
Contó que en su área hay una oferta para voluntarios que quieran ofrecerse para leerle a las personas con discapacidades visuales.
Sin embargo, y pesar del imaginario social equivocado, hay más voluntarios lectores que personas escuchantes.
Esta falta de asistencia complica el funcionamiento e incluso la continuidad de este espacio de la biblioteca dedicado en exclusivo a los no videntes.
María Elena contó que desde hace un tiempo se dejaron de realizar las lecturas domiciliarias y que por una precaución necesaria, se hacen en la sala de la biblioteca.
“Nosotros hicimos un relevamiento en Salta y descubrimos que hay 189 familias con algún integrantes con discapacidades visuales; sin embargo acá vienen muy pocos. Eso quiere decir que en el camino deben encontrar muchas dificultades. Desde las físicas y hasta las psicológicas y sociales”, dijo María Elena.
Cuando habla del “nosotros” hace referencia a la Fundación Salteña de Ciegos en la cual trabaja para la integración social de los discapacitados visuales.
“Acá tenemos a 24 lectores voluntarios con horas y días otorgadas con sus respectivos oyentes”, explicó.
Esas personas donan 2 horas de sus vidas y no sólo leen sino que también producen libros (graban y digitalizan) y dan clases de apoyo.
“Ahora le voy a decir algo sorprendente. Tenemos a 46 voluntarios lectores que esperan a sus oyentes”, dijo sonriente María Elena.
Esta mujer conoce muy bien las realidades que transitan los no videntes y sabe que para muchas de estas personas, llegar hasta el edificio de Belgrano y Sarmiento es más que difícil. O bien porque vivimos en una ciudad que no está preparada para que los discapacitados visuales se muevan independientemente o porque siempre hay resistencias psicológicas y sociales, por parte de los ciegos, a ser asistidos por terceros, lo cierto es que este espacio de ayuda está siendo desaprovechado.
“Nosotros apelamos a los familiares porque sin la ayuda de ellos es casi imposible que los ciegos lleguen acá por cuenta propia”, concluyó la comunicadora.
Otras formas de poder colaborar
Dentro del mismo espacio, hay uno destinado a los más pequeñitos. La Sala de Estimulación del Hábito de la Lectura denominada “Beboteca” asiste a los niños que son ciegos de nacimiento.
Pastrana explicó que los niños que nunca vieron crecen sin la imagen visual del espejo. Es decir que no pueden llegar a imitar movimientos ni objetos; por lo que desconocen la tridimensionalidad.
Es por eso que en la beboteca hay juguetes, objetos y libros especialmente pensados para estimularles la imaginación de las multidimensiones.
Al no tener la visión, tanto la imaginación, como los sueños, estarán condicionados por las sensaciones; que es lo que se trabaja en la “Beboteca”.
Pastrana finalmente dijo que lo que necesitan para la “Beboteca” son libros infantiles para que los niños se vayan introduciendo en el mundo de los libros.
Aclaró que necesitan cualquier publicación de cuentos infantiles porque ellos mediante una cinta los vuelven legibles en el método Braile.
El llamado también está destinado a padres, tutores o profesores de educación especial, los martes, miércoles y jueves, de 9 a 13.
http://www.eltribuno.info/Salta/330437-Muy-pocos-n
22/11/2013