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Diez consejos para cuidar la voz

Cerca del 5% de la población sufre algún trastorno de la voz que requiere la atención de un especialista. En España, según la Sociedad Española de Otorrinolaringología, el 22,5% de los profesores de colegio presentan alteraciones de la voz, siendo la segunda causa más frecuente de baja laboral en este grupo profesional. Aquellas personas que, de algún modo, se ganan la vida con la voz son los que consultan más rápidamente (docentes, cantantes, locutores, etc.). Y La edad de mayor prevalencia de los problemas vocales abarca entre 25 y 45 años.

En la mayoría de los casos, en la etiología de la disfonía existe un mal uso y abuso vocal (esfuerzo vocal). La patología benigna más frecuente de las cuerdas vocales son los nódulos, que representan entre el 17% y 24% de los casos. Predomina en mujeres, sobre todo entre la segunda y la quinta década de la vida. En la infancia son más frecuentes en los niños. Mientras, en el niño, como en el adulto, el trastorno vocal puede ser debido a una alteración anatómica de la laringe o bien a una disfunción entre los diferentes órganos y aparatos que intervienen en la fonación. Las estadísticas muestran que el 30-40% de la población infantil en edad escolar presenta disfonía. Al contrario que en el adulto, antes de la pubertad la disfonía es más frecuente en los niños que en las niñas. La patología más frecuente en ellos son los nódulos (50%-80% de las disfonías).

Los expertos han llevado a cabo un decálogo con las diez normas básicas para cuidar la voz. Son las siguientes:

1. Evitar el ruido ambiente. El ruido ambiente es lo que más perjudica la voz puesto que nos obliga a hablar a un volumen por encima de ese ruido; cuando al ruido se le suma la polución del ambiente (humo) y la irritación interna (alcohol) se obtienen las peores circunstancias para ejercer el habla.

2. No hablar por encima de nuestras posibilidades. Cada persona tiene una capacidad de resistencia al habla que depende de sus características personales y del entrenamiento vocal que tenga. Cuando se sobrepasan esos límites aparece la disfonía y la predisposición a padecer enfermedades vocales. Por lo general, se puede hablar 4 horas y se puede cantar 2 horas diarias.

3. Utilizar bien los recursos vocales. Esto incluye no hablar agotando todo el aire de los pulmones, de esa forma nociva en que se notan las venas del cuello. Cuando se notan las venas del cuello al hablar significa que gritamos o agotamos el aire. El notarse las venas significa que hay tensión muscular que se transmite a las cuerdas vocales, las cuales sufren con facilidad. Los profesionales de la voz deben hacerse ver las cuerdas vocales por un médico otorrinolaringólogo y recibir clases de rehabilitación vocal (logopedia) para saber que están sanos y que utilizan adecuadamente todos los recursos vocales.

4. Evitar los tóxicos (tabaco). El humo del tabaco es el principal elemento tóxico, puesto que además de la irritación provoca sequedad. Más de 4-5 pitillos al día provocan metaplasia de la mucosa.

5. Buena hidratación. Las cuerdas vocales necesitan estar bien lubrificadas con una capa delgada de moco para poder vibrar eficientemente. Las bebidas alcohólicas y con cafeína extraen agua del cuerpo y disminuyen la lubricación necesaria para las cuerdas vocales. La mejor lubricación puede lograrse tomando agua suficiente. Al menos se debe beber 1,5 litros diarios. Otro factor que puede afectar la lubricación es un medio ambiente de aire seco, ya sea por aire acondicionado, por poca humedad en el aire (aviones) o por sequedad climática. Existen medicamentos que provocan sequedad de la mucosa como los antihistamínicos, los antidepresivos y los antihipertensivos.

6. Evitar el aclarado de garganta y la tos. Aclarar la garganta y toser con fuerza son acciones traumáticas para las cuerdas vocales y deben evitarse lo más posible. Una de las causas más frecuentes de aclarar la garganta y de toser es el moco espeso adherido a las cuerdas. La manera más segura y eficiente de aclarar la garganta es usando una tos productiva con un elevado flujo de aire con poco sonido. Esto se puede lograr siguiendo esta estrategia: respire lo más profundo posible, manteniendo la respiración por un momento, y produciendo una 'H' silenciosa y forzada mientras se exhala el aire.

7. Dormir lo suficiente y sortear los gritos y las tensiones psicológicas. La voz es muy sensible a la falta de sueño. Dormir menos de 6 horas produce cansancio vocal y predisposición a las lesiones vocales. La falta de sueño es lo primero que notan los cantantes para producir disfonía. Los gritos pueden producir lesiones del tipo de hemorragias o traumatismos que provoquen nódulos. La tensión psicológica aumenta el grado de contracción de las cuerdas y predispone a las lesiones.

8. Hablar poco en caso de laringitis. Cuando se tiene una inflamación de las vías respiratorias superiores (catarros) hay una congestión de la mucosa de las cuerdas que pueden producir hemorragias y otras lesiones estructurales cuando se usa la voz, incluso en tiempos limitados.

9. Buena salud general, ejercicio y alimentación equilibrada. El buen estado de salud general facilita una mayor resistencia al esfuerzo vocal. La buena salud general y el ejercicio hace que se tenga una mayor capacidad pulmonar y el aire es el elemento energético de la voz.

10. Acudir al Otorrinolaringólogo cuando haya disfonía de más de 15 días de evolución. Las alteraciones de la voz que duran más de dos semanas suelen reflejar una alteración estructural en las cuerdas vocales, y la mayor alteración estructural son las neoplasias de las cuerdas vocales (cáncer glótico).

www.laverdad.es
4/08/2015

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