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Sampedranos piden controlar ruido de altavoces en el centro

San Pedro Sula, Honduras.

Músicos cantando rancheras en las esquinas, puestos en las aceras con música urbana y dependientes gritando ofertas con un micrófono desde que abre la cortina del negocio, ese es el ambiente de la zona comercial del centro de la ciudad.

Para aquellos sampedranos que caminan a sus trabajos o simplemente van de compras, se vuelve imposible pasar por las calles sin estresarse o desesperarse por el intenso ruido de las múltiples ofertas lanzadas por los altoparlantes de gran potencia.

“Aquí le tenemos lo que busca, tita”, “entre sin compromiso”, “estoy loco rematando todo” son las típicas frases que se acompañan del reguetón para llamar la atención del cliente.

La población urbana se expone a niveles de ruido superiores al límite de tolerancia, 65 decibelios (db).



Hasta la misa

Hasta los servicios religiosos de la catedral de San Pedro se ven afectados con las notas altas de las melodías urbanas de moda y las ofertas lanzadas por los vendedores que se ubican alrededor del templo.

José Canales, párroco de la catedral, refirió que desde hace tiempo se cerró indefinidamente la puerta sur de la iglesia, frente a la segunda calle, debido a que las canciones de los puestos de vendedores son un impedimento para realizar los servicios. “El lugar de oración no puede usarse por el ruido que impide que tengamos las misas con sosiego. La alcaldía debería actuar para resolver este problema”, dijo Canales.

Monitoreo

Cristy Raudales, directora de la División Municipal Ambiental (Dima), dijo que se hacen operativos permanentes en toda la ciudad, pero el mayor problema lo representan los vendedores ambulantes, que tienen sus puestos con equipos de sonido, pero al percatarse de la presencia de los municipales corren la voz, los desconectan y guardan.

La mayoría de comercios formales utilizan su equipo de sonido de forma legal con un permiso otorgado por Dima. Unos 100 comercios del centro solicitan a diario su permiso para utilizar parlantes, y se estima que el número de vendedores ambulantes ilegales en el centro es mucho menor. El permiso de uso de altoparlantes se emite para un máximo de siete días a un costo diario de L100 por unidad. De manera que cada vendedor debe renovar su permiso cada semana.


Unos 100 comercios tienen permiso de uso de bocinas controlado.



Según el artículo 77 del Reglamento Ambiental de la Municipalidad, en la zona comercial-industrial, los ruidos generados por fuentes fijas deben ser menores a los 70 decibeles y producirse entre las 7:00 am y 7:00 pm. Si en un operativo sorpresa los decibeles oscilan entre 70 y 85 se considera una molestia moderada y se procede al decomiso del equipo hasta solucionar el problema y L500 de multa. Si se encuentran decibeles entre 85 y 95 también hay decomiso y multa de L1,000. Si los decibeles oscilan entre 95 y 140 se multa con L3,000 y hay un cese inmediato de actividades hasta resolver.


Salud

La Asociación Hondureña de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello refiere que el ruido, además de los problemas auditivos, provoca: trastornos psicológicos como conductas de irritabilidad, agresividad y estrés.

También aumento de la frecuencia cardiaca, la presión arterial y la frecuencia respiratoria, alteraciones del sueño y del descanso, lo que conduce a la falta de atención y aprendizaje, somnolencia diurna, cansancio y bajo rendimiento. La perturbación del sueño es una de las principales consecuencias de este problema.

La prensa. Honduras.
14/08/2016

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