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«Cuantos menos juguetes con pilas o botones, mejor»

Es autora del best seller ‘Educar en el asombro’, donde plantea una enseñanza en la que «la realidad se descubre y no se construye». Catherine L’Ecuyer, canadiense afincada en Cataluña, arremete contra la moda de la estimulación temprana, tan de boga en guarderías y escuelas infantiles, que concibe a los niños como «un cubo vacío».

– ¿A sus hijos les compra juguetes educativos?

– Sí, yo no soy una madre distinta de las otras. Lo que no tienen en casa son pantallas. Se entretienen mucho con la lectura y tenemos muchísimos legos por el suelo en casa, pero cuantas menos cosas con pilas y botones, mejor.

– ¿Por qué?

– Nosotros pensamos que es importante que el niño se ponga en marcha y no el juguete a través del niño.

– ¿Los juegos educativos sirven para estimular la inteligencia de los niños?

– Habría que definir de qué estamos hablando. Hay muchísimos juguetes supuestamente educativos con luces intermitentes, botones y cosas así que pretenden estimular la inteligencia de los niños, pero en realidad esto es marketing. Estamos muy influidos por todo lo que es la corriente de la estimulación temprana, que se apoya en lo que se llaman neuromitos, como la idea de que cuanto más y antes, mejor, pero no hay estudios que digan que esto es así. El argumento que hay detrás de todo esto es que el niño no puede moverse y desarrollarse de por sí sino que es como una especie de cubo vacío al que vamos echando información y al que vamos estimulando desde fuera hacia adentro._Se piensa que si no hay ese estímulo el niño no se desarrolla.

– ¿Qué son los neuromitos?

– No son sino malas interpretaciones de la literatura en neurociencia aplicadas a la educación.

– ¿Un neuromito es que los niños son como esponjas?

– Hay una parte cierta en esa afirmación. Es verdad que los niños tienen periodos sensitivos en los que para ellos es más fácil aprender algo, pero no es lo mismo un período sensitivo que uno crítico.

– ¿Qué es un período crítico?

– Hay quien sostiene que, si no se aprende en una ventana de oportunidad única que nunca se repetirá, el niño nunca aprenderá aquello. Esto es el mito de los tres primeros años.

Un período crítico

– ¿No es en esta etapa cuando se realizan todas las conexiones neuronales?

– Es verdad que se están haciendo muchas conexiones neuronales, que el cerebro es plástico y que es una edad muy tierna, pero es un error decir que es un período crítico que nunca se va a repetir, que nos lo jugamos todo y que por lo tanto hay que sobreestimular al máximo al niño.

– ¿Qué hay que hacer?

– Lo que conviene en esa etapa no es una sobreestimulación excesiva sino una interacción entre el principal cuidador y el niño. Lo que realmente importa es la dimensión interpersonal, que el niño pueda apegarse de forma segura con su principal cuidador. Esto sí que es clave en la etapa de cero a tres años.

– Ha mencionado antes el neuromito de que cuanto más y antes, mejor.

– Está relacionado con el neuromito de que tenemos una inteligencia infinita o de que solo usamos el 10% de nuestro cerebro. Esto nos lleva a la conclusión de que cuanto antes y más, mejor; y eso no es así.

– ¿Qué supone ese más para los niños?

– Hay escolarización más temprana, más actividades extraescolares, más horas de colegio, educación formal antes de los siete años, más deberes… Todo esto son errores. Si miramos a Finlandia, por ejemplo, vemos que es todo lo contrario, que empiezan la escolarización formal con siete años y tienen muy pocos deberes.

– ¿Estamos dando a nuestros hijos una sobredosis de información?

– Pensamos que hay que sobreestimularlos y que así habrá más conexiones sinápticas en el cerebro, pero esto es entender muy poco lo que es la neurociencia. El objetivo no es crear muchas conexiones, no es tan sencillo. Hay que ser muy prudentes cuando integramos en las aulas propuestas educativas basadas en la neurociencia.

– Estamos rodeados de guarderías y colegios que se anuncian con el método de la estimulación temprana. ¿Ofrecen humo?

– Sí. La estimulación temprana es un método educativo inspirado en un método terapéutico de Glenn Doman en Estados Unidos creado en 1968. Se importó a finales de los setenta a España y se consideró como una innovación educativa en muchos colegios. De hecho, antes se enseñaba la estimulación temprana en muchas universidades españolas como algo novedoso, aunque ahora mucho menos.

El método de Doman

– ¿Qué ha ocurrido?

– Si miramos la literatura científica nos damos cuenta de que el método de Doman está condenado por muchas asociaciones profesionales. Carece de toda evidencia empírica y se fundamenta en una teoría obsoleta. Es sorprendente que después de más de cuarenta años hayamos podido llegar a vender eso como un método innovador.

– ¿Me está diciendo que hay miles de niños que en estos momentos están aprendiendo con un método que no sirve?

– Bueno, esto es así. Como este método no tiene ninguna garantía científica y nunca ha sido objeto de experimentación con grupos de control, efectivamente no sirve, y eso en el mejor de los casos.

– ¿Y en el peor?

– En el peor de los casos es un método que tiene un trasfondo conductista porque la idea es que el niño es un ente pasivo que solo se mueve en la medida en que le estimulamos desde fuera hacia adentro. El niño está sentado a la espera de recibir los bits, las imágenes que van desfilando delante suyo.

– Hay muchos colegios que están introduciendo nuevos proyectos pedagógicos y metodologías innovadoras. ¿Cómo sabemos si son útiles? ¿No será demasiado tarde para cuando lo sepamos?

– Exacto. Es lo que ha pasado con la estimulación temprana y va a pasar con otros métodos. Es importante que esos métodos tengan un recorrido y estudios que los avalen. Cuando un colegio está incorporando un método sin recorrido es importante que informe a los padres para que ellos den su consentimiento y formar parte de ese experimento.

– Usted antepone a todo esto la educación en el asombro.

– Es la que respeta el deseo de aprender que tiene el niño. Un resumen de lo que es la educación en el asombro sería decir que lo que asombra es la belleza de la realidad. No es una especie de constructivismo salvaje para todas las etapas, es distinta en infantil y en la educación formal. La realidad se descubre, no se construye, porque lo real existe antes de ser conocido. El asombro es el mecanismo interno a través de lo que vamos a conocer aquello que es real.

– ¿Ya están preparados los maestros para ello?

– Por supuesto. Es que la educación en el asombro no es un método ni una moda, es una vuelta a lo de siempre. No vendemos nada, es una propuesta de un enfoque antropológico de la persona, a la que se le considera como un agente, no solo como un objeto ni un ente al que hay que estimular desde fuera

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15/01/2017

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