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Lo ideal sería detectar la dislexia antes de que ocurra, a los cuatro o cinco años, y no estamos lejos de eso

Carreiras ha sido reconocido con el Premio Nacional de Investigación 2019, un guiño a la labor investigadora que desarrolla desde hace once años en el centro donostiarra en el que tratan de descifrar los mecanismos secretos que activa el cerebro al hablar

Ya sé que ustedes hablan siempre de los equipos, pero al final el reconocimiento es para usted. ¿Cómo lo valora?

-Hombre, claro, esto se singulariza en una persona pero es el trabajo de mucha gente y durante muchos años. Yo sin los colaboradores no soy nadie. En investigación tienes que apoyarte continuamente en gente con distintas destrezas. Es decir, tú no puedes llegar a todos los sitios ni sabes de todas las cosas. Y aquí, en el BCBL, hay gente especializada en otros temas, o con unas destrezas de análisis que tú no tienes.

¿A dónde hay que irse para encontrar un centro como este?

-En el Estado español somos únicos. Y fuera, tenemos el Max Planck en Holanda, el ICN (Institute of Cognitive Neuroscience) en Londres... Es cierto que nosotros, al lado de esos somos pequeñines y no podemos competir con el Max Planck o el ICN, pero una de las decisiones estratégicas que tomé fue dirigirnos hacia el lenguaje y especializarnos y eso nos ha permitido abrir brecha. En el mundo de hoy, si se quiere estudiar lenguaje y tener un centro de referencia, uno de ellos somos nosotros. Aquí viene gente de todo el planeta y lo único que nos importa es el talento. Luego hay que valorar esa atmósfera que hemos creado de colaboración. Hay una gran permeabilidad entre equipos.

¿Cómo se vive metiéndose en el cerebro de las personas?

-El cerebro es un gran desconocido. El otro día asistí a una de las cirugías de esta colaboración que tenemos con el hospital de Cruces, a donde viene la gente con tumores en áreas del cerebro. Los pacientes llegan a hacerse el preoperatorio con nosotros, los metemos en una resonancia, vemos cómo se activan las áreas alrededor del tumor, y cuando tenemos ya eso bien definido, cogemos la tablet y nos vamos a la operación. Y allí durmieron al paciente, le abrieron la cabeza, lo despertaron y lo empezaron a estimular y, entonces, le quitaron un trozo de cerebro importante en el área parietal. Lo curioso es que el chico no cometió ningún error hablando. Entonces, ¿qué demonios hacía esa parte del cerebro? Parece como si no tuviera ninguna función, pero el cerebro es tan complejo que lo que ha hecho es trasladar esa función que antes se supone que funcionaba allí, a otras partes del cerebro.

¿Conclusión?

-Sabemos muchas cosas del cerebro, pero nos falta mucho por saber.

Le habrán preguntado muchas veces por su trabajo y el BCBL. ¿Qué es eso? ¿Letras huecas?

Sí, me lo preguntan, pero es cierto que la ciudadanía de Donostia cada vez lo conoce más, porque nosotros necesitamos de la colaboración ciudadana. Hacemos experimentos con bebés y hay una persona que se va tres veces a la semana a ver a las parturientas en el hospital Donostia para establecer la primera vinculación. Casi todas las madres dejan que les expliquemos qué es el BCBL y cuando luego les contactamos a los tres meses, muchas vienen con el bebé. De hecho, algunos de los primeros bebés que participaron en estos experimentos han vuelto ahora a hacer experimentos en otra etapa de su vida, estando en colegios.

¿Qué es lo que buscan?

-Nuestro objetivo es entender esto que estamos haciendo tú y yo: hablar. Parece muy sencillo, pero es muy complejo. Yo genero una idea pero a través de una serie de procesos sumamente complejos y que pasan a la velocidad del sonido, emito una serie de sonidos. Lo que tú haces es recogerlos y, a través de una serie compleja, decodificas esa señal. Estamos interesados en eso, en ver cómo se adquiere esa capacidad. Por eso necesitamos bebés.

-¿Y también les interesa cómo surgen las disfunciones del lenguaje?

Exactamente. Ahí tenemos el trastorno específico del lenguaje, tenemos las afasias (bloqueo del habla como consecuencia de algún golpe o accidente cerebrovascular), la dislexia, que es la dificultad que tienes para hacer la correspondencia entre fonemas y grafemas, daños cerebrales adquiridos o tumores en el área del lenguaje. Tenemos un abanico de cosas, divididas principalmente en tres líneas de investigación.

¿Cuál es el gran reto?

-Poder entender el cerebro. Eso es sumamente complejo. Ahí tenemos el ejemplo del gusano elegans, del que han conseguido descifrar cuál es su estructura neuronal, pero no cómo funcionan las conexiones y cuál es el flujo de la información. El cerebro es ese gran misterio.

¿Y se podrá descifrar algún día?

-Qué duda cabe que sí, pero nosotros no estaremos para verlo.

¿Cuando los avances científicos son tan lentos en un área, cómo se marcan objetivos a corto y medio?

-Por ejemplo, uno de los objetivos es establecer biomarcadores en dislexia. Un indicador biológico que nos pueda alertar de este problema con antelación. Uno de los experimentos que hacemos tiene que ver con las oscilaciones cerebrales. Hemos descubierto que en el caso de los chicos disléxicos tienen problemas para captar las ondas lentas. Y eso lo estamos trasladando ahora a los niños y niñas de preescolar, de forma que podamos diagnosticar la dislexia antes de que ocurra. Podemos registrar esa actividad neuronal, ver a quién le cuesta captar las ondas lentas que emitimos y clasificar a quienes pueden tener riesgo de dislexia.

Hábleme de la clínica Neure. Es un hito en la historia del BCBL.

-Empezó como proyecto de investigación. Ahí llevamos mucho tiempo trabajando para la apertura de la clínica. Neure está dedicada básicamente a niños con dificultad de aprendizaje y es una historia clara de traslación de nuestro conocimiento a la sociedad. Y otra cosa de traslación exitosa es el tema de la colaboración con los neurocirujanos del hospital de Cruces, para la operación de paciente despierto, de pacientes con tumores en áreas del lenguaje. Creo que eso mejora las posibilidades de esa gente y mejora su calidad de vida.

Vuelvo atrás. Euskadi es un país muy ligado a la industria y la mayoría de centros de investigación están vinculados al desarrollo tecnológico dirigido a procesos de producción. ¿A quién se le ocurrió crear un centro para descifrar los mecanismos que afectan al lenguaje? ¿Da esto de comer?

-Hay dos cosas aquí: por cada euro que el Gobierno Vasco ha puesto en el BCBL, hemos traído nosotros un euro de fuera. Y eso significa mucho. En estos momentos llevamos muchos millones que se han gastado aquí y la marca Euskadi también la llevamos detrás. Así que desde el punto de vista financiero, ya es más que suficiente. Ahora podemos hablar de la traslación a la sociedad y tenemos ejemplos en los que se mejora la vida de la gente que tiene tumores en áreas del lenguaje, no solo ayudar a que haya más supervivencia, sino que se reseque una parte mayor del tumor, debido a toda esa planificación con tareas, que hace que la calidad de vida mejore mucho. Yo no sé cómo cuantificar eso en euros. Pero si aquí alguno tiene un problema de esa naturaleza el día de mañana, sabe que se están haciendo ya esas cosas.

Hay cosas que no tienen precio.

-Eso es. Y luego está el tema de la educación, de la dislexia. Si conseguimos dar un diagnóstico avanzado en Neure, pues chico… Es decir, algo previo para que haya éxito con la dislexia es que haya un buen diagnóstico. Y bueno, creo que estamos en el camino de hacerlo y luego si tuviéramos un biomarcador, esto sería fantástico. Pero voy más allá. Aún si esto solo fuese investigación básica, ¿cómo piensa la gente que hoy en día hay una resonancia en cada hospital? La resonancia no se inventó diciendo voy a inventar la resonancia. La inventaron cuatro científicos locos, entre comillas, buscando otra cosa distinta. Entonces, la investigación básica es fundamental para que hoy disfrutemos de la televisión, el teléfono, los móviles...

¿Y aquí se manejan entre la investigación básica y la aplicada, no?

-Aquí nos manejamos entre ambas, efectivamente. Porque por una parte tenemos esos elementos en los que hay ya una transferencia clara a la sociedad, y otros con los que, bueno, investigación básica puede salir o no. Qué duda cabe que nos gustaría tener la aplicación perfecta para aprender un idioma, pero no sabemos si vamos a llegar a ello.

Hablemos de bilingüismo. ¿Por qué es tan importante y tiene su propia rama en este centro?

-Por varias razones. Una es porque es una ventana distinta para enfocar, para mirar el cerebro. Y aquí estamos en una zona privilegiada en ese sentido, porque hay dos lenguas tipológicamente muy diferentes que coexisten. Entonces, si nosotros queremos estudiar el lenguaje, sería estúpido dejar esa ventana cerrada.

¿Y el cerebro funciona igual cuando maneja una o dos lenguas?

-El cerebro yo lo comparo con un músculo. Si tú lo estimulas, lo ejercitas, pues va a responder. Y lo puedes estimular de una forma u otra y dependiendo de cómo lo hagas, vas a poner más en marcha un circuito u otro;o el mismo circuito de forma distinta. Esa ventana distinta que es el bilingüismo nos permite ver cómo responde el cerebro ante un estímulo distinto. Fíjate en los bebés. Los monolingües tienen que distinguir lo que es una lengua del resto de sonidos. El bilingüe tiene que trabajar a veces el doble y, sin embargo, en el desarrollo no va muy atrasado;va siguiendo las pautas del monolingüe y con dos lenguas.

¿Cuándo se detecta ahora una dislexia y a qué edad se podría hacer?

-Ahora se detecta hacia los ocho o nueve años, pero ya el chiquillo ha sufrido mucho, la familia también y lo ideal sería que se haga a los cuatro o cinco años, antes de que empiecen a leer, porque entonces ya se les da un apoyo y se mitiga el problema. Y no estamos lejos de poder hacer eso. Y la otra cosa que destacaría es lo del paciente despierto, que ha sido muy fructífero, llevamos como unos 30 pacientes a los que se les ha prolongado su esperanza y su calidad de vida. Como dicen los neurocirujanos, lo más caro de Osakidetza son las secuelas que dejan detrás de sí las operaciones. Y antes no testeaban el lenguaje e iban un poco a ciegas en la operación. Ahora testeamos el lenguaje antes de la intervención.

Es decir, lo que ustedes favorecen es que durante la operación sepan dónde están pisando para que no pisen donde no hay que pisar…

-Eso es, de forma que el paciente salga mejor de lo que ha entrado en el quirófano. Evitar afasias y un montón de secuelas.

¿Cree en la telepatía?

-No. A ver, yo soy muy escéptico y no hay nada que me invite a pensar que eso está ocurriendo. Qué duda cabe que tú puedes emitir una serie de ondas y esas ondas se pueden enviar y alguien las puede recibir. Es decir, hay algunos experimentos en los que puede haber comunicación a través de las señales que se pueden enviar, pero una comunicación absolutamente básica.

¿Algún ejemplo?

-Otra de las cosas que estamos trabajando es el neurofeedback.

¿Eso qué es?

-Tú te pones un casco y te vamos a entrenar para que una barra no se aleje de los límites. Las ondas cerebrales son captadas y tú puedes modular esas ondas y hacer que la barra se estabilice.

¿Y en qué puede tener aplicación?

-Pues puede tener aplicación en la educación, por ejemplo. Es decir, un chico disléxico que tenga que entrenar sus ondas cerebrales, sus ondas lentas, de forma que pueda mantener un determinado estímulo quieto, pues eso le puede llevar a entrenar esas ondas con las que sabemos que tiene dificultades y por tanto mejorar su recepción de las mismas.

¿En todas las clases hay un disléxico?

-En torno a un 10% de la población lo es. Y conlleva muchas dificultades, porque si ese niño no recibe ayuda, en primer lugar los propios compañeros van a pensar que es tonto, él va a pensar que es tonto. Como le cuesta leer, no querrá leer, y ahí tienes toda la lotería para un fracaso escolar. Y hoy sabemos, no hay estadísticas en España, pero sí en Estados Unidos;que hay una relación importante entre fracaso escolar y gente en la cárcel. No quiero decir que haya una relación entre el fracaso escolar y criminalidad, pero sí es verdad, que hay cierta información en EEUU, y parece el fracaso escolar es un factor desencadenante, porque eso te mete en un mundo de muchas insatisfacciones.

Estamos hablando todo el rato de niños.

-Bueno, hay otro grupo que está trabajando con mayores, con entrenamiento, gente mayor de 80 años.

¿Y el alzhéimer?

-El alzhéimer es uno de los grandes retos que tiene la humanidad, pero nosotros no hemos trabajado con alzhéimer, sino con envejecimiento sano. Para ver si ese entrenamiento produce cambios, qué cambios produce en el cerebro y hasta cuándo se mantienen.

Se suele decir que las personas perdemos músculo a partir de los 40. ¿Se encoge y limitan las capacidades del cerebro?

-Se observa que el cerebro de una persona joven es diferente del de una persona mayor y eso tiene consecuencias. El cerebro de una persona de 80 no es igual al de una de 30.

Noticias de Guipuzcua
21/08/2019

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