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Artistas supercapacitados

Actuar en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona o el Teatro Real de Madrid es el sueño de cualquier artista. Pero no todos, ni siquiera algunos de los más reputados, podrán cumplir este deseo a lo largo de sus carreras. El escenario impone unos estándares de calidad. Hay que estar a la altura.

Esta semana el Liceu acoge la Gala +IN, un espectáculo protagonizado por más de 80 músicos y bailarines. Todos ellos tienen una sola cosa en común: sus sobresalientes capacidades artísticas. Además, algunos de ellos tienen alguna diversidad funcional.

Cornel Hrisca (28) toca el bajo y la batería. En su canal de Youtube publica versiones de clásicos del rock que acumulan más de medio millón de visitas y decenas de miles de comentarios de admiración hacia sus piezas. Ni en el título ni en la descripción de los vídeos menciona que nació sin antebrazos.

Octavi Novella (18) es violinista. Tiene síndrome de Down y un don para la música que le permitió completar el Grado Elemental del Conservatorio Profesional de Música de Torrent (Valencia). En sus actuaciones suele hacer dúo con su hermana Cecilia.

Los hermanos de Joel Bueno (12) también son músicos, y él quiso seguir el mismo camino. Lo tuvo más difícil, dado que sufre una parálisis cerebral que le afecta a la movilidad y al habla. Pero lo logró. El instrumento que él toca (EyeHarp) es un sintetizador por ordenador que se activa a través de la única parte funcional de su cuerpo, la mirada.

El síndrome de Asperger tampoco supone una limitación para Eric Díaz (13), un virtuoso del chelo; la especialidad de Toni Fernández (26), ciego desde los seis meses a causa de un cáncer de retina, es la guitarra eléctrica.

Ambos acompañarán con sus instrumentos, junto con Octavi y Joel, a la Django Orchestra Academy de la Escola Municipal de Música Centre de les Arts (EMMCA) de l’Hospitalet del Llobregat, compuesta por 53 jóvenes músicos (a partir de los 8 años), entre ellos varios que forman parte de un programa de inclusión social. Será la primera vez que actúen en una Big Band ante las 2.000 personas que el lunes abarrotarán la Sala Principal del Liceu. Las entradas se agotaron en menos de dos semanas.

Será la quinta edición de un evento organizado por la Fundación Grupo SIFU, cuya visión es impulsar proyectos que promuevan la “plena integración social y laboral de las personas con discapacidad y dificultades de inserción”, dice Cristian Rovira, vicepresidente de la entidad. Huir del paternalismo que rodea el ámbito de la diversidad funcional es un objetivo prioritario. “Hemos creado un espectáculo de producción propia de altísima calidad para mostrar al mundo que el arte no entiende de límites ni discapacidades”, destaca Rovira.

La esencia de la Gala +IN consiste en dotar de significado a la inclusión, un concepto manido y en ocasiones vacuo. No se trata solo de facilitar a estos jóvenes la participación en la vida social y cultural, sino de ofrecerles la oportunidad de mostrar sus extraordinarias capacidades. “La mejor manera que desarrollen su potencial es rodearles de los mejores profesionales”, explica Oriol Saña, violinista, director artístico de la gala.

La doble faceta pedagógica y profesional de Saña, puesta en común con el trabajo del Grupo SIFU en favor de las personas con discapacidad, ha servido para configurar el elenco de músicos que actuarán el lunes en el Liceu y el próximo 19 de mayo en el Teatro Real de Madrid. Algunos participantes han estado ensayando todo el año en el EMMCA; otros han viajado en febrero desde varios lugares de España y el extranjero para los ensayos generales dirigidos por Sergi Vergés, director de la Big Band del Conservatori del Liceu, y en los que también han participado músicos reputados como Albert Bello, el propio Saña y otros integrantes de The Django Orchestra, una Big Band de jazz manouche (el único estilo de jazz originario de Europa, hermanado con el swing).

“Para ellos es alucinante, y para nosotros también. Se llevan un bagaje extraordinario”, insiste el responsable artístico del concierto. Así, el becario del Conservatorio de Música del Liceu, Pol Oñate (ciego de nacimiento) hará un trío con integrantes de su banda Sambach, que fusiona Bach y la música brasileña, y la voz de Carolina Alabau, cantante y pianista de la cantera del Taller de Músics de Barcelona que este mes lanza su disco de debut.

Cornel, el baterista que maneja frenéticamente las baquetas con sus muñones, actuará junto con Míriam Fernández (30), una cantante que sufre una parálisis cerebral que le afecta a las piernas y que saltó a la fama por su exitosa participación en talent shows televisivos como Tú sí que vales y La Voz. Les acompañarán David Palau –guitarrista de Alejandro Sanz, Serrat o Sabina, entre otros muchos artistas de primera fila–, el pianista Kopil Roca y Jordi Vericat, bajista de Jarabe de Palo.

Otro de los platos fuertes será la actuación de Tcha Limberger (43), cantante y violinista invidente reconocido internacionalmente, que tocará una pieza de swing de los años 30 acompañado por Albert Bello, Camil Arcarazo y Joan Motera, de The Django Orchestra.

“Nuestra meta es dar visibilidad y poner en valor el talento de las personas con discapacidad a través del arte. Pero no se trata de una obra benéfica. No queremos sensibilizar desde la caridad sino desde la calidad”, reflexiona Rovira, responsable del proyecto. “A este espectáculo no se viene a sentir pena por nadie sino a disfrutar de un concierto de altura. En las actuaciones mezclamos gente con diversidad funcional y profesionales reconocidomiriams. Una vez en el escenario, garantizo que el espectador no notará quién es quién. Están al mismo nivel”, concluye Oriol Saña

En sus cinco años de trayectoria la Gala+IN ha ido creciendo en magnitud: de los 300 espectadores de la primera edición a las más de 2.000 personas de público que agotaron en solo dos semanas las localidades de la Sala Principal del Liceu. El próximo reto será vender las 1.650 entradas del concierto que se celebrará en mayo en el Teatro Real de Madrid.

También ha progresado la calidad artística, en especial tras la incorporación el año pasado de un director artístico de máximo nivel, Oriol Saña. Este músico, uno de los violinistas más activos de su generación, se ha encargado de la programación y de los arreglos necesarios para las actuaciones de artistas que tocarán juntos por primera vez. “Si en los ensayos ya hemos vivido momentos mágicos, me imagino cómo será el concierto. He tocado en muchos sitios, pero ésta será sin duda una de las emociones más fuertes de mi carrera”, asegura.

La vanguardia
20/02/2020

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