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Nuevo enfoque para el manejo de la disfonía espasmódica

La disfonía espasmódica es una enfermedad crónica e incurable en la actualidad. De todas las disfonías, la laríngea es la más desconocida, incluso para algunos especialistas, que la interpretan como psicógena. Los tratamientos: existente en la actualidad el quirúrgico no es muy efectivo debido a que dura poco la acción del Botox y consiste en la infiltración de los músculos afectados con dosis bajas de toxina botulínica (Botox).Esta toxina se prepara con la bacteria que produce el botulismo, intoxicamiento que genera parálisis muscular o incluso la muerte por parada cardiorespiratoria.

La disfonía espasmódica, es una enfermedad neuromuscular, de causa desconocida, alguna veces se desencadena por el estrés psicológico, en otros casos debido problema cerebral, en el áreas de los ganglios basales, todo esto son teoría, en la práctica foniátrica podemos diagnosticar esta patología de la voz desde el punto de vista clínico, visualizado las cuerdas vocales a través de la nasofaringolaringoscopia y desde el análisis acústico de la voz, esto nos permite clasificar los dos tipos de disfonía espasmódica desde el punto de vista foniátrico, una abductora; el musculo afectado es el cricoaritenideo posterior, las cuerdas se separan demasiado y el aire escapa sin poder ser fonado. La voz es poco potente, susurrante y sufre afonía intermitente. A mitad de una frase el tono se rompe y el aire sale directamente sin producir ninguna fonación de la voz.

La otra es aductora; los músculos afectados son: el cricoaritenoideo laterales, el cricotiroideo y el aritenoideos transverso y oblicuo, es la más frecuente. Las cuerdas están muy próximas y tensas, y el flujo de aire con el que se puede fonar es poco. La voz resulta ronca, con brusca iniciación, entrecortada y a veces ininteligible. El esfuerzo para fonar es muy elevado, por lo que las muecas faciales durante la fonación son frecuentes, aunque también pueden deberse a otras distonías asociadas a la disfonía.

Consecuencias:

Ambos tipos de disfonía dificultan la comunicación, por lo que la vida del afectado cambia en todos sus ámbitos: Personal: Se sufren periodos de ansiedad, depresión y no aceptación, resulta penoso no poder expresarse, tener que repetir las cosas, se rechaza la voz que no sentimos propia. Familiar: Existen actitudes de incomprensión o paternalismo, se reprimen sentimientos y diálogos, el problema tiende a ocultarse o se toma como una carga, surgen gastos económicos demasiado importantes y frecuentes. Social: El esfuerzo y dificultad para fonar, junto con las reacciones de la gente ante la disfonía, nos convierten en personas aisladas e incomprendidas. Evitamos conocer gente nueva y hacemos menos vida social. Laboral: Causa ausentismo o baja durante varios días cada 3 meses para recibir tratamiento. Si la voz es importante en su profesión, el afectado estará incapacitado para ejercerla.

Predomina en las mujeres y aparece hacia los 50 años. Se trata de un espasmo focal, que se asocia en ocasiones a otros espasmos. Estos espasmos laríngeos no afectan ni a la respiración ni a la deglución.

Tratamiento:

La disfonía espasmódica es una enfermedad crónica e incurable en la actualidad. De todas las disfonías, la laríngea es la más desconocida, incluso para algunos especialistas, que la interpretan como psicógena. Los tratamientos: existente en la actualidad el quirúrgico no es muy efectivo debido a que dura poco la acción del Botox y consiste en la infiltración de los músculos afectados con dosis bajas de toxina botulínica (Botox).Esta toxina se prepara con la bacteria que produce el botulismo, intoxicamiento que genera parálisis muscular o incluso la muerte por parada cardiorespiratoria.

Efectos emocionales: La toxina alivia los síntomas y reduce el dolor. Esto supone una importante mejora de la calidad de vida, pero el resultado es temporal. Toda la vida del paciente debe adaptarse a un ciclo que se repite cada 3-4 meses: infiltración -> efectos secundarios -> fonacion fluida -> pérdida del efecto de la toxina. Esta enfermedad nos acarrea, además cuantiosos gastos personales por dietas, tiempo y traslados hasta un hospital especializado. También nos hace depender de una persona acompañante, que no siempre es fácil de encontrar. Las situaciones de estrés los afecta alterando aún más la fonación de la voz.

El otro tratamiento es la rehabilitación foniátrica, actualmente aquí en la clínica otorrinofoniatra de la voz hemos logrado que el paciente con disfonía espasmódica, logre controlar sus espasmos laríngeos; utilizamos la aplicación de ULTRASONIDO TRAPEUTICO, técnica inventada por el Dr. JAIME BRACHO, además se realiza conjuntamente ejercicios de voz y respiración, pero la novedad de esta rehabilitación es que el paciente crea su propio estereotipo (Es una expectativa que las personas puedan tener sobre cada persona de un grupo en particular. El tipo de expectativa puede variar; Puede ser, por ejemplo, una expectativa sobre la personalidad), antes de comenzar a fonar esto lo ayuda bastante desde el punto de vista psicológico.

Gracias a dios hemos tenido resultado satisfactorio en poder controlar los espasmos laríngeo.

 

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