La nueva definición de la dislexia no habla solo del procesamiento fonológico, también del morfológico; menciona la relación con el lenguaje oral; propone una causalidad multifactorial, resultado de la interacción entre influencias biológicas, genéticas y ambientales e introduce que las debilidades tempranas del lenguaje oral pueden anticipar dificultades lectoras.
La dislexia es una de las dificultades de aprendizaje más frecuentes y, al mismo tiempo, una de las más incomprendidas.
Anteriormente la dislexia se definía como una dificultad específica del aprendizaje de origen neurobiológico, que afecta principalmente la lectura, la escritura y la ortografía que se caracteriza por problemas en el reconocimiento preciso y fluido de las palabras, así como dificultad para decodificar sonidos y asociarlos con letras. Estas dificultades no se deben a una falta de inteligencia, motivación, enseñanza inadecuada ni a problemas visuales o auditivos, sino a un déficit en el componente fonológico del lenguaje, que a menudo resulta inesperado en relación con otras habilidades cognitivas y con la provisión de una enseñanza eficaz en el aula. Como consecuencias secundarias pueden presentarse problemas de comprensión lectora y una experiencia limitada con la lectura, lo que puede obstaculizar el desarrollo del vocabulario y del conocimiento general.
Hoy se reconoce que la dislexia no es igual en todas las personas, puede manifestarse con distintos niveles de intensidad y combinarse con otras dificultades o fortalezas. La comprensión de la dislexia no es estática ni definitiva, es un proceso en construcción que debe actualizarse a medida que la ciencia avanza; debido a ello, se evidenció la necesidad de una actualización de la dislexia que reflejara la variabilidad entre lenguas y sistemas ortográficos; la naturaleza multifactorial de las causas de la dislexia y la importancia de una visión dimensional y preventiva que entiende las dificultades lectoras como parte de un continuo de severidad y enfatice la detección y la intervención temprana.
El 22 de octubre del 2025, la International Dyslexia Association (IDA) aprobó una nueva definición internacional de dislexia, reemplazando la versión de 2002.
La dislexia es una dificultad específica del aprendizaje caracterizada por dificultades en la lectura y/o la ortografía de palabras, que afectan la precisión, la velocidad o ambas, y varían según el sistema de escritura. Estas dificultades se presentan en un continuo de severidad y persisten incluso con una instrucción eficaz para los pares del individuo. Las causas de la dislexia son complejas e implican combinaciones de factores genéticos, neurobiológicos y ambientales que interactúan a lo largo del desarrollo. Las dificultades subyacentes con el procesamiento fonológico y morfológico son comunes, pero no universales, y las dificultades tempranas en el lenguaje oral suelen anticipar problemas de lectoescritura. Las consecuencias secundarias incluyen problemas de comprensión lectora y una menor experiencia en lectura y escritura, lo que puede obstaculizar el desarrollo del lenguaje, el conocimiento, la expresión escrita y el rendimiento académico general. El bienestar psicológico y las oportunidades laborales también pueden verse afectados. Si bien la identificación y la instrucción específica son importantes a cualquier edad, el apoyo al lenguaje y la lectoescritura antes y durante los primeros años de escolarización es particularmente eficaz.
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International Dyslexia Association (IDA) Understanding the Revised Definition of Dyslexia: What Has Changed, What Remains, and Why is Matters (2025)
En conclusión, la nueva definición de la dislexia no habla solo del procesamiento fonológico, también del morfológico; menciona la relación con el lenguaje oral; propone una causalidad multifactorial, resultado de la interacción entre influencias biológicas, genéticas y ambientales e introduce que las debilidades tempranas del lenguaje oral pueden anticipar dificultades lectoras. las dificultades persisten aun cuando la persona ha recibido enseñanza eficaz y puede tener un impacto en el bienestar emocional y en las oportunidades laborales.
La nueva definición proporciona a las familias validación, comprensión y esperanza. Reafirma que las dificultades lectoras son reales y no son resultado de la falta de esfuerzo. A los docentes ofrece precisión conceptual y orientación clara para la enseñanza. Refuerza la comprensión de la dislexia como una condición compleja y variable entre individuos y da un marco más amplio para la educación y la intervención temprana.
Comprender la dislexia desde esta definición permite pasar de la exigencia excesiva al acompañamiento respetuoso tanto en el ámbito educativo como familiar, brindar apoyo emocional y valorar el esfuerzo, no solo el resultado.
La intervención temprana y específica marca la diferencia.
Referencias
https://delaevidenciaalaula.wordpress.com/2025/11/07/la-nueva-definicion-de-dislexia-de-la-ida-2025-que-cambia-que-permanece-y-por-que-importa/