La prosodia tiene la función de organizar el discurso, especialmente a través de las pausas y de la acentuación. La prosodia cumple una función clave en la organización y en la interpretación del discurso. Sin matices expresivos, el mensaje carecería de una clara intención comunicativa, y costaría ser interpretado.
La Real Academia Española , define prosodia como “parte de la gramática que estudia la correcta pronunciación y acentuación de las palabras.”
En lingüística, la prosodia es el estudio de los elementos del habla que no constituyen segmentos fonéticos (como las vocales y las consonantes), sino que son propiedades de unidades articulatorias superiores. Por ello, a estos rasgos, se les denomina como fenómenos suprasegmentales. Hacen referencia a la altura tonal, la intensidad, la velocidad del habla y al uso de pausas, que suceden a nivel de sílabas, palabras, o de toda la frase.
Nos gusta especialmente la definición de prosodia de Juan Moisés de la Serna, quien la define como “el componente musical del habla, y es esencial para trasmitir significado, emoción e intención al lenguaje hablado”.
La prosodia, -que incluye, la altura, la intensidad, la velocidad del habla y las pausas,- es fundamental para lograr una comunicación efectiva. Su aplicación se extiende a las alteraciones del habla, la voz y el lenguaje. Por lo tanto, la prosodia es un elemento transversal en el ámbito de la intervención logopédica; contribuye a mejorar la expresión oral, a desarrollar habilidades comunicativas, y a expresar emociones de manera asertiva.
FUNCIÓN DE LA PROSODIA
La prosodia tiene la función de organizar el discurso, especialmente a través de las pausas y de la acentuación.
Esto permite transmitir un mensaje con significado, así como expresar nuestras emociones.
El conjunto de estos aspectos, facilitan la interacción social y nos permiten relacionarnos más eficazmente. Sin prosodia, el mensaje sería neutro, y al interlocutor, le costaría captar la intención comunicativa del hablante.
Sabemos que el procesamiento emocional del habla, antecede al procesamiento de su significado. Por ello, los bebés captan la modulación del habla y su mensaje emocional, antes de comprender el significado de las palabras.
Desde el punto de vista científico, la neurociencia hoy demuestra que hay una mayor activación del hemisferio derecho cuando se procesan rasgos prosódicos.
Imagen perteneciente a Proyecto Prosodia
¿POR QUÉ ES IMPORTANTE LA PROSODIA EN EL DISCURSO ORAL?
-La prosodia cumple una función clave en la organización y en la interpretación del discurso. Sin matices expresivos, el mensaje carecería de una clara intención comunicativa, y costaría ser interpretado.
-Transmite información emocional de quien habla.
La variación de la altura tonal, la intensidad, la velocidad del habla, el uso de las pausas, aportan información sobre el estado emocional del hablante. Esto contribuye a que el interlocutor pueda empatizar con ese estado de ánimo, e interactuar con mayor grado de implicación.
En otros casos, y dependiendo de la finalidad comunicativa, la expresión puede llegar a ser neutra, como cuando vemos o escuchamos a un periodista presentar las noticias.
-La prosodia y las características socio-lingüísticas y culturales del hablante, están estrechamente relacionadas, ya que la forma en que hablamos, está influenciada por nuestra cultura, nuestro origen geográfico, edad y nivel socio-educativo-cultural. Por eso, la prosodia, -como conjunto de rasgos suprasegmentales del habla-, no sólo transmite información lingüística, sino que también revela aspectos de la identidad social-cultural de una persona.
-La prosodia, además, aporta información sobre cuestiones relativas a la cualidad o timbre de la voz -ya sea susurrada, ronca, inestable, nasalizada, etc.-, y también sobre la articulación, ya sea precisa o poco definida.
ALTERACIONES DE LA PROSODIA
Hay diferentes tipos de alteraciones de la prosodia, según afecten a la altura, la intensidad o a la velocidad del habla. Se relacionan con:
-Alteración del ritmo, con cambios bruscos en la velocidad del discurso, bloqueos al iniciar una sílaba, o por una velocidad excesiva del habla, como ocurre en la taquilalia.
-Habla monótona, con escasos cambios tonales, como en los trastornos del espectro autista, o trastornos de origen neurológico, entre otros.
-Acentuación inadecuada, como ocurre en un déficit auditivo severo.
-Alteración de la intensidad, como en alteraciones psiquiátricas, o en la enfermedad de Párkinson.
-Dificultades para comprender las intenciones comunicativas, como en casos de TEA.
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LA PROSODIA UN ASPECTO IMPLICADO EN LA COMUNICACIÓN HUMANA
Existen diferentes aspectos implicados en la comunicación humana, y la prosodia ocupa un lugar importante en este proceso. Veamos qué aspectos de la persona se implican en un proceso comunicativo.
-Por un lado, cada persona tiene un determinado estilo comunicativo, que se refleja en su mirada; en su gestualidad al hablar; su mímica facial, así como en el tono muscular de su rostro.
-A su vez, el cuerpo se manifiesta con una postura, verticalidad y con un asentamiento plantar determinado; de esta manera, cada persona tiene una actitud corporal-comunicativa única e individual.
-En cuanto a los aspectos expresivos del habla, es decir, en los rasgos prosódicos, se pueden observar:
-variaciones en la velocidad general del discurso, así como variaciones de la velocidad interna de las palabras.
-Cambios de altura, intensidad y timbre de la voz, de acuerdo a la intención comunicativa.
-Presencia de pausas y silencios, que contribuyen a estructurar y organizar el discurso oral.
-En cuanto a los aspectos subjetivos del lenguaje, pueden variar desde una máxima neutralidad expresiva, a una máxima implicación comunicativa.
-Los aspectos emocionales, se entretejen a lo largo de la comunicación oral, permitiendo captar la emoción predominante del discurso; es decir, el estado de ánimo del interlocutor.
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¿EN QUÉ ÁMBITOS TRABAJAR LA PROSODIA?
Dada la relevancia de la prosodia en la comunicación humana, es conveniente trabajarla de manera transversal en cualquiera de los ámbitos de trabajo de un profesional de la logopedia; entre otros objetivos, para favorecer una mayor expresión cuando el habla es monótona; cuando existe una dificultad para comprender y expresar una intención comunicativa o una emoción determinada; o cuando una insuficiente recepción auditiva impide integrar de manera natural la expresión del habla.
En otros ámbitos profesionales, como en la formación de actores, locutores, comunicadores en general, docentes, narradores de cuentos, poetas, etc., el desarrollo consciente de habilidades expresivas de la voz y el habla, son imprescindibles. Con ello, pueden lograrse todos los registros expresivos y emocionales que hacen posible una comunicación más eficaz de acuerdo al objetivo, ya sea artístico, o profesional-laboral.
En este sentido, el proyecto Prosodia (Bustos Sánchez, I.), ofrece una actualización sobre esta temática, considerando a la prosodia como un aspecto implicado en la comunicación humana. Desarrolla, además, 140 actividades prácticas para un trabajo sistemático de la competencia expresiva del habla, que pueden aplicarse y adaptarse de manera transversal en los diferentes ámbitos de intervención que lleva a cabo un/a logopeda, ya sea el de la voz, del habla o del lenguaje.
Por otra parte, esta práctica se dirige al desarrollo y dominio de habilidades expresivas del habla, siendo imprescindible en la formación y el entrenamiento vocal de docentes, actores, locutores, narradores de cuentos, poetas, y comunicadores en general.