Como profesionales de la salud, la educación y la atención temprana, tenemos la responsabilidad de informar y sensibilizar a las familias sobre la importancia de reconocer la ictericia y sus riesgos. La ictericia grave puede prevenirse y tratarse fácilmente si se detecta a tiempo.
Siendo estudiante, durante mi servicio en Fundación Liyame tuve la oportunidad de convivir y atender a muchos niños con parálisis cerebral. Algo que me sorprendió y preocupó profundamente fue descubrir que, en varios casos, esta condición se originó por complicaciones derivadas de la hiperbilirrubinemia neonatal (ictericia), un problema que podría haberse evitado con información y atención oportuna.
La hiperbilirrubinemia es el término médico para describir el exceso de bilirrubina en la sangre de los recién nacidos. La bilirrubina es una sustancia amarilla que se produce cuando el cuerpo descompone los glóbulos rojos que han terminado su ciclo normal. Cuando hay demasiada bilirrubina, la piel y los ojos del bebé se tornan amarillos, lo que se conoce como ictericia. Es común que los recién nacidos presenten algo de ictericia en sus primeros días de vida, pero cuando el color amarillo es intenso, dura más de lo habitual o se extiende a otras partes del cuerpo, puede ser señal de un problema serio.
Es frecuente escuchar que poner al bebé al sol es suficiente para tratar la ictericia. Si bien la luz solar puede ayudar, no es un tratamiento seguro ni eficaz para los casos graves. Además, la piel de los recién nacidos es muy delicada y puede quemarse fácilmente. El tratamiento adecuado, cuando es necesario, es la fototerapia en un entorno hospitalario, bajo supervisión médica.
Me sorprende y preocupa que aún haya poca información disponible para las familias sobre este tema, considerando que la ictericia grave puede prevenirse y tratarse fácilmente si se detecta a tiempo. Cuando los niveles de bilirrubina suben demasiado, existe el riesgo de que esta sustancia llegue al cerebro y cause daños permanentes, como el kernicterus, que puede desencadenar retrasos en el desarrollo, pérdida de audición, problemas de movimiento e incluso parálisis cerebral.
Por eso, es fundamental estar atentos a las siguientes señales de alerta en un recién nacido:
Si notas alguna de estas señales, no esperes: acude de inmediato al médico o al centro de salud más cercano. No basta con esperar a que el color desaparezca solo, ni confiar en remedios caseros. La atención temprana puede salvar la vida de tu bebé y prevenir daños irreversibles.
Como profesionales de la salud, la educación y la atención temprana, tenemos la responsabilidad de informar y sensibilizar a las familias sobre la importancia de reconocer la ictericia y sus riesgos. Invito a médicos, enfermeras, terapeutas, logopedas y todo el personal que trabaja con recién nacidos y sus familias, a que incluyan este tema en sus orientaciones y consultas. Una breve explicación puede marcar una gran diferencia.
A los padres y cuidadores, les animo a preguntar, a observar y a confiar en su intuición. Ninguna pregunta es pequeña cuando se trata de la salud de un bebé. La prevención y la atención oportuna pueden evitar desenlaces graves y dar a cada niño la oportunidad de crecer y desarrollarse plenamente.
Recordemos: la información correcta, compartida a tiempo, puede salvar vidas y evitar mucho sufrimiento. Construyamos juntos una red de apoyo y conocimiento, para que cada bebé reciba el cuidado que merece desde el inicio de su vida.
Un instante de atención puede proteger toda una vida; el mayor acto de amor es cuidar su futuro hoy.
En Espacio Logopédico queremos acompañarte en el desarrollo de tus hijos. Si tienes dudas, consulta con nuestros especialistas para recibir la orientación que necesitas.
Referencias
Correo electrónico para consultas: 1raquelguerrero@gmail.com