La tos crónica refractaria la podemos definir como una tos que no cede con tratamientos médicos, no se conoce la etiología y lleva más de ocho semanas, puede ocurrir tanto en niños como en adultos y más en mujeres que en hombres. La calidad de vida se ve impactada negativamente, ya que las tareas habituales no las pueden hacer normalmente o con tranquilidad.
Cuando llega a la consulta una paciente que comienza a narrar como son sus días con una tos, que la persigue todo el día, en todo contexto y en todo ambiente; y que además le hace sentir una gran vergüenza cortándole su vida de relación; es cuando miras la anamnesis que estás desarrollando y no sales del asombro que provoca la narración. Pero, allí a continuación, nace el pensamiento: ¿la podré ayudar?
La Logopedia siendo una profesión dedicada a mejorar la calidad de vida de aquellas personas que acuden a nosotros; además de participar de forma multidisciplinaria en el manejo de las disfunciones que ocurren en la laringe, estamos llamados a prepararnos en la atención de estos casos, tanto conociendo la fisiología propia del acto de toser, así como la evaluación y la terapia correspondiente. Según estudio realizado por Hsu et al (1994) un individuo tose en promedio unas 15 veces al día; mientras que aquel que presenta tos crónica lo hace 794 veces al día. Por otro lado, y según Rouadi et al (2025) la tos crónica tiene una prevalencia entre 2.5% y 18% en la atención primaria y de este grupo el 2% al 5% representa a quienes tienen una tos crónica refractaria.
La tos crónica refractaria la podemos definir como una tos que no cede con tratamientos médicos, no se conoce la etiología y lleva más de ocho semanas, puede ocurrir tanto en niños como en adultos y más en mujeres que en hombres. Se le encuentra con otros nombres, tales como: tos crónica idiopática, tos crónica no específica, tos hipersensible, entre otras. Puede presentarse acompañada de otras condiciones, tales como: globo faríngeo, movimiento paradójico de cuerdas vocales, ronquera, etc. La calidad de vida se ve impactada negativamente, ya que las tareas habituales no las pueden hacer normalmente o con tranquilidad, pues la persona está a la expectativa del momento en que se desencadena la tos.
Si analizamos los cambios que podemos encontrar asociados, tenemos que en el aspecto físico se puede encontrar: dolor musculoesquelético en el pecho o tórax, dolor de cabeza, trauma laríngeo, incontinencia urinaria, fatiga, entre otras. En el aspecto social; se puede presentar: aislamiento, disrupción de actividades, etc. En el aspecto laboral, encontramos cansancio, vergüenza, frustración, letargia, lo cual puede condicionar la permanencia en un determinado tipo de empleo. Pudiéndose encontrar muchos más aspectos cuando se conversa con cada paciente durante la anamnesis.
En cuanto a la tos en sí, debemos entender ciertos conceptos, tales como: tipos de tos, urgencia de la tos y neurofisiología de la tos así como su patología. La tos, este mecanismo de protección, iniciada por un irritante laríngeo, tiene tres fases: inspiración, compresión y expulsión; pudiendo ser voluntaria o refleja. En cuanto a la urgencia de toser, es una respuesta motora cuya magnitud puede ser influenciada por diversos aspectos tanto interno como externos, y vamos a encontrar diversas escalas para tratar de medir la magnitud, como por ejemplo la que usan en el John Hunter Hospital en los Estados Unidos, según nos refiere Vertigan et al (2016). En cuanto a la neurofisiología; la tos se produce por la activación de los nervios sensoriales aferentes vagales, que envían una señal que viaja hacia el núcleo del tracto solitario en la médula, para que luego esta señal sea procesada en cuanto fuerza, velocidad y dirección, para así generar una respuesta motora. Como otras funciones del cuerpo, la tos es un acto complejo, multifactorial, que debe ser estudiado por nuestra especialidad para ser comprendido y ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas que acuden a nosotros.
En cuanto a la evaluación de la tos crónica refractaria dentro de nuestra especialidad, se debe considerar que la derivación hacia nuestra especialidad, será luego de que la persona reciba la atención médica o que esté muy avanzada en su desarrollo diagnóstico, la cual idealmente incluiría varias especialidades de la medicina para descartar la mayor cantidad de orígenes de la tos. De preferencia, se aconseja que pueda cumplir con criterios como: que tenga más de ocho semanas, que altere la calidad de vida de la persona, que presente también una disfonía concomitante, que la tos persista a pesar de haber seguido tratamiento médico para enfermedades como el asma, reflujo o rinosinusitis. Se iniciará la evaluación, con una buena historia clínica que incluya el reporte o informe médico como antecedente, para pasar a una entrevista sobre el problema en sí, y que puede incluir aspectos como; la tos y sus detonantes, la urgencia de esta, la descripción de esta; la sensación luego de la tos, la presencia de sensación de sofocación, el diagnóstico de reflujo. Así como: asma, rinosinusitis, apnea del sueño, resultado de exámenes radiográficos etc. Se puede proceder con la medición de los síntomas, usando una escala que nos permita entender la severidad y poder usarla más adelante para medir el progreso durante el seguimiento; y aquí mencionamos al Cuestionario de Leicester. A continuación, podemos pasar a la observación clínica; en la cual se incluye la evaluación de la musculatura orofacial, de la deglución, de la respiración, la postura y la voz. Con todo lo anterior, ya podemos determinar la severidad del problema y planificar la terapia.
Ya habiendo terminada la evaluación, se programará la terapia; cuyos objetivos serán; tanto el reducir la irritación laríngea que desencadena el acto tusígeno, así como el mejorar el control voluntario sobre el acto tusígeno y el acto respiratorio en sí, reduciendo la frecuencia y la severidad de la tos. Se sugiere considerar los siguientes aspectos: la educación sobre la naturaleza del acto tusígeno, el provecho de la terapia conductual; la ejercitación sobre el control voluntario de la tos y la supresión. A continuación, aprender sobre la higiene vocal con el fin de reducir el fonotrauma y la irritación laríngea; sin olvidar la consejería psicoeducacional que según Berhman (2006) ayuda a afianzar la fidelidad y perseverancia hacia la terapia. Recordemos, que la terapia debe tener un enfoque holístico, incluyendo y compaginando más aspectos de la persona. En esta oportunidad colaboramos con plantear uno de los caminos a seguir pero invitamos a cada uno a desarrollar un propio e interesante camino sobre este tema.
Referencias