El miedo, dependiendo de que sea instintivo o cultural, recorre diferentes caminos en el cerebro, según un estudio con ratones realizado por investigadores brasileños y estadounidenses.
La investigación mostró que, a diferencia de lo que la ciencia pensaba, distintos tipos de miedo, como el miedo a los predadores naturales o el miedo a estímulos dolorosos, son procesados por circuitos neurales independientes entre sí.
El estudio permitió distinguir las vías neurales de procesamiento de los miedos instintivos y de los diferentes tipos de miedos aprendidos, informó hoy la Fundación de Apoyo a la Investigación en el Estado de Sao Paulo (Fapesp), que financió parte del proyecto.
Los investigadores también descubrieron que esos mecanismos verificados en el cerebro de ratones también pueden reproducirse en los seres humanos.
El descubrimiento, por lo mismo, contribuirá a una mejor comprensión de problemas como el síndrome del pánico o el estrés postraumático.
La investigación fue coordinada por el brasileño Newton Canteras, investigador del Laboratorio de Neuroanatomía Funcional del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICB) de la Universidad de Sao Paulo (USP).
Los resultados del estudio fueron destacados en un artículo publicado en la última edición de la revista científica internacional Nature Reviews Neuroscience.
Canteras explicó que los estudios se basaron en la inducción en los animales de estímulos de "miedos instintivos", que se caracterizan como un mecanismo de supervivencia, y de "miedos aprendidos", que son culturales y el animal va adquiriendo a lo largo de su vida.
"Uno de los resultados importantes fue el descubrimiento de que el circuito por el que pasa el miedo a los predadores naturales en el cerebro de roedores puede ser el mismo accionado en seres humanos cuando enfrenta amenazas a su propia vida. Es una conclusión que nos permitirá entender situaciones como el estrés postraumático", afirmó el investigador.
Según el biólogo brasileño, los experimentos mostraron que cuando un ratón es sometido a la exposición de un gato, que es su predador natural, la respuesta de miedo activa una región cerebral totalmente diferente de la activada por el mismo a un estímulo doloroso.
Canteras agregó que la importancia de ese descubrimiento obedece a que una serie de patologías humanas deriva del miedo, entre las cuales la ansiedad y el síndrome del pánico.
"El hecho de que el procesamiento del miedo tenga vías neurales diferentes tiene varias consecuencias. Un individuo que se electrocuta no entra en pánico cuando ve una instalación eléctrica. Pero quien es asaltado o sufre una amenaza de muerte, responde con una reacción de pánico cuando es sometido a un estímulo asociado a alguno de esos eventos", explicó.
"Entender el sistema neural usado en cada situación nos ayudará a entender cómo son organizadas las respuestas del miedo aprendido", agregó.
El estudio mostró que los estímulos en el núcleo del hipotálamo, un área importante para que el ratón manifieste miedo al predador, utilizan un circuito que también existe en los seres humanos y que posiblemente puede ser accionado en una situación de amenaza de vida.
Reforma.com
17/10/2012