El Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Tecnologías de la Información y la Comunicación ha sido concedido en su sexta edición al estadounidense Marvin Minsky, considerado padre del área de Inteligencia Artificial. Minsky, es además autor, de contribuciones esenciales, teóricas y prácticas, en matemáticas, ciencia cognitiva, robótica y filosofía. También fue uno de los creadores del prestigioso Laboratorio de Inteligencia Artificial del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y tuvo un papel destacado en el establecimiento del Media Lab.
Feliz al recibir la noticia del premio, Minsky afirma seguir convencido de que se llegará a crear máquinas al menos tan inteligentes como los humanos. Sin embargo, no es muy optimista respecto al plazo en el que podría lograrse: “Depende de cuánta gente trabaje en los problemas adecuados. Ahora mismo no hay ni recursos ni investigadores suficientes”.
Y fiel a su reputación de científico iconoclasta, añade una crítica: “Los grandes avances en Inteligencia Artificial se dieron entre los 60 y los 80 del pasado siglo. En los últimos años no he visto nada que me sorprenda, porque ahora la financiación se enfoca más en aplicaciones de corto plazo que en ciencia básica”.
El jurado ha destacado: “Sus trabajos sobre el aprendizaje de las máquinas, en sistemas que integran la robótica, el lenguaje, la percepción y la planificación además de la representación del conocimiento basada en marcos (frames), han conformado el campo de la Inteligencia Artificial”.
El impacto de esa contribución fue enorme porque el computador convencional pasó a convertirse en la primera máquina universal de la historia como -por la ampliación continua de sus capacidades cuanto por su aplicación en un inmenso abanico de áreas presentes en nuestra vida cotidiana-.
Minsky considera el cerebro como una máquina cuyo funcionamiento podría ser estudiado y replicado en el ordenador, que al tiempo se convierte en una vía para conocer mejor el cerebro y las funciones mentales superiores. Minsky impulsa la idea de dotar a las máquinas de sentido común, es decir, del conocimiento que el ser humano adquiere mediante la experiencia.
También ha trabajado en la explicación de numerosos fenómenos de la cognición, de la compresión del lenguaje, y de la percepción visual basándose en la teoría de los marcos (frames), una forma omnipresente para representar y almacenar conocimiento a través de relaciones jerárquicas entre objetos. Los marcos funcionan como depósitos organizados de conocimiento y experiencias anteriores que facilitan el procesamiento de la información.
La Inteligencia Artificial nació oficialmente como disciplina en una conferencia de ciencias de la computación en el Dartmouth College (New Hampshire, EE.UU), en 1956. Los padres de este nuevo campo fueron John McCarthy, de la Universidad de Stanford; Allen Newell y Herbert Simon, ambos de Carnegie Mellon; y el propio Minsky, que es el único que sobrevive.
Fascinado desde los inicios de su carrera –en la Universidad de Harvard- por el funcionamiento del cerebro humano y la emergencia de sus funciones cognitivas, Minsky ha sido un pionero absoluto en la aspiración de dotar a los ordenadores de sentido común. Lo que se planteó fue que si un niño pequeño sabe que no debe usar un bloque para hacer una torre si ya lo está usando, o que para arrastrar un objeto debe tirar de la cuerda en vez de empujar, ¿cómo enseñar a un ordenador lo que el cerebro humano hace parecer tan fácil?
En esta obra Minsky expone su visión mecanicista de cómo funciona la mente humana, describiendo la inteligencia como el resultado de la interacción de muchas partes no inteligentes. En su siguiente ensayo, La máquina de las emociones, amplía su teoría al área de las emociones y los sentimientos, que serían sencillamente el resultado de diferentes niveles de procesado.
Minsky considera que el conocimiento sobre el funcionamiento del cerebro y de las máquinas se retroalimenta: conocer mejor el cerebro humano permite diseñar máquinas inteligentes, pero éstas ayudan a entender mejor cómo funciona nuestro cerebro.
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19/01/2014