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El fracaso escolar alcanzó el pasado año al 28% de los alumnos

El fracaso escolar alcanzó el pasado año al 28% de los alumnos y la tendencia continúa en alza. Un asunto que mantiene en alerta a la comunidad educativa ante el nuevo curso escolar que, además de enseñar, tiene que enfrentarse a problemas habituales como la falta de atención, dislexia o hiperactividad en niños de Primaria y Secundaria.

Las últimas investigaciones en esta materia determinan que estos trastornos de aprendizaje son consecuencia de una forma de ser «visual», por lo que la información que llega del exterior se procesa en imágenes en lugar de palabras, como explicó Ramón Mandado, especialista en audición, lenguaje y logopedia, en la charla que ofreció sobre este tema en el Club LA NUEVA ESPAÑA de Gijón.

Según el especialista, «todos comenzamos utilizando la inteligencia visual. El problema radica cuando el niño no es capaz de dar el salto a la interpretación verbal, su proceso mental se bloquea y aparecen los primeros errores en la lectura y escritura». Existe solución, pero los expertos hacen hincapié para que el actual sistema educativo incluya métodos de enseñanza adecuados para atajar estos problemas a edad temprana, como medida de prevención.

«Una técnica sencilla que se aplica en preescolares es trabajar con materiales como la plastilina, por ejemplo, antes que usar lápiz y goma, para que ellos mismos manipulen y fabriquen su propio diccionario», explicó Ramón Mandado.

Sin embargo, cada vez más acuden a consulta padres con hijos que presentan problemas de atención o hiperactividad. Síntomas que manifiestan en el aula con un mal comportamiento o rendimiento insuficiente cuando alcanzan la Enseñanza Primaria o Secundaria.

Tal y como explicó al público asistente, algunos síntomas son propios de las personas visuales y son fácilmente reconocibles en el niño: «Muestra creatividad en juegos de construcción o expresiones artísticas, prefiere los exámenes orales a los escritos, tarda mucho en hacer los deberes, es el gracioso del aula o, por el contrario, muy callado, descuidado, incluso a veces se queja de dolor de cabeza o picor en los ojos al esforzarse en las tareas escolares», destacó Mandado. Estos síntomas aumentan cuando el niño experimenta presión, prisas o mala salud, por lo que cuando falla repetidamente genera una desorientación que le puede conducir a una baja autoestima.

Para evitarlo, los niños «visuales» necesitan explicaciones apoyadas en imágenes, pero además los especialistas recomiendan cuidar las circunstancias en las que trabajan, «evitarles en lo posible que realicen sus tareas bajo condiciones de cansancio, ruidos, una iluminación inadecuada, desorden y, por supuesto, cualquier presión externa, como gritos o gestos agresivos», concluyó en su intervención.

Ramón Mandado es director del Centro para Dislexia y Problemas de Aprendizaje de Gijón, y desde los noventa aplica sus conocimientos en el tratamiento de alumnos con fracaso escolar.

La nueva España
28/10/2005

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