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¿Es posible prevenir el fracaso escolar desde la cuna? Parte I

Cuando se evalúan las causas del fracaso escolar, es un error centrarse únicamente en el niño, puesto que hay muchas variables que intervienen y que se encuentran dentro del entorno familiar y escolar del niño. De hecho, ante cualquier caso de “fracaso escolar”, el que fracasa realmente es el sistema educativo –escolar y familiar- (no el niño); por no saber llegar hasta el niño y atender sus necesidades específicas como individuo.
¿Es posible prevenir el fracaso escolar desde la cuna?

¿Es posible prevenir el fracaso escolar desde la cuna? (I)

Actualmente, se habla de fracaso escolar cuando un niño no alcanza el nivel de rendimiento medio esperado para su edad y nivel pedagógico. En este contexto, el indicador principal que se tiene en cuenta para evaluar el “éxito o fracaso” de los niños, son las calificaciones (“notas”) que obtiene el niño.
El sistema educativo (escolar y familiar) tiene una tarea pendiente: cambiar la óptica desde la que se analiza habitualmente el tema del “fracaso escolar”.
Cuando se evalúan las causas del fracaso escolar, es un error centrarse únicamente en el niño, puesto que hay muchas variables que intervienen y que se encuentran dentro del entorno familiar y escolar del niño. De hecho, ante cualquier caso de “fracaso escolar”, el que fracasa realmente es el sistema educativo –escolar y familiar- (no el niño); por no saber llegar hasta el niño y atender sus necesidades específicas como individuo.
Realmente, en lugar de centrarnos en "cómo prevenir el fracaso escolar de nuestros hijos", tanto profesionales como las familias deberíamos centrarnos en "cómo favorecer un correcto y saludable desarrollo físico, mental y afectivo". Que, por cierto, es la clave en la prevención del “fracaso escolar”.
En primer lugar, indicar que hay varios aspectos y variables fundamentales a tener en cuenta para la prevención del fracaso escolar, que afectan directamente al niño y que deben ser adecuadamente valoradas por profesionales especializados:
- El desarrollo del sistema visual: motricidad ocular y posibles disfunciones oculares.
- El funcionamiento de la audición sin interferencias físicas, como tapones de cerúmen, infecciones, etc.
- La capacidad de imitación.
- El desarrollo de la capacidad de concentración y atención sostenida.
- La motricidad fina adecuada a la edad. La importancia de la evolución de la posición de las manos.

En segundo lugar, planteamos: ¿qué pueden hacer las familias para prevenir el fracaso escolar desde la cuna?
1. Planificar las actividades junto al niño para que así pueda aprender a afrontar pequeñas responsabilidades, según su edad.

2. Resaltar las aptitudes innatas del niño cuando todavía no ha entrado en edad escolar. Festejar sus logros desde pequeñitos. No criticar o ironizar sobre sus dificultades.

3. Valorar el trabajo y los logros del niño, dentro de lo que es capaz de hacer para su edad y sin exigir por encima de su capacidad. (Así el niño tendrá seguridad ante sus propias capacidades).

4. Respetar y ofrecer la oportunidad de estar con otros niños con la seguridad de la presencia de la figura materna/paterna, sin intervenir en las disputas y querer resolver todos sus problemas. Dejarle crecer y dar autonomía al niño, según su edad. (Así el niño tendrá seguridad para tomar decisiones y para elegir entre varias opciones). Éste es el fundamento de los grupos de juego para bebés y padres que realizamos en la red de centros Andares: www.centroandares.com

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