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Lactancia Materna en el Bebe Prematuro Hospitalizado en la UCI Neonatales (parte II)

La evaluación de las Habilidades Tempranas de Alimentación (HTA) comúnmente utiliza cinco elementos de observación que permiten a los profesionales y a los padres determinar si el bebé tiene las suficientes habilidades para llevar a cabo una alimentación oral.

Ruben D. Diaz | 15/10/2015

Evaluación de las Habilidades de Succión en el Bebe Prematuro en la UCIN

La evaluación de las Habilidades Tempranas de Alimentación (HTA) comúnmente utiliza cinco elementos de observación que permiten a los profesionales y a los padres determinar si el bebé tiene las suficientes habilidades para llevar a cabo una alimentación oral, incluyendo la lactancia materna, de una manera eficiente y segura.

1. Preparación del bebe para alimentarse antes de cada oferta del pezón.

El patólogo del habla o los enfermeros deben observar la capacidad del bebé para participar sin ningún problema aparente en la alimentación al inicio de cada episodio de alimentación. Se debe contestar las siguientes preguntas: responderá el de organizar los labios y la lengua para tomar el pezón en respuesta a la estimulación. La lengua debe descender siguiendo el reflejo de búsqueda. El bebé puede mantener su lengua contra el paladar duro, en un intento por estabilizar o bien los músculos de la cabeza y el cuello o compensar el esfuerzo que conlleva una respiración excesiva.

2. Capacidad de iniciar la succión en un ritmo organizado y suave inmediatamente después de aceptar el pezón:

También se debe evaluar si el bebé tiene dificultad para respirar y chupar y producir una buena coordinación con los típicos cambios iniciales que ocurren en la succión, es decir movimientos suaves que pueden alternarse con movimientos de succión desorganizados y que carecen de ritmo. Este patrón de succión refleja probablemente un problema con la respiración y no con la capacidad para organizar las estructuras orales y motoras para chupar.

Un bebe que es incapaz de organizar su succión y está desorganizado desde el principio por lo general termina masticando el pezón, tienen dificultad para aferrarse a él, o no tiene un patrón de succión nutritiva. Es importante que el bebe sea capaz de participar en la producción de una sección rítmica, desde el inicio o durante la alimentación. La capacidad de mantener un patrón suave y rítmico en toda la alimentación también debe evaluarse. (Ver Ilustraciones 1 y 2)

3. Variabilidad en el patrón de succión:

Los patrones de succión pueden variar de un bebé a otro y pueden cambiar dentro de un mismo período de alimentación. Los bebés pueden chupar en periodos largos y respirar solo cuando la succión se detiene. Los bebes pueden succionar con respiraciones intercaladas, o pueden inspirar sólo en periodos cortos con respiración largas y periodos de apnea o pausas frecuentes. Estos patrones de succión y respiración son etapas normales en el desarrollo oromotor. En los niños más maduros, se espera que tengan periodos de succión más largos y solamente que hagan pausas respiratorias en pequeños períodos para dedicar más tiempo a la succión. Los bebés prematuros pueden dedicarse a chupar por períodos más largos lo cual puede llegar a exceder su capacidad de mantener una adecuada estabilidad fisiológica. El evaluador debe observar, por lo tanto, no sólo la duración de su succión, sino también si esa duración coincide con la capacidad del niño para mantener la estabilidad fisiológica y su capacidad de autorregularse.

4. Medición e Identificación de los Signos de Estrés:

Los cuidadores deben estar atentos a los signos de estrés o a la presencia de comportamientos negativos y las respuestas cardiorrespiratorias en presencia de los periodos de succión. Algunas señales conductuales de estrés incluyen la tensión en la barbilla del bebe, el aleteo nasal, la elevación de cejas, cualquier intento del bebé para ampliar aún más las vías respiratorias y aumentar la absorción de oxígeno. Las respuestas cardiorrespiratorias negativas incluyen la desaturación de oxígeno y la presencia de bradicardia.

5. Cantidad vs Calidad:

Se debe evaluar por lo tanto no sólo el patrón de succión, pero también la calidad de la succión del bebé. Un bebé experto puede succionar constantemente con fuerza. Si un bebé no puede hacer esto, el cuidador podrá retirar fácilmente el pezón. Finalmente, se debe evaluar la capacidad del bebé para mantener un control constante del pezón con la lengua. Un bebé que está cansado, que tiene dificultades para mantener una forma de copa en su lengua sobre el pezón, o que requiere más apoyo postural puede demostrar más dificultades para mantener el pezón de una manera estable. Es importante prestar atención a los sonidos de “clic” creados por la lengua cuando ésta pierde contacto con el pezón. En ese caso, el cuidador o la madre, pueden reposicionar al bebe o utilizar el reflejo de búsqueda para reiniciar la succión.

 

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