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Movimiento y expresión. Un huracán imparable en el ámbito escolar.

Si nos paramos a reflexionar, la vida es un incalculable número de movimientos y cambios constantes, un huracán imparable, que nos llevan a aprender, a comprender y a hacer todo lo que está a nuestro alcance y más, si somos valientes de vencer obstáculos a lo largo de la vida. Si la escuela se animara a estimular el movimiento, en el amplio sentido de la palabra, nos daríamos cuenta de cada una de las habilidades escolares, están íntimamente contenidas en los movimientos y en sus bifurcaciones del proceso enseñanza y aprendizaje.

“Aquí no se trata de ser o no bailarín, sino de aceptar y abrazar tu mundo corporal sensible y afectivo, de entrar en comunión contigo mismo, y desde allí despertar tus propias imágenes, metáforas y creatividad corporal. Todo esto por el simple placer de hacerlo como se dice en la filosofía de educación por el arte: “Hacer de tu propia vida una obra de arte”. Es decir: tenemos el derecho, o incluso el deber, de conocer y vivenciar todos nuestros lenguajes, y la danza está incluida (no excluida) de entre ellos”.

STOKOE, 1993

Si nos paramos a reflexionar, la vida es un incalculable número de movimientos y cambios constantes, un huracán imparable, que nos llevan a aprender, a comprender y a hacer todo lo que está a nuestro alcance y más, si somos valientes de vencer obstáculos a lo largo de la vida.

Desde el principio de la gestación hay movimiento, tal vez, imperceptible, indescifrable, pero poco a poco, entre la semana 16 hasta la 21 de gestación hay movimientos mayormente detectados.

Muchas mamás perciben una sensación de aleteo de mariposa, como sutiles pataditas que son decodificadas, hasta transformase en volteretas juguetonas, en despliegues de nuestro cuerpo y en búsqueda de las posiciones más cómodas y confiables.  

Las paredes del útero, se transforman en un confortable colchón, donde jugamos, saltamos, y nos acomodamos hasta situarnos en la salida del mundo nuevo que debemos descubrir…

El vínculo inicial nos fortalece y nutre, nos da seguridad, nos hace viajar en ese mundo desconocido, que a partir del momento de nacimiento, empezamos a transitar ganando espacios con nuestro diminuto cuerpo, con las redes extensibles de nuestra mirada, con los parámetros reflectores del sonido, que nos invita a tocar, a alcanzar o rechazar, según la situación.

El gusto y el olfato se suman al canal temprano de encuentro y nos permiten alcanzar nuevos hitos, que se traducirán en ponernos de pie, en dar los primeros pasos, y más adelante en palabras y expresiones.

Cada una de las cosas que hacemos, se genera a partir de un pequeño o gran movimiento. La amplitud o la simpleza, no es el objeto de estudio, sino la calidad en el movimiento, la energía que se pone en juego y la extensibilidad de la acción. Por eso, es asombroso escuchar medidas de gestores de la educación, que invitan a inhibir el movimiento, a estar sentados en filas, a levantarnos si solo tenemos el permiso de la maestra, o alzar la mano, solo si sabemos la respuesta adecuada.

Nunca más lejos de la realidad, la constelación escolar, integrada por cada uno de los agentes que participan del proceso escolar, deberá darse cuenta de que: eliminar barreras, dar lugar a compartir aulas inclusivas, ayudarnos unos a otros, mirarnos de frente y de manera horizontal hace que el objeto de lo que aprendamos, se multiplique de forma incalculable.

Si la escuela se animara a estimular el movimiento, en el amplio sentido de la palabra, nos daríamos cuenta de cada una de las habilidades escolares, están íntimamente contenidas en los movimientos y en sus bifurcaciones del proceso enseñanza y aprendizaje.

Muchas escuelas están apostando por una educación abierta, interesada en la pedagogía del descubrimiento en dar a los niños/as el lugar de protagonistas activos, auténticos gestores y dinamizadores del proceso educativo.

Sin duda, el movimiento, pone en juego las posibilidades motrices de la coordinación sobre distintos planos diversos, sobre objetos conocidos y desconocidos que nos invitan a tener la necesidad de comprender y sobre las personas que nos rodean y nos ayudan a perfilar nuestro itinerario vital y curricular.

El vínculo afectivo que establecemos de edad temprana, nos acompañará a tener emociones de placer o displacer, a generar nuevos vínculos, a abrirnos o rechazar emociones, a formar en definitiva nuestro temperamento.

Los facilitadores en la Escuela, tienen mucha responsabilidad. No son meros testigos de nuestros movimientos. Los facilitadores pueden acompañar a los niños/as a regular la seguridad y a promover la asimilación, acomodación y aprendizaje.

El lenguaje corporal es la gran asignatura pendiente del currículo escolar. Este lenguaje tiene bases bien enraizadas en la expresión corporal y en la psicomotricidad. Si focalizamos en el recorrido histórico, en los claros exponentes: Lapierre, Acouturrier, Stokoe, Fux, Duncan, Feldenkrais, entre otros, podemos decir que hay una línea de base bien delimitada, profesional y que apuesta por valores, actitudes y destrezas de los escolares. Estas disciplinas nos dan la posibilidad de entender el mundo, nos ayuda a que conectemos mejor con nuestro cuerpo, adquiramos mayor conciencia del mismo, a comunicarnos, a exteriorizar conceptos, ideas, sentimientos y emociones, a descifrar mensajes corporales enviados a los otros, a favorecer la conexión y a desarrollar una comunicación interpersonal. Si no miramos al costado, nos daríamos cuenta de que tenemos un marco referencial óptimo para este gran desafío.

 

Y para finalizar, como corolario, una frase que por sí sola, deja muchos vértices para reflexionar:

“Pienso que ya es hora de levantar el estado de sitio referente a la Expresión Corporal en la escuela. Empezar a mirar con actitudes menos cerradas, para re-estructurar el área expresiva en general: expresión corporal, musical, literaria y plástica. Valorar y contemplar en cada área todas las variantes y las diversas dinámicas para lograr su integración en un todo que es el juego creativo, pero conservando la idoneidad, personalidad y la esencia de cada uno de estos lenguajes” (STOKOE, P., 1990, pp.40). 

 

Referencias

AKOSCHKY, J., y col. (1997), Artes y Escuela, Buenos Aires, Paidós. 
BARIL, J., (1987), La danza moderna, Barcelona, Paidós. 
GUBBAY, M. y KALMAR, D. (1986) “Sensopercepción”, en Primer Encuentro Latinoamericano de Enseñanza Artística, organizado por el Ministerio de Cultura de Cuba, La Habana. 
KALMAR, D. y GUBBAY, M. (1985), "La Expresión Corporal: una manera de Danzar, Danzar: Una manera de vivir", documento en Primera Escuela Argentina de Expresión Corporal. 
KALMAR, D. (2005) Qué es la Expresión Corporal. A partir de la corriente de trabajo creada por Patricia Stokoe, Buenos Aires, Lumen. 
STOKOE, P.(1967) La Expresión Corporal y el niño, Buenos Aires, Ricordi Americana. 
STOKOE, P. (1974) La Expresión Corporal y el adolescente, Buenos Aires, Barry. 
STOKOE, P. (1978) Expresión Corporal. Guía didáctica para el Docente, Buenos Aires, Ricordi. 
STOKOE, P. y otros (1978) Educación y Expresión Estética, Buenos Aire, Plus Ultra. 
STOKOE, P. y SCHÄCHTER, A. (1984a) La Expresión Corporal, Buenos Aires, Paidós. 
STOKOE, P. y HARF, R. (1984b) La Expresión Corporal en el Jardín de Infantes, Buenos Aires, Paidós

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