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La comunicación pre-natal ¿Qué ocurre antes del nacimiento? (Parte I)

A las doce semanas aproximadamente después de la concepción ya se pueden detectar signos de inquietud al presionar levemente el vientre materno; a nivel de desarrollo auditivo están aparentemente desarrollado la cóclea y, a las 28 semanas el feto es capaz de escuchar ruidos externos  como los latidos del corazón de la madre, su actividad digestiva, la voz. En realidad la habilidad del feto para escuchar sonidos y ruidos externos siempre ha sido obvio para la mayoría de las madres; muchos testimonios dan cuenta  que su  hijo/a ha reaccionado hacia  claras preferencias por la música o cualquier exposición sonora. Incluso capaz de realizar algún tipo de aprendizaje, por ejemplo, al cambiar de posición  la madre aprende el feto a responder y a adaptarse a la posición de la madre.

 Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación

                           a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.- Lucas 1:44.

Introducción:

Tal como podemos leer en el citado texto bíblico podemos darnos cuenta que la ‘comunicación pre-natal’ (CPN) es posible antes del nacimiento. Si mayor prosopopeya, sabemos hoy que a las 12 semanas, después de la concepción, se pueden detectar señales de inquietud en el feto cuando, por ejemplo, ejerce una pequeña presión en el abdomen de la madre. Reich (1986: 10-12) plantea que en el oído, la cóclea y órganos sensoriales aparentemente se encuentran ya con algún grado de desarrollo a las 24 semanas de gestación; en la semana 28 el feto es capaz de percibir auditivamente ruidos y sonidos externos como, por ejemplo, voces, toses y ruidos gastro-intestinales de la madre así como los latidos cardíacos.  Al revisar la literatura sobre estos particulares apreciamos que desde 1925 adelante comienzan a aparecer  los primeros informes en espacios científicos de revistas especializadas. Se informa también que  a las 22 semanas el feto tiene también un sistema nervioso bastante desarrollado que si naciera con este grado de desarrollo intrauterino, tiene algunas posibilidades de sobrevivencia.

Aunque puedan existir posiciones distintas al respecto también se informa que el feto puede llorar en el vientre materno. Fillingworth (1955:75) afirma  que no son pocos los informes escritos relacionados en la antigua Asiria, Babilonia, Grecia, India y Roma. Presenta referencias de aproximadamente unos 125 casos de llantos en el vientre materno, incluso de un caso en que, según relato de la madre, escuchó llorar a su futuro bebe, dos semanas antes de nacer. Al respecto cabe preguntarse si un feto puede producir sonidos vocales en esta etapa de su desarrollo. En todo caso, cualquiera que sea la posición o enfoque especializado dejamos abierta la capacidad de indagación al lector o estudiante interesado en el tema.

La CPN es una vía de dos sentidos  como por ejemplo cuando el feto ‘patea’ si la madre se sienta en esta o en esa posición, se aconseja a la madre ponerse o sentarse de una manera en que el feto pueda sentirse más cómodo. De modo que la madre pueda responder al movimiento  “induciendo” pequeños aprendizajes a hacer esto. Grof (1976) informa de un caso de madre que durante el embarazo había asistido a un carnaval en las últimas semanas de su embarazo; pues bien, su hijo recuerda haber escuchado expresiones de risas, toques de trompetas, y todo el ruido natural de una fiesta de carnaval. Por otro lado, Verny y Nelly (1981: 23-35) informa del caso de una madre en Oklahoma, EE.UU. que una tarde encontró a su hija de dos años repitiendo algo así como ‘respira profundo’, ‘botar’, ‘respira profundo’, ‘botar’ , etc.. Efectivamente la madre había asistido  durante las últimas semanas de su gravidez a un programa de ejercicios de parto sin dolor donde la instructora le indicaba la forma cómo tenía que respirar. Sea cual fuere la forma limitada de CPN (sonidos deformados, camuflados o vagos recuerdos) los mismos pueden ser parte de la experiencia vital del feto en que la CPN sea una realidad. Sin embargo esta realidad debemos enmarcarla en un contexto del desarrollo humano mucho más trascendental con el fin de entender a cabalidad el complejo, profundo y extenso panorama que nos ofrece todo el campo del desarrollo comunicativo del ser humano.

 

Un Comentario

Lo que hoy llamamos ‘Revolución Científica’ desafía la idea de que un mundo invisible es paralelo a nuestro mundo físico. La tendencia  materialista en ciencia, a partir aproximadamente desde el siglo XVII,  ha sido el  supuesto de que la materia física es la única realidad y que toda forma de pensamiento y de sentir pueda explicarse sólo por medio de la materia y fenómenos palpables, empíricos o medibles. Esto ha significado  que mientras no seamos capaces de probar, pesar, medir, u observar un fenómeno con un telescopio, un microscopio, analizador, o un ciclotrón, una cosa o un objeto no puede existir. La mente humana es considerada como los cambios biofísicos de un sistema neurológico; incluso la vida   es considerada como eventos del azar donde se asignan  premios y proyectos por los avances en el materialismo científico excluyendo los campos de la consciencia. Así estamos orientados siempre a creer que no existe más que el mundo físico reduciendo la mente a la simple materia  y dejando de lado el alma como evento metafísico. Hoy por hoy, estas ideas  las encontramos bastante más enfatizadas ejerciendo una fuerte influencia a través de los medios de comunicación y principalmente en el mundo académico Occidental: cualquier historia o narración es considerada simplemente como una mera anécdota sin ‘base científica’, relegando las experiencias espirituales al reino de los cuentos de hadas o leyendas folclóricas (Carman y Carman, 1999:1-12)

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Lo anterior explica por qué somos formados con una visión tan sesgada sobre lo espiritual o trascendental de nuestras raíces en los tiempos en que vivimos. Tratar de comprender la vida humana más allá de  un complejo  proceso biológico tampoco cabe en el paradigma racionalista de la ciencia sobre todo si intentamos incluir los principios metafísicos y espirituales que gobiernan el fenómeno de la pre-concepción. Estas experiencias pareciera que estructuran un paradigma paralelo y emergente con un conjunto de supuestos que explican también nuestras raíces espirituales y – por qué no -el comienzo de la vida en la Tierra. Ambos enfoque o paradigmas forman parte de nuestra visión del mundo recibidos desde la educación, la familia, y la sociedad. La preconcepción es una historia cósmica, podríamos afirmar, aún no desarrollada o contada. Justamente la obra de arriba citada invita a reflexionar y a informarnos sobre lo que ocurre antes y durante la unión del óvulo y el espermio. En la literatura relevante existen muchas historias no contadas de padre, niños superdotados, Santos Cristianos y Orientales, lamas Tibetanos, filósofos  de la antigua Grecia. Pueblos originarios de Norteamérica, África, y Sudeste Asiático, entre otros, Australia.

 

¿Qué platea el antiguo paradigma de la pre-concepción?

Presume que los seres humanos no tenemos alma antes de la concepción y se reduce a cinco grandes supuestos:

  1. la herencia y el ambiente social (lo innato-adquirido) son suficientes para explicar adecuadamente la vida humana.
  2. Los procesos de memoria y la conciencia surgen con el desarrollo de estructuras específicas del cerebro y del sistema nervioso central (SNC)  donde se guardan los recuerdos. No tenemos conciencia ni habilidades sensoriales antes de que exista el cerebro.
  3. Los padres no se pueden comunicar o establecer vínculos con sus hijos antes de la concepción; un recién nacido es una ‘tabla’ en blanco para ser moldeada por la familia, la educación y la sociedad.
  4. La concepción biológica es un suceso o evento natural que marca el primer paso hacia la creación de la vida humana.
  1. Que nuestros cinco sentidos nos entregan una versión o percepción segura del mundo que nos rodea negando la posibilidad de lo trascendental. Solo cuenta en mundo tridimensional Euclidiano: largo, alto, ancho.

 

¿Qué opina Ud?

 Por citar algunas disciplinas científicas como las ciencias de la conducta, la biología molecular y la psiquiatría farmacológica no han podido describir o dar cuenta de cómo es que somos lo que somos, por qué nacemos, cuál es nuestra misión, el estado pre-uterino. Robert Thurman (1994), en the Life of the Saints, escribe:

              “la investigación científica se limita a estudiar los quantas materiales,

              perceptibles por los sentido físicos y aumentados por

              instrumentos durante la vida corporal. Al mismo tiempo,

              los Occidentales se han lanzado a explorar el mundo exterior, continentes ,           macro-reinos de las galaxias externas, y los micro-reinos de las                                células, moléculas, átomos, y fuerzas subatómicas”.

 

Además, el mundo científico nos enseña que somos instrumentos o peones de códigos genéticos, la herencia, incidentes traumáticos, lo que nuestros padres hicieron o no hicieron, y, por último, los accidentes sociales. La condición de ser humano no es más que una consecuencia biológica del árbol familiar  (Genealogía)  y que vivimos cósmicamente una vida sin sentido y sin significado, que comienza en la nada y termina en la nada; no sabemos por qué existimos y somos incapaces de darnos cuenta de nuestro destino.

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La CPN es posible plantea Reich (1986:2-3) dentro del campo de la ciencia oficial; a las doce semanas aproximadamente después de la concepción ya se pueden detectar signos de inquietud al presionar levemente el vientre materno; a nivel de desarrollo auditivo están aparentemente desarrollado la cóclea y, a las 28 semanas el feto es capaz de escuchar ruidos externos  como los latidos del corazón de la madre, su actividad digestiva, la voz. En realidad la habilidad del feto para escuchar sonidos y ruidos externos siempre ha sido obvio para la mayoría de las madres; muchos testimonios dan cuenta  que su  hijo/a ha reaccionado hacia  claras preferencias por la música o cualquier exposición sonora. Incluso capaz de realizar algún tipo de aprendizaje, por ejemplo, al cambiar de posición  la madre aprende el feto a responder y a adaptarse a la posición de la madre. En esta misma línea, el director de orquesta Canadiense Boris Brot (Reich, op.cit) se sorprendió al descubrir que él ya conocía una pieza de cello  que nunca  antes había escuchado.  Posteriormente, su madre confirmó que ella había practicado esta pieza en cello durante el embarazo. También informa Reich que  una mamá en Oklahoma escuchó a su hija de 2.0 años decir a sí misma ‘respire profundo’, ‘expulse’. Ella cuenta que  estas palabras eran parte de un programa de ejercicios prenatales que siguió antes de que su hija naciera. Pues bien,  cualquier forma de comunicación aunque limitada que parezca,  pueden ser parte de la  experiencia vital del feto, hechos que no pueden pasar inadvertidos para entender el desarrollo comunicativo posterior al nacimiento.

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¿Quiénes son los esposos Carman?

Neil Carman Ph. D. Exprofesor de la Universidad de Texas, Austin. Botánico y Ambientalista. Investigador en Ciencias de la Natutaleza y Estudios Comparativos de la Cociencia y meditación. Vive en Astin, Texas, EE.UU.

Elisabeth Carman: Ph.D. Investigadora de la Conciencia Pre-natal. En seña Crecimiento Personal desde 1970. Ex -Profesora de la Universidad Internacional Maharishi,  Fairfiled, Iowa, EE.UU. Actualmente enseña en la Universidad Hindu de América, Orlando, Florida. EE.UU. En conjunto con el Dr. Neil Carman  publicaron el Texto “ Cosmic Craddle: Souls Waiting in th Wings for Birth”, 1999, Sunstar Publishing Ltd, Fairfield, Iowa ISBN: 1-887472-71-1

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¿La CPN es un misterio?: Elisabeth Hallet (1995) nos plantea que anterior al nacimiento de un niño, la madre puede  sentir una especie de ‘conexión’  o una ‘idea vaga del posible bebé’; puede ser un sueño que, al parecer tan real, la mamá pueda sentir que va a un encuentro con una persona real y que ya existe en algún lugar,  relata lo que una madre le contó una vez:

              ‘hace cinco meses que nació mi hijo y el primer contacto que recuerdo

               sucedió hace tres años cuando yo y mi esposo nos conocimos;

               fue durante el primer mes de nuestra amistad que  mi

               diario de vida registró un sueño en el que vi a mi hijo Austin jugando con su padre. Fue un sueño muy real, su imagen  era tan clara como una fotografía;

               escribí una descripción física de él y supe lo especialmente bella que era

               esta pequeña alma. Quise tanto a este niño que por dos años deseé

               embarazarme y poder tenerlo en mis brazos’ (Hallet, 1995: 321)

 

La simple idea de comunicarse con un futuro hijo antes de la concepción puede parecer increíble, sobretodo a la luz del racionalismo y la lógica de la ciencia actual. La madre de Austin continúa con su relato:

 

               ‘después de dos años de matrimonio me embaracé . Durante

                 este proceso soñaba con él siempre de la misma forma; el

                 mismo cabello dorado y hermosos ojos azules ; esta descrip-

                 ción no podía ser genética considerando que mi esposo y yo

                 teníamos el cabello y los ojos obscuros; en nuestro sueño

                 volaríamos juntos; nos encontraríamos en la desembocadura de un río

                 que se encuentra con el mar donde jugaríamos por la playa.

                 Ahora que está conmigo  lo siento como evidencia física tangible

                 de algo que por largo tiempo sentí . Su presencia se irradia como el

                 sol en el océano en un día claro; su espíritu es tan libre como

                 una gaviota que vuela por la playa; su cabello es como hilo dorado,

                 cada hebra es un rayo de luz solar; en sus ojos azules violetas brillan

                 la esperanza y la pureza de las buenas intenciones humanas’.

 

¡Que delicia pensar que en nuestros  sueños podamos jugar con nuestros hijos antes del nacimiento! Muchas conexiones pre-natales pueden resultar divertidas, otras pueden tener propósitos diferentes trayendo noticias de embarazo posible padres o madres.

Otra relato interesante que nos entrega Hallet en su libro es el que le sucedió a una futura madre que se encontraba hablando con su profesor de la Universidad; repentinamente escuchó una voz interior que se parecía a un zumbido; la voz le decía: “ la razón por la que te sientes  física y emocionalmente  cansada es porque me invitaste a tu vida ¡ estoy contigo ahora! al día siguiente le informa su médico que tenía tres semanas de embarazo.

 Hay otro relato profundamente interesante en cuanto a que se entrega fortaleza durante este proceso: alrededor de cinco semanas, antes de dar a luz, cuando la madre se  sentía muy mal de un resfrío, ella tenía pensamientos negativos por lo que podría pasar en la vida intrauterina de su hijo, sintió una especie de luz que la abrazaba y aparece en su conciencia, una voz que le decía: ‘No te preocupes, estoy bien’.

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¿Qué significan estas experiencias? ¿es posible que nuestros hijos nos visiten, rían y jueguen con nosotros, que nos  abracen  y nos den fortalezas  antes de nacer? Posiblemente no tengamos una respuesta certera, lo que si es seguro que durante el período de embarazo existe una ‘hipersensibilidad’ al abrirse el corazón a la vida de un nuevo ser; es un buen tiempo para poner atención a las sutiles sugerencias trascendentales así como a algunos  encuentros inesperados. ¿Qué otras formas pueden tomar este tipos de experiencias de CPN?  ¡Que vamos a encontrarnos con una interesante o especial persona”, o “ver su cara en un sueño”, o “sentir la presencia encantadora de alguien”. Sería interesante no dejar pasar por alto este tipo de experiencia, manteniendo nuestros oídos y ojos internos muy alertas, puede que alguien esté tratando de “ponerse en contacto con una futura mamá o papá”.

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 Aunque parezca reiterativo, Cosmic Cradle (2000) constituye un excelente compendio de evidencias para la más misteriosa etapa de la existencia humana: lo que hay antes de la concepción y más allá de lo meramente biológico. En este trabajo se reúnen innumerables relatos en distintas tradiciones y culturas; referencias históricas poco conocidas y entrevista con investigadores actuales interesados en dar cuenta de la CPN. Lo importante es que aclara, sin la necesidad de convencer, que la experiencia de comunicación antes del nacimiento es  materia conocida y registrada a través de la historia en las diferentes culturas y pueblos del mundo.

 

La comunicación con el no-nacido es tan antigua como la misma vida humana. Aunque el trabajo de Carman y Carman se centra, principalmente, en territorio Australiano, con características únicas de índole económica, sociales  y lingüísticas, la ‘concepción de un hijo’ es considerada un evento netamente espiritual. El niño-espíritu  así llamado,  selecciona a sus padres  lo que hace posible que el desarrollo biológico tome el curso que tiene que tomar. Un aborigen de Forrest River ,  Australia, sueña con su ‘niño- espíritu’ que juega con su lanza o con el vestido de su madre el que ingresa al cuerpo de la madre antes de la concepción; a partir de las experiencias de cortejo  se inicia el proceso biológico del embarazo, donde puede darse una diferencia de tiempo considerable, entre el momento en que se percibe la presencia en la pareja del niño-espíritu y su concepción; pueden darse  casos también en que esta diferencia  puede ser de varios años.

 

El término ‘niño-espíritu’ se asemeja al concepto Occidental de ‘alma’; sin  duda que el paradigma de la pre-concepción contrasta con el de ciencia oficial de la Biología. La presencia del ‘niño-espíritu’, como entidad espiritual, es anterior a la influencia del espermio sobre el óvulo, siendo esta noción la creencia más elemental referente a la génesis individual humana. Muchos pueblos aborígenes de Australia sostienen que la unión del espermio con el óvulo es una cuestión 

 biológica meramente accidental. El acto sexual, aunque prepara el camino para el ingreso del bebe en la matriz materna, en sí mismo, no es la única causa de la concepción ya que el ‘niño-espíritu’ es la entidad inicial para la existencia humana  como lo planteara el antropólogo Ashley Montagu en 1949 y como claramente lo expone su texto “Coming into Being among the Australian Aborigines” (Routledge, Boston MA, 1974). El mundo aborigen es esencialmente  un “mundo espiritual” y los actos materiales están siempre investidos de una significación de esa naturaleza; el origen espiritual de los niños es la creencia  fundamental y está entre los aspectos más importantes del tejido social. De acuerdo a estas premisas sería absurdo creer que al simple acto sexual sea la causa única de la venida de un bebé al mundo o esta existencia.  Cowans (1992: 346-389)), quien vivió con los aborígenes Australianos, explica en detalle el concepto de ‘niño- espíritu’ (NE) diciendo :’ la nueva vida que ha optado por ingresar en la biología femenina es una entidad completa que se originó en algún momento de un pasado distante, infinitamente más antiguo e independiente del ser humano biológico; su percepción depende de la habilidad intuitiva de la madre’. Muchos pueblos originarios de estas latitudes concuerdan  que los niños- espíritus son como pequeñísimos personas vivas, y existen- a lo menos- cuatro versiones:

  • Los Ngalias: los NE tienen cabellos obscuros con rayas de colores tenues; se sientan bajo los árboles sombríos esperando que pase una madre compatible; mientras tanto mastican ellos la goma de las acacias  y beben el rocío de la mañana.
  • Los Tiwi: los NE  son personas pequeñas de piel obscura  con una altura de entre dos y tres pulgadas que llegan a las nueves pulgadas cuando son adultos dentro de su condición de NE.
  • Aborígenes Australianos: los NE son tan pequeños como una nuez  que vagan por la tierra jugando con otros niños comúnmente alrededor de las lagunas como chicos comunes y corrientes.
  • Los Aruntas  del Australia Central: Los NE son el germen  de un ser o individuo completamente pre-formado y que tienen un tamaño de una piedrecita roja y redonda.

 

 

Los Mensajes desde el Mundo de los Sueños.

 Pues bien, continuando con las ideas sobre el mundo pre-concepción y su relación con la CPN tenemos que decir que un NE puede hacerse presente durante el sueño, ya sea del padre o la madre. Son los catalizadores que transforman un NE, desde el mundo del no-nacido, al mundo del ser nacido. Aquí, como una figura diminuta puede llegar, incluso, a revelar su nombre y expresar el deseo de nacer.  En la creencia de los pueblos originarios en distintas latitudes del planeta, tal como lo informan Carman y Carman, si el hombre es polígamo, el NE elige a la madre más apropiada  describiendo  su lugar de nacimiento. Entre las innumerables historias recogidas en  Cosmic Cradle encontramos una  que nos habla acerca de un varón que soñó con el nacimiento de su hijo seis años antes que naciera. En sueño vio a  un piloto en un combate aéreo; el enemigo derribó su avión quedando herido en un brazo y una pierna ; el NE se presentó al piloto herido y le dijo: ‘tu eres mi padre, pero haré que mi hermana nazca primero; debo ir a América a conseguir buenos remedios y naceré en seis años más ; me reconocerás y así fue que Bos, como se llamaba el piloto, exclamó cuando vio nacer a su hijo diciendo este es mi hijo’ lo sabía hace seis años; ¡es lo que soñé!.

 

En muchas culturas aborígenes la causa raíz de un embarazo radica en el significado de un sueño, específicamente  en las comunidades de Unambal y Worora (Australia). En este sueño de pre-concepción el alma de la persona o futuro padre/madre puede encontrarse caminando alrededor de una laguna encantada, y encontrase con un NE de donde emana originalmente su alma.  De esta manera puede traspasar su vivencia a su esposa en un segundo sueño. Nueve meses después el padre suele poner el nombre al recién nacido de acuerdo a la laguna donde lo ‘concibió’. Es posible también que los esposos encuentren un NE, también en un sueño, encontrándose lejos del hogar.  También es posible que el NE no se encuentre con su padre en un sueño sino durante las faenas de caza o de recolección de alimentos donde pueden experimentar ‘presagios’, ver fugaces  imágenes o escuchar la voz del niño en el viento o en una corriente de agua. Los hombres de la región de Forrest River, observan a los NE que cabalgan en el lomo de una serpiente Arco Iris; el sagrado espíritu de la fertilidad lleva a los NE por los lechos o riveras de los ríos  hasta encontrarse con pescadores o padres potenciales; si el NE le gusta como padre a uno de los hombres-pescadores entonces le dice o susurra ‘mopaditi’ = papá. Puede también que el futuro papá sienta este llamado por años antes que pueda cristalizar en el encuentro con su esposa.

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