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El lenguaje en el Trastorno del Espectro Autista

Si estamos frente a una persona con TEA es importante reflexionar sobre el desafío que significa para ellos poderse comunicar o comprender lo que le decimos, por lo que se recomienda evitar el sarcasmo, utilizar un lenguaje claro; reformular la frase si es necesario, incluso, se pueden utilizar imágenes que ayuden a la comunicación.

Las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) presentan dificultades para comunicarse y socializar con los demás, además es uno de los factores que alteran la conducta y es una situación que puede causar frustración tanto en la familia como en el niño, llegando a afectar el estado anímico familiar.

Para algunas personas con TEA puede ser difícil comprender la comunicación no verbal (gestos, expresiones emocionales, contacto visual) y para comprender el significado no literal del lenguaje oral, es decir, pueden tener dificultad para comprender chistes, bromas, metáforas o sarcasmos. Se les dificulta comprender el ritmo de las palabras o los distintos tonos de voz.

Las personas con este trastorno pueden tener problemas para comprender mensajes que se transmiten de forma oral y para integrar palabras aisladas dentro de la frase o el contexto y extraer el significado completo.

Resulta complicado expresarse oralmente, pueden hablar mucho tiempo de algún tema que les interese y no saben cuándo terminar de hablar de ello. Suelen utilizar un lenguaje excesivamente formal y con una entonación inusual.

El uso del lenguaje depende del desarrollo intelectual y social de cada persona. Algunos niños tienen dificultad para usar el habla, otros pueden tener habilidades limitadas, y quizás otros puedan hablar sobre temas específicos con mucho detalle.

 

Algunas características que se presentan en el TEA son:

  • Lenguaje repetitivo o rígido. Dicen cosas sin sentido que no se relacionan con la conversación. Pueden presentar ecolalia.
  • Intereses específicos. Pueden tener un monólogo profundo sobre algún tema que les interese, aunque se les dificulte mantener una conversación al respecto con alguien más.
  • Habilidades excepcionales. Pueden ser muy hábiles para memorizar o tener una gran destreza para contar números, por ejemplo, o para la música.
  • Desarrollo desigual del lenguaje. Pueden desarrollar rápidamente el vocabulario en un área de interés para ellos, pero su progreso es desigual.
  • Poca habilidad para la comunicación no verbal. Generalmente evitan el contacto visual y tienen dificultad para hacer gestos y expresar lo que quieren.

 

Si estamos frente a una persona con TEA es importante reflexionar sobre el desafío que significa para ellos poderse comunicar o comprender lo que le decimos, por lo que se recomienda evitar el sarcasmo, utilizar un lenguaje claro; reformular la frase si es necesario, incluso, se pueden utilizar imágenes que ayuden a la comunicación.

Acudir con el logopeda es fundamental para enseñarle a los niños con TEA a mejorar sus habilidades de comunicación, entre más temprano reciban la atención será mejor para ellos, sin embargo, si ha pasado tiempo sin que una persona haya recibido atención logopédica, todavía puede acudir con el especialista, quien junto con la familia trabajará para conseguir que mejoren sus habilidades de comunicación.

Tengamos presente que los problemas de conducta que pueden llegar a presentar no son caprichos.

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