Saber diferenciar entre lenguaje, habla y comunicación es una necesidad clínica, pues es lo que le permite al logopeda diseñar intervenciones más precisas, facilitar la colaboración interdisciplinaria y ofrecer una atención centrada en la persona.
A menudo utilizamos indistintamente los términos lenguaje, lengua, habla y comunicación o solemos pensar que son sinónimos, sin embargo, cada uno de estos términos hace referencia a una noción diferente, y en la práctica logopédica la distinción entre estos conceptos es fundamental para la evaluación precisa, un diagnóstico adecuado y una intervención eficaz.
El lenguaje es la capacidad de poder intercambiar información más compleja y abstracta mediante un código de signos. Para que la comunicación sea eficaz ambos interlocutores deben conocer el mismo código. Estos signos pueden ser sonoros, corporales o gráficos. Esta facultad nos permite compartir nuestras necesidades, deseos, pensamientos y sentimientos y conocer los de los demás. Es un sistema estructurado de símbolos que permiten representar la realidad, expresar pensamientos y construir significados compartidos. Se trata de una capacidad cognitiva compleja regida por reglas y convencionalismos sociales, que posibilita la comprensión y la producción de mensajes.
El lenguaje se analiza a través de distintos componentes: fonológico, morfosintáctico, semántico, pragmático.
La lengua es el código que cada hablante conoce y que usa cada vez que necesita, es decir, es un sistema de signos que aprendemos y que conforman un sistema lingüístico cuya finalidad es la comunicación. Este sistema de signos está regido por un conjunto de normas según las cuales está permitido combinarlos. La lengua es producto de una convención social y constituye una herencia cultural.
El habla es la expresión verbal del lenguaje; es un sistema complejo por el que una idea se convierte en un conjunto de sonidos que tienen significado para la persona que los escucha; se refiere al proceso motor mediante el cual los sonidos del habla son articulados de forma coordinada y precisa. Involucra la acción integrada de los sistemas respiratorio, fonatorio, resonancial y articulatorio. El habla está sujeta a cambios geográficos, culturales, físicos, etc.
La comunicación es un proceso más amplio que engloba al lenguaje y al habla, pero no se limita a ellos. Implica el intercambio de información entre dos o más personas. Se puede dar a través de varios canales como el lenguaje hablado, el lenguaje no verbal, o la escritura. Su objetivo principal es transmitir un mensaje para que el receptor entienda y responda. Una persona puede presentar una comunicación funcional aún con limitaciones en el habla o el lenguaje, siempre que disponga de estrategias y apoyos adecuados.
Lenguaje
|
Sistema simbólico y cognitivo
|
Lengua
|
Código que se utiliza.
|
Habla
|
Producción motora del lenguaje
|
Comunicación
|
Proceso social de intercambio
|
La comunicación y el lenguaje son elementos fundamentales en el desarrollo del ser humano, y entender la diferencia entre estos conceptos es crucial para trabajar en su mejora, ya sea en el ámbito educativo, clínico o profesional. La diferenciación entre estos conceptos permite identificar y abordar los trastornos del lenguaje y la comunicación de manera precisa. Por ejemplo, un niño con trastorno del lenguaje puede tener dificultades para usar mal las palabras y construir frases, pero es capaz de comunicarse con gestos o expresiones; mientras que una persona con un trastorno de comunicación (como el autismo) podría tener un lenguaje estructuralmente adecuado, pero puede tener dificultades para usarlo de manera efectiva en contextos sociales.
Mejorar la comunicación no se trata solo de hablar correctamente, sino también de entender, escuchar y responder de manera adecuada.
El lenguaje y la comunicación están estrechamente conectados. El lenguaje es la herramienta principal para la comunicación verbal, pero la comunicación puede ocurrir sin el uso del lenguaje, por ejemplo, mediante lengua de señas.
Las alteraciones del lenguaje afectan la comprensión y/o expresión de significados, es decir, la persona tiene dificultades para entender o producir el lenguaje de manera adecuada. Incluyen problemas como el Trastorno Específico del Lenguaje (TEL), Trastorno del Desarrollo del Lenguaje, afasia o alteraciones pragmáticas. Estas dificultades pueden presentarse independientemente de la capacidad motora del habla.
Las dificultades del habla se relacionan con alteraciones en la articulación de los fonemas, la coordinación y planificación motora, la fluidez del discurso oral sin implicar necesariamente una alteración en la estructura lingüística subyacente.
En los trastornos de la comunicación se incluyen condiciones como el trastorno de la comunicación social (dificultades para interactuar socialmente usando el lenguaje) o el autismo.
Una evaluación integral debe analizar de forma diferenciada:
La intervención logopédica debe ajustarse al área alterada:
En muchos casos el abordaje debe ser combinado.
Saber diferenciar entre lenguaje, habla y comunicación es una necesidad clínica, pues es lo que le permite al logopeda diseñar intervenciones más precisas, facilitar la colaboración interdisciplinaria y ofrecer una atención centrada en la persona.
En el ámbito familiar o escolar conocer la diferencia entre estos conceptos nos ayuda a entender mejor las dificultades en los niños y saber cómo apoyarlos.