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Terapia miofuncional. (Parte II)

La evaluación inicial de un paciente contempla una observación clínica y una evaluación instrumental. En la evaluación clínica se exploran los órganos fonoarticulatorios y la musculatura orofacial a través de una evaluación estática y una dinámica.
Fases para la aplicación de la Terapia Miofuncional.

Evaluación: La evaluación inicial de un paciente contempla una observación clínica y una evaluación instrumental. En la evaluación clínica se exploran los órganos fonoarticulatorios y la musculatura orofacial a través de una evaluación estática y una dinámica. También se evalúan las funciones neurovegetativas de respiración, succión, deglución y masticación. Finalmente se evalúa la articulación del habla.

La evaluación instrumental puede contemplar radiografías, rinofibroscopía y la electromiografía según sea el caso.

Tratamiento: Los tratamientos deben realizarse lo antes posible y se empieza detectando los malos hábitos bucales y los trastornos asociados. Controlar los malos hábitos bucales es un requisito esencial para un buen resultado.

El siguiente paso corresponde al trabajo fonoarticulatorio en el que se abordan la tonicidad y la movilidad de órganos tales como labios, lengua, mejillas (maséteros), buccinadores, etc.

Rehabilitación Miofuncional.

A continuación presentaremos algunos ejemplos de ejercicios que son utilizados por profesionales especialistas con resultados satisfactorios.

Órganos Fonoarticulatorios.

Tonicidad.

Labios:

- El paciente sostiene una cuchara con los labios por el mango, manteniéndola en posición horizontal. Una vez logrado se debe agregar peso en la cuchara. Se debe observar que el paciente no adelante la mandíbula durante el ejercicio.

Lengua:

- El paciente debe empujar con la punta de la lengua un depresor lingual situado frente a su boca. El terapeuta ejerce una fuerza contraria.

Maseteros:

El paciente debe masticar una goma tubular ubicada sobre los molares. Se deben intercambiar los lados de masticación.

Bucinadores y velo del paladar:

- El paciente debe succionar el agua de una jeringa introducida parcialmente en su boca, sin empujar el émbolo con las manos.



- Se lanza un pequeño chorro de agua fría con una jeringa al centro del paladar blando, mientras el paciente emite el fonema /a/. Los chorros de agua deben ser cortos y repetitivos.


Movilidad.

Labios:

- Se realizan ejercicios de vibración de labios, de protrusión y retrusión y movimientos laterales.

Lengua:

Se utilizan aros metálicos de diferentes diámetros, a través de los cuales el paciente debe introducir la punta de la lengua sin tocar los labios.


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